espiritual. Sí, Santa Madre lo pondría las estas moradas para que se hagan una idea. Y después el matrimonio espiritual que la santa lo pone en las séptimas y el matrimonio espiritual iría de las 22 a la 35 y luego ya como una perfección mucho más honda de ese matrimonio espiritual sería 369. Pues bien, teniendo este este grupo así de estrofas ya como como en perspectiva, pues vamos a empezar a a desarrollar la conferencia. Claro, en el cántico espiritual todo es amor. Entonces, de hablar de en una conferencia solo del amor en el cántico espiritual, pues hay que escoger cosas y limitarlo mucho, porque el cántico es un una una experiencia de del amor humano, del amor divino, como vamos a ver en salida. Por tanto, comienzo con la introducción. El cántico espiritual describe una de las experiencias más radicales del ser humano. Amar hasta el límite de sí mismo, desde la plenitud de Dios. No estamos ante un tratado, sino ante una fenomenología del amor. Problemiamente el cántico espiritual describe el amor, no hace un tratado, no hace, bueno, el santo habla habla de muchas cosas, evidentemente, y muchas veces es teólogo, otras es filósofo, otras es poeta y otras es místico o siempre místico y santo siempre. El amor se presenta como noviazgo y matrimonio en esa línea. A Juan de la Cruz se le puede se le puede declarar como el más angelical de los místicos y el más carnal. Nadie ha llegado, diríamos en las expresiones, a un erotismo tan grande como San Juan de la Cruz, sin herir ninguna sensibilidad ni ninguna realidad, ¿verdad? Sino poniéndolas todas de relieve y exaltándolas. Y luego, por otra parte, pues es es su finura en el amor divino es tan grande que por eso yo lo defino así, el más angelical de los místicos y el más carnal. El amor como herida es una de las cosas que él va a presentar, el amor y heredico. Entonces, podemos decir que el amor como herida, el amor como búsqueda, el amor como transformación, el amor como reposo final y el amor como unión total entre dos enamorados, diríamos en una unión de profundidad ilimitada. La clave de lectura sería esta. El amor humano llevado hasta su verdad última se abre necesariamente al amor teologal, al amor divino. Y el amor teologal no destruye lo humano, sino que lo lleva a su plenitud. De modo que yo me atrevería a decir que el cántico espiritual es el libro más perfecto sobre el amor, sin determinar si divino y humano, porque todo es divino y todo es humano. Sin duda, la interpretación más bella del Cantar de los Cantares. Esta esta lectura que hace San Juan de la Cruz es indudablemente es la más bella, más que la de origen, más que la de los santos padres, más es más completa, es más bella. Evidentemente él tenía delante esas esas obras. Y comenzamos ya con el primer el primer el primer aspecto, decir las primeras canciones de la 1 a la cía la herida y el nacimiento del deseo amoroso estaría entre las canciones una y cinco de por el cántico B, tal como está como está todo el cántico B. El amor ante todo es herida. Comencemos con la primera canción. ¿A dónde te escondiste, amado? No me dejaste con gemido, como el cielo huiste, habiéndome herido. Saliste clamando y erasido. El poema comienza con una ausencia que duele, que llena de pena y de nostalgia. El sujeto no busca por curiosidad, sino porque ha sido afectado. El amor aparece como desposesión de uno mismo. Luego sería una gran posesión, pero sería como desposesión de sí y necesidad. Antropológicamente, el yo deja de ser autosuficiente en el amor. Teológicamente, Dios hiere para traer, no para destruir. Cuando Dios no es para destruir nada, sino para crear una herida de de búsqueda. Desde la búsqueda. Diríamos que la ausencia dinamiza el amor. ausencia, esa ausencia que que que dice la primera estrofa que habiendo medidos, reclamando y ha sido lo dinamiza. El amor no se paraliza, se pone en movimiento y genera la búsqueda. El amado no se deja poseer. El amor verdadero implica siempre libertad. no se deja poseer porque como cier habiéndome herido. Diríamos que la mediación y la palabra compartida es otra característica también de del amor, como vamos a ver enseguida. Enseguida va a invitar en en el amor a otros pastores los que fuerdes allá por las bajadas al Otero. O sea, no se queda él con el amor solo de Jesucristo, sino que ya invita a otros. Y lo mismo en el amor humano. El amor necesita ser compartido, ser dicho. Las penas del amor se tienen que declarar. Si no se declaran, no es verdaderamente amor. El sufrimiento amoroso no es patológico, es signo de intensidad y de vida. La decisión del buscador, la canción tercera, es importantísima también el amor. El amor enseguida busca porque huye, pero hay que buscarle. Y entonces tendríamos queer la canción tercera que sería que sería h que sería buscando mis amores, o sea, buscando mi amor, buscando mis amores. Iré por esos montes y riberas, cogeré las flores y temeré las fieras y pasaré los fuertes y fronteras. El amor es hay que buscarlo porque porque el amado inmediatamente huye y yere, pero veremos que este amado que huye y ere, pues él mismo queda herido y siente la huida de la persona. Como veremos, esto daría para mucha reflexión espiritual, evidentemente, ¿no? Porque sería el caso de Dios que que queda herido también, como que lo veremos en la canción 13, queda herido. E herido. Antropológicamente el amor exige jerarquizar el deseo y teológicamente purificación porque no cogeré las flores ni temeré las fieras y pasaré los fuertes y fronteras. Por tanto, e el amor inmediatamente se hace efectivo. Y otra cosa que aparece inmediatamente en el amor es la eh el mundo como huella del amado. El amado. Esto ya digo, esto es que sería sería infinito. Por ejemplo, Ortega Gasel dice que la ciudad es diferente cuando la amada con el ejemplo ese está en ella o cuando no está. Evidentemente que la ciudad cobra otro ritmo y estas cosas. Bueno, pues San Juan de la Cruz pues hablará aquí o bosques y espesuras para ser plantadas por amado del amado o prado de verduras de flores esmantado. Dec si por vosotros ha pasado. Inmediatamente va inmediatamente va que a la realidad para preguntarla para preguntarla porque el amor inmediatamente queda reflejado en las cosas de alrededor. Todo se cuando el amor es muy puro, muy fuerte, muy hondo, inmediatamente las cosas e reflejan el rostro del amado. Todo es amado y por eso como dice queaset va a ser la ciudad no está la amada y pues la ciudad está muerta no no tiene vida está allí ya todo cobra cobra vida el mundo como huella del amado. Canciones cuatro y cinco o bosques y espesuras ya lo he dicho. Luego la realidad cambia tanto, tanto que diríamos que ya ninguna cosa es neutra para la persona que ama. ya no es neutra, se vuelve significativa. El amor transforma, diríamos, las percepciones de las cosas y las cosas cobran otra otra otra dimensión. Diríamos que que y por eso viene la canción cinco de San Juan de la Cruz, mil gracias derramando. O sea, él pregunta y dice, "¿Dónde está? ¿Dónde está la amada o el amado?" Y y la respuesta es mil gracias de pasó por estos otros con presura y yéndonos mirando con su figura vestidos lo dejó de mosura. Todo es hermosura del amado. Evidentemente en Cristo es verdad porque Dios ha hecho todas las cosas por Cristo y todas las cosas tienen rostro de Cristo y rostro de la resurrección. Pero es que eso pasa también en el amor humano. Es que el amor es creativo. En el caso del caso, como decimos, de Jesucristo, es eso objetivo, pero es creativo y ve allí ve ver ve las cosas. Entonces, el San Juan de la Cruz tiene una experiencia tan inmensa, ¿verdad?, de de lo poético, del amor, de las realidades, que coincide con estas con estas reflexiones que se puedan hacer filosóficamente sobre el sentido del amor. Pero el amor ahí está buscándose y llega un momento en que ya pues se cansa la persona de buscar y ya no quiere cosas ni realidades que le reflejen la fotografía de la persona amada, lo otro, todo eso al principio es muy bonito, pero después llega un momento en que evidentemente eso no basta. Y vienen las canciones 6 a la 12. Eh, la la la seis ya sabéis el sentido tan profundo que tiene. Hay tiempo de sanarme. Entregarte, acaba de entregarte a de Vero. Mira que acabo de entregarte ya de vero y ya no quieras enviarme ya de llamar mensajero que no saben decirme lo que quiero. El mensajero ya no no dice nada ya que se tú el mensajero y los mensajes dice ahí la canción. La canción es esta, o sea, la persona tiene la la realidad que que la realidad del amado que se hace aquí decir y por eso podemos decir que el alma quiere ya no quiere intermediarios y antropológicamente amar querer al otro mismo. Teológicamente la religión sin experiencia, sin encuentro con el otro pues ya no es no no no pierde mucho la religión. Es evidente. Y vendría la canción séptima, o sea, este grupo de canciones que van a estar a 12, vendría la canción ser séptima, que que y todos cuantos vagan de ti me van graciendo, o sea, como triste porque no hice nada y todos cuantos vagan ti me van graciendo y todos más me hagan y dejarme muriendo un no sé que que quedaciendo, las cosas balbucen, pero no dice no estará malo. Entonces se iba creando una una un malestar en la persona con las cosas y con todo que hasta ahora le encantaban tanto. Fíjese lo mal que a veces interpretan los las personas a veces cuando cuando interpretan esto de San Juan de la Cruz, mil gracias derramando, pasó por estos otros compresura, es tan bello y tan bonito y que es real, pero eso no le dice ya nada al santo. llega un momento que no le dice, porque él lo que quiere es no la belleza de las cosas, derivación de Cristo, sino a Cristo mismo. Por eso llega esta canción séptima y la y viene también viene después la la canción la canción octava que dice, "Más, ¿cómo perseveras viviendo donde vivir? ¿Dónde donde no vives?" Porque ya vives vive en el amado y tiene que vivir aquí en esta vida. Entonces, e se está desalentando, se está desalentando. Estas canciones son de mucho de mucho desaliento, de mucho desaliento. Y llegamos a la canción, voy pasando porque evidentemente no las puedo leer todas. Y llegamos a la canción 11, eh, que es es el grito tremendo. Descubre tu presencia y máteme tu mista y hermosura. Mira que la dolencia de amor no se cura, sino con la presencia y la figura. Todo lo demás ya no no le dice nada. Aunque sea todo tan bello, es muy bello. Lo que lo acaban de decir, mil gracias derramando, sea muy bello, pues ya si no es presencia, si no es figura, si entonces esa presencia es eso es lo que se busca. Entonces ahí el santo da mucha y ahora por eso como anda buscando esto da un salto tremendo y llega a la canción 12 12 y y llega a la canción 12 que es la fe. La fe o cristalina que si es si en esos semblantes plateados formas de repente los ojos deseados que tengo en mis entr dibujados. Claro, es eso. Ya yo la la fe es eso, es una fuente. Sabemos luego el poema que tiene tan bello de la fuente, ¿verdad? Bueno, como ven, esto sería para hablar muchísimo porque eso es infinito, ese es todo infinito y además está lleno de de lidismo, de poesía y al mismo tiempo pues de realidad, ¿verdad? Entonces ya se va a la fe. El amor no se resuelve ni con ideas ni con sustitutos, solo con presencia y desde la fe. Entonces, hay una profundización muy intensa, ¿verdad? aquí ya en este momento en que dice, "Ya no quiero otro camino que la fe pura y voy a buscarle, voy a buscarle la fe." El amado ha entrado dentro del alma porque dice que tengo en mis entrañas dibujado. Le tengo en mis entrañas dibujado. Y empieza, diríamos el camino de la fe. Hemos hemos llegado ya a la canción 13, que esta canción 13, como les dije, de la 13 a la 21, pues es lo que se llama espiritual. La persona entra en en un misterio de conocimiento de Cristo. Es una especie de noviado más profundo que el noviado que nosotros conocemos, lo que se existía en otros pueblos cuando cuando existía esa figura del del disposio y entonces la persona entra ahí y y y se cambia un poco de ritmo. Fíjese que ahora ya el mismo Jesucristo ya le dice a la persona, "Vuélvete paloma." Es decir, que ya las demás canciones eran un poco de huida. Esta es esta es de vuelta y esta es esta es de vuelta. Aparece y empieza a aparecer ya la reciprocidad. Eh, por ejemplo, el amado también está herido. Vuélvete para Roma. El ciervo vulnerado por el Otero Asoma. Vuelve el siervo vulnerado es Jesucristo. Está herido. Jesucristo ha quedado herido. O sea, él i dió y quedó herido. Irió a la persona y quedó herido de la persona. Eh, pues o sea, el amor de Dios es muy grande. El cántico espiritual pues él pone esta realidad del amor en unos límites tremendos. O sea, Jesucristo herido de amor por nosotros. Nosotros estamos acostumbrados mucho a hablar del pecado. Continuamente se habla del pecado. La misma liturgia está todo el día hablando del pecado. Yo creo que habría que cambiar el ritmo un poco. Aunque nosotros seamos pecadores. Dios no le gusta que que lo estemos leyendo todos los días. Yo creo no le gusta. Como yo creo que a un padre, una madre no le gusta que una chica, una niña o que el niño le diga, "Ay, qué feo soy. Mira, que yo esto yo y todos los días con lo mismo." Dir, "Hombre, ya no está bien, digo yo, digo yo." Bueno, bueno, entonces esto va siguiendo y y llegaríamos a la a la a la canción 14, que hay una expresión ya de de de mucho conocimiento de la mada que se ha ido en la fe, ha entrado en la fe, ha entrado de alguna manera ha encontrado a Cristo, es llamado las montañas, los valles solitariosos, las islas extrañas, los ríos honorosos, el silvo de los aires amorosos, o sea, todo, todo, todo es un grito del amado, pero ahora ya es un grito desde la fe. ya no es un parecido, sino es como es como si fuera el amado mismo que grita y que al producir estas cosas está él allí ya. No es una derivación, diríamos meramente esto diríamos una unación como de creador criatura, sino más bien entrando ya en el misterio de la gracia. Esta sería la canción 14, llamado Las montañas, los valles sultanos morosos, tan tan bella, ¿verdad? tan bella y todo nombre al amado. Todo nombre al amado. Y llegaríamos a la a la canción 15, que ya como que la persona no tiene expresiones para hablar de de su amado, de Cristo en este caso, pero de la vida humana también. Es que yo lo tengo aquí todo liado un poquito y me estoy dando cuenta que es muy largo, pero lo estoy lo estoy abreviando, abreviando. Pero es que ese va van de acuerdo. O sea, eso esto es un canto al amor humano y un canto al amor divino junto. Va juntos va junto. Sí. Pues la canción 15 sería la noche sosegada en par de los levantes de aurora, la música callada, la soledad sonora, la cena que recrea y enamora. ¿Dónde? donde aquí culmina el conocimiento sin conceptos, sin discurso. Conocer es reposar. Ahí se la noche sosegada, la música callada, la soledad sona, todo como al revés, todo profundo porque ya los conceptos han desaparecido y entra un conocimiento hondo más allá de los conceptos. El amor, sin embargo, en este en esta todavía en esta fase es frágil, siempre es frágil el amor. O sea, el amor es muy fuerte, más fuerte que la muerte. Más fuerte que la muerte, ¿verdad? Y bueno, pero luego es muy frágil también, fuerte y frágil. Y tendríamos la canción 16, cazadnos las raposas, que ya está florecida nuestra viña, en tanto que de rosas hacemos una piña y no parezca nadie en la montiña. Es decir, San Juan de la Cruz tiene miedo. Las raposas son las que pueden romper el amor, quitar el amor, eh, hacer que lo que es tan fuerte se empieza a debilitar y se se hunda todo, ¿no? Incluso en la unión el amor necesita cuidado. Cuidado. Y vendría la canción 17, tan bonita, ¿verdad? tan bonita que se le pide al Espíritu Santo que ayude y ahí y le fortalezca este amor, este amor e que donde tente ciezo muerto austro que recuerda los amores, aspira por mi huerto y corra sus olores y pelea al amado entre las flores. Es es un canto al Espíritu Santo bellísimo, bellísimo que es también en el en la en la realidad humana es un canto, diríamos y de la persona algo que haga que eso florezca y no no se apague. No se apague. ese sería diríamos en esta canción 17 y luego tenemos la canción 18 que que que sigue teniendo miedo de que el amor se estorbe o ninfas de Judea, en tanto que en las flores y rosales el ámbar perfumea morar en los agrabales. Las ninfas de Judea son pues las cosas que pueden romper el amor, pues distraer y buscar otros amores. se apaga, se apaga, se apaga todo. Después tendríamos ya las canciones 19 y 21 que no son así muy bueno, son todos es una maravilla, ¿no? Pero pues que la 19 es la escondete carillo, después la 20 y la 21 en el que San Juan de la Cruz hace que se pacifique toda la parte externa del organismo porque el corazón, la interioridad, lo interno está pacificado ya, pero no está la parte externa. Y entonces ahí en esta estas canciones hace que la parte externa se pacifique y entre también en la dimensión del amor y se apacigüe todo para llegar para llegar para llegar a la canción 22 que es la del la del matrimonio espiritual. Transformación del sujeto, canciones 22 hasta la 50 y hasta la 35, perdón. Eso que sería el espacio del matrimonio espiritual. Y aquí ahora ya no se búsqueda, ya no se busca porque se habita. Habitar en lugar de buscar. La canción 22. Entrándose a la esposa en el meno huerto deseado y a su sabor reposa, el cuello reclinado sobre los dulces brazos del amado. Bueno, pues este el sujeto ya no busca, vive en el amado y pero, o sea, este vive en el amado, pero hay aquí como diríamos como como una sanación de origen. Entonces, en la canción 23, que viene después de esta, hay como un recuerdo de todo lo peligroso que ha sido la marcha del amor, porque el ser humano está herido en sus fondos. Ese ese estar herido en sus fondos, pues hace referencia al pecado original. Y la canción 23 es debajo del manzano, eh, que es conocido, ¿no? Porque hace alusión allí la persona que debajo del bazán donde donde tu madre fue violada a Eva, donde donde pecó tenía el pecado original, pues ahora es reparada, es el manzano de ahora es la cruz de Cristo. Este sería en el diríamos en lo religioso. El amor no ignora la herida. la transforma, la transforma y luego ya empieza pues una especie de comunión muy grande entre entre el alma y y Jesucristo. Comunión muy grande sería la canción 24, nuestro lecho florido, ¿verdad? El amor crea un espacio firme, incluso en medio del conflicto del mundo. Ahí cuando habla del lecho florido, habla como como está todo porque son como está como como rodeado de cuevas de leones que nadie puede entrar. Eso es muy bonito también, muy bello. Eso sí. Eh eh es ese sería una forma de de hablar de cómo el amor al mismo tiempo que es muy frágil, es muy fuerte. Es muy fuerte, está protegido. El amor se se difunde por sí mismo. El amor siempre luego difunde e produce amor. Y sería la canción 25. A zaga de tu huella. Las jóvenes discurren al camino al pasoar al adobado vino, emisiones de bálsamo divino. El amor es siempre, diríamos difusivo y siempre crea crea amor, crea más amor. Pone pone esa canción tan tan bonita, pero eh diríamos que el amor sigue creciendo, sigue creciendo y llegaríamos a la canción 26 que tiene una una fuerza enorme. La canción 26 en la interior bodega de mi amado de cuando salía por toda esta vega y cosa no sabía y el ganado perdí que antes seguía. Esta es una canción bellísima, ¿no? En la anterior bodega de mi amado bebí es entrar en lo profundo de Dios. La bodega es lo más interno, lo más profundo de la persona, ¿verdad? Y ahí es en donde donde eh ha bebido la el alma de Cristo. Entonces ahí es una cristificación tremenda donde se difunde por todas las personas, pues todas las realidades de Jesucristo, ¿verdad? El sujeto cambia, pierde referencias, gana una identidad, una una identidad nueva, porque la persona entra en en esferas profundas de de comunicación, ¿verdad? De comunicación. Pero sé que a qué distancia estamos ya de esa idea, ¿verdad? De la santa que comenzar a la oración. Tratar de amistad. Esto ya es más que que tratar de amistad. Es hondura profunda. Eh, es hondura profunda. Y y luego y llegamos a la a la canción 27 que es tremenda. Es es conocimiento por amor solo. Es esa canción tan bonita. Allí me dio su pecho, allí me enseñó cia sabrosa. Allí me dio derecho. Allí le dio derecho a mí sin dejar sin dejar cosa allí le prometí de ser su esposa. Esa canción es tremenda, es fuertísima. Es en la que San Juan de la Cruz hace un cántico, un cántico de Dios maravilloso en que prácticamente le dice que es madre. Es porque toma un texto texto de Isaías, etcétera. Es es una belleza enorme la canción 27. Por lo menos lean esta cuando vayan a casa, porque esta es una de una fuerza de una fuerza tremenda. Allí me dio su pecho, allí me enseñó ciencia muy sabrosa. Y yo le di derecho a mí, sin dejar cosa, allí le prometí de ser su esposa. Entonces aquí empieza ya un conocimiento, es saber por unión, no por concepto. Y entonces hay una un un encuentro tan hondo, ¿verdad?, con Dios que se descubre el misterio de Dios. Se descubre el mismo misterio de Dios. En esta reunión con Jesucristo se descubre el misterio del Padre. Y a partir de aquí hay una reconfiguración total de las personas, de la persona. A partir de esta canción 27 27 llegaríamos a la 28, que era la preferida de Santa Teresita y que dice así: "Mi alma se ha empleado y todo mi caudal en su servicio. Ya lo hao ganado, ya no tengo otro oficio. Que ya amar es mi ejercicio. Es mi ejercicio ya solo en amar, no en amor, en amar. O sea, se ha convertido el amor en la realidad de la persona. O sea, la persona se ha hecho amor. Se ha hecho amor en Fíjese que qué proceso es verdad, de de enamoramientos y de fuerzas. Claro, está al fondo de todo esto, el el cantar, el cantar de los de los cantares. El amor se vuelve eje de toda la existencia, de toda la existencia. Y y luego la persona aquí San Juan de la Cruz tiene una canción muy complicada de entender que es la canción 29. la canción 29 que se se ha discutido mucho y es un poquito complicada de entender porque dice que la persona que ha llegado a este estado y que vive en esa realidad que no se la no se la dedique a cosas externas o exteriores, a ejercicios espirituales, aunque parezcan muy grandiosos, sería bonito poder haber leído aquí este trocito, pero pero bueno, no es posible. La canción es e la canción es e dice mi alma se ha empleado. Bueno, pues si ya en el no fuere vista ni hallada, diréis que me he perdido porque andando enamorada me hice perdidiza y fui ganada. Ganada. Entonces esta esta canción, digo, esta estrofa que la interpreta muy bien, pues él ha acusado eso de que no se pueda de que una persona no pueda salir de ese estado en que está, porque claro, él habla que para que hemos sido creados para amar y la persona ha llegado al amor. Entonces, es eso es la lo que produce más efecto en en el mundo, en la vida espiritual, etcétera. Es, diríamos que esta estas estas dos estrofas son de una intensidad grandiosa, la 28 y la 29. El amor se vuelve eje de toda la existencia. De toda la existencia. Y entonces viene ya y nace ahora lo que podemos llamar una reciprocidad plena, que son las canciones de la 30 a la 36. Esta 30 es una canción que tiene un un valor inmenso porque porque hace referencia a la a la iglesia, a la iglesia y es y además desde el punto de vista pues literario es muy bonita, es muy bonita en la que hay una comunión enorme de de la persona con la iglesia y se se diríamos que es es casi la el cántico espiritual tiene como esposa la iglesia, por así decirlo. Sería muy muy bello esta esta realidad es de la canción es así de flores y esmeraldas en las frescas mañanas escogidas haremos las ruinaldas en tu amor floridas y en un cabello mío entretegidas eso es una belleza tremenda y al mismo tiempo como como toda la iglesia haciendo las flores y las esmeraldas las las gunaldas para ponerle a Cristo como en belleza y entonces se presenta Aquí, presenta aquí San Juan de la Cruz a Cristo lleno de belleza, lleno de pues va citando San Juan de la Cruz algunos casos pues los santos confesores, los mártires, las vírgenes, todo lo que hay en la iglesia es la corona de Cristo y le embellece a Cristo y aparece Cristo muy bello, dice San Juan de la Cruz aquí. Bueno, esto es importantísimo también para el amor para el el el amor el amor humano en que se en que ya hay una una colaboración tan íntima entre las dos personas que se aman humanamente, que una la realidad de una embellece todo lo que haceellece embelleceza a la otra a la otra. Es un de mucha fuerza esta canción, ¿no? El amor es mutuo y y no es unilateral porque luego viene, dice, viene la canción 31 que habla de unas cosas tan bellas, tan bonitas, ¿verdad? Que en un solo aquel cabello que no me acuerdo bien de ella. Pues entonces voy voy a ver si la puedo la puedo ver la 31. No, no se me ha ido la memoria ahora. Pues no la puedo pero segunditos quizás la deje porque estoy tardando mucho en buscarla, pero es es es muy bella Solo aquel cabello que me llevo las cosas solo aquí ya. Vamos a ver 31 es en solo aquel cabello que en mi cuello volar consideraste miraste en mi cuello y en el preso quedaste. y en uno de mis ojos te llagaste. Este es, o sea, hay una una interferencia mutua de de vivencias, ¿verdad? Y luego viene la siguiente, que es una es una una canción de una belleza enorme y que podía haber dicho la Virgen María, porque verán cuando la lea, cómo les parecerá que puede ser dicha por la Virgen María. Cuando tú me mirabas, su gracia en mí, tus ojos imprimían. Por eso me adamabas y en eso merecían los míos adorar lo que en tian. Cuando tú me mirabas, su gracia en mí, tus ojos imprimían esto, la Virgen al al niño Jesús niño, pues esto parece como que que es ella. Cuando tú me mirabas, tus ojos imprimían. Por eso me amabas y en eso merecían los míos adorar lo que en tian, lo que ti lo que ti en ti veían. Bueno, pues digamos que estas eh son es una derivación esta la que se une es una una derivación esta en la que se une, ¿verdad? Eh, la de la 30 que es de flores y esmeraldas se une también ahora en esta eh en la 31 es solo aquel cabello y en la 32 cuando tú me mirabas eh que que o sea se produce podemos ahí se produce una una interferencia de los dos. Las canciones van hablando, ¿verdad?, de de los de los de cómo se están se están transformando uno en otro, Jesucristo en nosotros y nosotros en Cristo. Y en ese en esa en esa en esa realidad pues el amor es es mutuo y y y es no es unilateral, sino que está siempre siendo dos los que trabajan eso. Y luego ahí se pasa a después de todo esto, el amor es solitario también soledad habitada que podemos llamar aquí soledad habitada. Las canciones 34 y 35. La la canción 34 es la blanca palomica al con tornado y a la tortoliga al socio deseado en las verdes rias verdes hallado. Entonces es la soledad que canta San Juan de la Cruz hay la soledad con una intensidad muy grande porque esa soledad es sonora, está llena de vida, está llena y entonces el amor también indica que que necesita soledad, es decir, necesita esta soledad está habitada, totalmente habitada por por la otra persona que que que que la que la envuelve y luego esta sería una y la otra en soledad y día, en soledad puesto ya unido, en soledad, en soledad al guía a solo su perido también de soledad, de amor herido. O sea, también Cristo está está solo con el alma. Digamos que aunque él ama a todas las personas, cada con cada persona vive esa esa profundidad de soledad. Es decir, se requiere que la otra persona esté todo como como sola para amarla con toda la profundidad de de la de la realidad, que no haya nada de ella. Y esa soledad invita también está está indicando que la persona no no busca otra realidad, la persona que ama. Entonces es es un canto tremendo a la soledad de estas dos de estas dos estas dos canciones canciones y vamos pues como ven vamos viendo la anteriad, la soledad y ahora llegaríamos a tres canciones pues muy fuertes, interioridad plena, la canción 36, la 39 del amor, la canción 36 que es de una belleza enorme. Gocémonos, gocémonos, amado, y vamos a ver en tu hermosura, al monte, al collado, humana, el agua pura. Entremos más adentro la espesura. Gocémonos, amado, y vámonos a ver en tu hermosura. Ahí cuando habla, vámonos a ver en tu hermosura, San Juan de la Cruz, en un espacio pues bastante breve dedica dice 25 veces la palabra hermosura y ya nos vemos en la hermosura de él y se ve la hermosura nuestra, que parece todo esto va blasfemias, ¿verdad? Como Jesucristo se ve la hermosura de la persona y la persona se ve la hermosura de él, siendo siempre siempre siendo única la hermosura que hace Cristo solo. Este es un una canción llena de de fuerza y de vida. Pues todo esto es el amor en el cántico espiritual, o sea, la canción esta canción 36, ¿verdad? Y luego la canción 37. Pongo aquí el amor se expresa como gozo, digamos, la en la 36, no es euforia. es confirmación y no es es belleza, es entrar en la en la profundidad de de Dios que se pare Juan de la Cruz. Probablemente el atributo que mejor refleja quién es Dios es la belleza. Entonces, en este en estas en estas relaciones de amor, la belleza cobra un sentido muy muy especial, ¿verdad? Porque porque normalmente los enamoramientos nacen por por por la belleza, no solo la física que hay belleza del alma y hay muchas bellezas, ¿verdad? Pero naturalmente el amor nace por el encuentro con con lo bello y probablemente pues San Juan de considera la belleza como el atributo principal de Dios, o sea, el que mejor le define. El que mejor le define. Y llegaríamos a lo que podemos llamar profundidad interior, la canción 37. La canción 37, profundidad interior. Y luego a las subidas cavernas de la piedra nos iremos, están bien escondidas y allí nos entraremos y el monsto de de granadas gustaremos. Bueno, esto es esto es esto es esta canción es es tremenda porque dice una cosa increíble, o sea, la humanidad de Cristo está allá en el cielo, evidentemente, y está metida en la Trinidad, como dice la Santa Madre en una cuenta de conciencia, Santa Teresa, que dice que le vio vio la manera de Cristo con más intensidad que nunca en medio de la trinidad. De modo que podemos decir que que que Jesucristo hasta hasta la encarnación hasta la encarnación era el verbo, pero ahora es ya el verbo humano. Y ahí metido ahí en esas cavernas de la piedra, porque San Juan de la Cos ahí recalca lo humano, en esas cavernas de la de la piedra, ahí es cuando las personas perciben el misterio de Dios en el cielo. De modo que es lo que lo que dicen los teólogos de que nosotros en Cristo formamos una unidad y en esa unidad contemplamos a Dios. Porque nosotros no no tenemos derecho a contemplar a Dios. Es un don, un regalo. Aunque vivamos los mandamientos y todo y los sacramentos, pues evidentemente pues es un regalo que se nos se nos da. Entonces ahí en esa en esa realidad es donde donde la persona contempla a Dios en la humanidad de Cristo formando como una unidad, como una unidad. Es una una canción sorprendente, ¿verdad? es muy muy llamativa, muy onda porque derriba derriba del todo todas esas ideas que se han tenido a veces de San Juan de la Cruz, que si es un neopratónico, que si no tiene una idea completa y perfecta de Jesucristo, todo lo derriba, porque no se puede encumbrar más la humanidad que hay, porque es precisamente ahí en las profundas cavernas de la piedra, que la piedra es Cristo, dice él. Y esas profundas tabernas son los misterios hondos y y grandiosos que hay en él. Y entre ellos, citas a Juan Cruz, lo de la humanidad. La humanidad. El encuentro ocurre en lo más hondo del sujeto. Claro, esto llega también y ocurre también para al amor humano. En el amor humano, ¿verdad? Esta profundidad interior que se aparece en la cal 37 ocurre en lo más hondo del sujeto. Por tanto, diríamos que que hemos llegado a lo más hondo del matrimonio espiritual en que yo allí en lo en la hondura de Cristo contemple esa esa realidad tanta. Y sigue todo adelante y llegamos a la canción 38 que es muy bella también como todas están de San Juan de la Cruz y todas de Honduras y que nos nos hacen ver hasta dónde llega pues el amor humano. Es el cumplimiento del deseo en el que se dice allí me mostrarías aquello que mi alma pretendía y luego me darías allí tu vida mía, aquello que me diste el otro día. Esa esa esa canción pues es es muy aonda porque aquello que me dio el otro día fue que que Cristo nos había creado para esta realidad, o sea, el padre por medio de Cristo nos había creado para esta realidad. Por tanto, aquello que me diste el otro día es esta profundidad, ¿verdad? Esta esta Hondura, esta Honduras. Y llegamos a la canción 39, que la canción 39 es es trinitaria, el aspirar del aire, Espíritu Santo, el canto de la dulce Filomena, es Jesucristo, que es el Señor. Filomena en en latín es Filomena es es Luis Señor. Por tanto, es le llama Ruis señor a Jesucristo con bueno, con toda la tradición que es muy antigua sobre sobre Jesucristo como como Risseñor. El aspirar del aire, el canto de la dulce filomena, el sótoo y sudonire que el padre en la noche serena o llama que consume y no da pena. Ya la llama que es el Espíritu Santo, no da pena porque no tiene nada que purificar, sino todo todo que que que iluminar. Bueno, pues esto diríamos que es es el cántico espiritual que termina con la canción última, que con la canción última, que es una un una canción que habla ya del reposo total a donde a donde se ha se ha llegado. La canción última, la la 40, que dice así que nadie lo miraba. Aminabat tampoco parecía y el cerco sosegaba y la caballería a vista de las árboles del día, todo pacificado, como vamos a ver ahora mismo, todo pacificado es es esta canción 40 pues nos habla ya de que se ha llegado al lado final. La estrofa, la última estrofa es la paz absoluta, la que se llega aquí el ser humano. La paz absoluta, todo aietado, todo pacificado en el en el ser y y viviendo solo esa realidad en lo más hondo del ser. Aquí el poema alcanza su culminación sin testigos. La canción 40 que nadie lo miraba. El amor no se exhibe, no necesita ser visto, está ya lo envuelve todo y digamos que el ser humano ha terminado su conflicto, toda su lucha. Hemos ido viendo todas estas luchas que que ha tenido, ¿verdad? Para para para poder ir ir encontrando el amor, protegiéndole. Bueno, como hemos visto las diversas diversas fases que ha tenido el amor, h fin del conflicto, desaparecen las resistencias, las tensiones, las amenazas, la desmovilización del yo, podemos decir ya el yo se ha desmovilizado, se acabó este yo que no había no había forma de hacerle morir, todo hemos visto ahí como se ha ido diluyendo y acentuando y diríamos y cobrando fuerza, cobrando mucha fuerza. Eh, ya no hay lucha, el sujeto no se defiende, ya no hay conquista, no hay que hacer nada. Permanencia en la paz, el amor no actúa, permanece. Este es el punto más alto, no intensidad, no búsqueda, sino descanso pleno. El recorrido del cántico espiritual muestra que el amor yere, desinstala, pone en camino, purifica, transforma y finalmente pacifica. Todas estas cosas están ahí en San Juan de la Cruz. Y si la tesis final sería el amor humano cuando es verdadero, lleva en sí una apertura a lo infinito. Y el amor teologal no sustituye al humano, lo revela en su profunda en su profundidad última. El amor comienza como herida, se vive como búsqueda, se purifica como ausencia y culmina como presencia amorosa. Y cuando llega a su verdad más alta, ya no necesita decir nada, permanece en silencio, plenamente cumplido. Bueno, pues hasta aquí diríamos es esta realidad que luego el santo, como saben, pues termina el el cántico espiritual con unas expresiones muy bellas en las que dice que que que porque como sabéis el todo el cántico no ha nombrado a Jesús ninguna vez. Solo una vez han dicho Jesús, otras veces dice otras cosas, el hijo de Dios. Cristo no lo no dice veces dice alguna vez Cristo. Sí, alguna vez dice Cristo, pero la palabra Jesús no la no la no la no la nombra nunca. Y entonces no la nombra porque h porque es un no la nombra porque si la nombra en algunos momentos no sonaría bien en en el proceso que él hace encuentros entre el alma y Cristo. Y Jesús pues nos olvida bien y entonces lo disimula así y pone el hijo de Dios o la sabiduría o otros textos un poco un poco más esto que para que no el texto suene y y pueda ir la poética pueda ir muy ligera y no tenga que no tenga que hacer a veces como Santa Teresa que dice esto es como un matrimonio o esto no sí él lo hace en metáfora esto es un matrimonio verdadero. Pero ahora sí que lo nombra. Al terminar el cántico dice el dulcísimo Jesús, esposo fiel esposo del esposo fiel de no esposo de las fieles almas, dice este texto al final. O sea, para dar entender que el protagonista ha sido Jesús, pero que él ha utilizado otros sistemas para que por la poesía y y y todo el el erotismo que pueda haber en ello, no llera la sensibilidad del lector que no pueda que a lo mejor no comprende esta realidad. Pues bien, hasta aquí hemos hemos llegado ya al final de la conferencia y les doy las gracias por haberme escuchado. Gracias.
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