Ella termina su vida diciendo, "No me arrepiento de haberme entregado al amor." No, yo creo que es un resumen precioso de una vida entregada. pensaba en el título de tu programa Última pregunta, ¿no? Y y como una respuesta podría ser eso. No me arrepiento de haberme entregado al amor. San Juan de la Cruz tiene una frase muy famosa que dice, "A la tarde de la vida te examinarán en el amor." Entonces es como que él también pensó en la última pregunta y dijo, "A la tarde, pero puede ser de la vida como la muerte o puede ser a la tarde de cada día." Eh, nos examinan en el amor eh cuánto amor has dado y cuánto amor has recibido, te has dejado amar. Porque hay veces que también no nos dejamos amar, ¿no? El amor de Dios es lo que más deseamos y es lo que más tememos. [música] Vivimos en un mundo lleno de ruido, donde el lenguaje natural silencio. Hoy tenemos una invitada especial, Victoria, de las hermanas Carmelitas Descalzas. Además, es un episodio especial, ya que ellas son las que están presentes en todos los episodios al final con las entregas del rosario. Así que bienvenida, Victoria, ¿cómo estás? Muy bien, muchas gracias por invitarnos, por bueno, por hacernos parte de este espacio, ¿no? Eh, ya lo estábamos yendo con la oración, pero ahora también se te ocurrió esta esta entrevista y está muy bueno. Muchas gracias a vos, Victoria. Y bueno, empezamos este este viaje, este encuentro más que nada guiándonos en este sentido de de esta barrera que tenemos entre vos y yo acá. Y me gustaría que la gente comprenda, que la gente sepa por qué están estas rejas. Bueno, eh las rejas son solamente un signo, así como el hábito, es un signo más, ¿no? Que en realidad hoy en la sociedad hablar de rejas es hablar de miedo y de inseguridad, pero las rejas en la vida contemplativa, en la vida que se llamó siempre de clausura, eh tiene una connotación positiva. En realidad no es algo malo, es una separación que indica que nuestra vida está hacia adentro. Entonces es la separación del mundo y nosotras vivimos hacia adentro, no por miedo, no por inseguridad, sino por opción de vivir en el interior, porque hemos descubierto alguien que nos habita y y le damos toda nuestra atención y nuestra primacía en la vida a eso que nos habita, que sabemos que es el amor de Dios. Me gustaría saber qué significa ser carmelita descalza. Ser carmelita descalza eh significa entregarse al Señor para vivir la unión plena con él ya en esta tierra. Eh por la fe sabemos que que un día vamos a resucitar con Cristo y que vamos a compartir la eternidad con él. [resoplido] Pero ese regalo ya empieza acá. Esa es la buena noticia que nosotras descubrimos y por la que como el tesoro en el campo vendimos todo para comprar este campo y este campo era el Carmelo. Era eh eso de ser Carmelita descalza es querer vivir del todo el tiempo con Jesús y en un lugar físico delimitado. También hay una canción que a mí me gusta mucho que es de Jesús Adrián Romero, que es protestante él, pero bueno, las letras son muy orantes, ¿no? No, me gusta mucho. Y dice en la canción se llama Mi universo y dice, "Que seas eh todo lo que pienso y lo que siento. Eh, te quiero dar mi tiempo y mi espacio, ¿no? Te quiero dueño de mi tiempo y de mi espacio. O sea, el espacio físico también se lo damos al Señor. Queremos dedicarlo a él y ese es el signo que te decía de la reja, ¿no? El hacia adentro es el espacio. hablamos de al principio del tema del ruido. Hablamos de que el mundo está un poco acelerado acá. Yo cada vez que vengo encuentro una paz que no encuentro en ningún sitio. Se les ve alegres, se les vefelices y tal vez los que están mirando a través de la pantalla no pueden asociar vivir una vida como esta y tener felicidad. Y yo acá veo todo lo contrario. Veo personas felices, veo personas en paz y me gustaría saber cómo es vivir ese silencio y esa paz desde ese otro lado. Eh, el tema es que la paz la experimentan los que vienen, o sea, no quiere decir que nosotras no tengamos paz. O sea, yo lo que siento es mucha felicidad en mi vida concreta, más allá de las de las complicaciones o problemas que uno puede tener, como en cualquier estilo de vida, ¿no? Pero la paz que tú decís, es un regalo que mucha gente nos comenta y es fruto de la presencia de Dios, no somos nosotras. O sea, es un lugar donde sí hay personas que le dan la primacía en su vida o que intentan, intentamos desde nuestra pobreza que que si que Dios sea el centro. el todo que sea realmente Dios, ¿no? O sea, eh no no dejarle usurparle el lugar con otros ídolos como a veces hacemos, ¿no? Entonces lo que se siente es su presencia. El regalo de Dios es eso para para los que vienen, ¿no? Es como la paz. Eh, muchas personas nos lo dicen que en medio de la ciudad como que de repente un rinconcito parece, ¿no? Como de silencio y de paz. Eh, pero es un regalo muy lindo para los que vienen y nosotras, bueno, eh, experimentamos la paz de la opción vocacional. Es como de decir, "Bueno, estoy en mi centro, estoy en mi lugar y me siento en paz y feliz." Pero pero nosotras, claro, vivimos con el ajetreo propio también de la vida eh cotidiana, ¿no? De levantarnos, de atender eh la liturgia, después mantener la casa, ¿no? Entonces, no es que nosotras estamos así como como todo el día como en un niruana, podría decir, ¿no? Como que muy natural nuestra vida. Me gusta eso de la naturalidad. Quería más o menos fijarme en esta parte de la naturaleza, de su vocación. Me gustaría saber cómo es su día a día, sus momentos de oración, si tiene momentos de recreación, de trabajo. Bueno, eso, nuestra vida es muy simple en cuanto al orden, es muy ordenada, eso tiene como propio, ¿no? La las órdenes. E entonces nos levantamos eh la primera oración que hacemos es juntas en en el coro, en nuestro lado de la capilla, que también hay reja allá. Entonces, bueno, nuestro lado le llamamos el coro y ahí nos juntamos todas las mañanas a las 7 para rezar laudes en comunidad y prepararnos con ese inicio de la liturgia para la misa que es 7:30 de lunes a sábado, 7:30 de la mañana, los domingos a las 9, pero bueno, ahí cambia un poquito el horario del domingo, pero entonces los demás días después de la misa tenemos el rezo de tercia, hacemos un ratito de oración como acción de gracias, tenemos el rezo de tercia Y después del desayuno, entre las 9 y las 12, nos organizamos para atender las cosas de la casa, limpieza, cocina, lo que haya que hacer, atender la puerta. vienen mucha gente a pedir ayuda, eh mucha gente en situación de calle que viene a pedir a nuestra puerta y tratamos de de responder en la medida que que se puede y entonces en la mañana eso, bueno, tenemos el trabajo que que hacemos en comunidad para mantenernos, o sea, que nos nos organizamos para atender, digamos, esos frentes, ¿no? limpieza, la atención de la portería, la cocina y el trabajo manual que es con nuestro ingreso. Y al mediodía rezamos de nuevo las horas menores y después del almuerzo, que también es juntas y generalmente en silencio, salvo algunos días que que tenemos lo que decimos parleta y que compartimos también charlando en la en la comida, pero si no el momento de recreo es después del almuerzo y después de la cena, todos los días. Y eso es una gran novedad que puso Santa Teresa en su época. Ya, ya era algo muy novedoso. Eh, la Santa era alguien muy alegre, ¿no? Muy festivo, así como buena española, era todo con castañuelos y con panderos, ¿no? Muy muy alegre. Y entonces en esos momentos de recreación ella quería justamente que nosotras disfrutáramos de la fraternidad, disfrutáramos de nuestra vida juntas, ¿no? De nuestra comunión, eh, que se hace también alegría y compartir, ¿no?, en la recreación. Entonces, al mediodía y en la cena una hora de recreación en cada momento, ¿no? Y entonces después de ese momento de recreación tenemos un rato de descanso y a la tarde lectura personal o rato de formación, por ejemplo. sera como escrutiño, digamos, como que leer la Biblia o estudiar o sí, algún algún libro de espiritualidad o algún contexto de de la orden de formación teológica, bíblicas y la formación que cada una tenga entre manos. Eh, a veces lo hacemos en lectura personal, a veces lo hacemos mirando en un en comunidad algún alguna charla, que ahora hay muchas opciones de de formación muy buenas y con el acceso de internet, bueno, uno tiene como mucho eh mucha facilidad y mucha riqueza, ¿no? De repente biblistas renombrados o algo que que uno conoce y bueno, participamos de esas charlas y bueno, después eh nos juntamos de nuevo para vísperas. Las vísperas las rezamos a las 6:20 de la tarde y ahí ya quedamos en oración después de vísperas, en oración mental, en oración silenciosa, hasta la el oficio de lectura. La liturgia de las horas es lo que organiza nuestro día, ¿no? Es como el esqueleto, digamos, es como lo que va pausando, pautando las horas, ¿no? Entonces, el oficio es a las 7:30 y después de eso la cena y de nuevo la recreación y bueno, ya el descanso en torno a las 10 de la noche ya cada una puede retirarse a descansar. ¿Ustedes qué servicio, qué labor hacen a través de su vocación? Bueno, clásicamente se dice que nuestro trabajo, nuestra nuestra misión, ¿no? Más bien más que trabajo, misión, es la oración. E ese es nuestra es es el motor que tenemos en el corazón, ¿no? O sea, realmente eh la Santa cuando nos soñó, cuando ella hablaba a sus primeras monjas, ya eh eso les decía, ¿no? Si si no estamos para la oración es como que si en esto no van nuestras fuerzas, nuestras peticiones, si no pedimos por por los sacerdotes, ella decía especialmente, ¿no? por la santificación de los sacerdotes, por la iglesia, pero por todo el mundo. Si no pedimos esto y no nos entregamos por esto, no estamos cumpliendo la misión para la que Dios nos llamó, nos dice ella, muy fuerte, ¿no? Muy clara. O sea, sabemos para qué estamos. somos hm conscientes y creemos sobre todo eh que nuestra vida entregada eh es fecunda en el mundo, ¿no? Em yo creo que más que orar en momentos puntuales, porque a veces la gente cuando uno dice nos dedicamos a la oración piensan que nos pasamos en la capilla todo el día. Exacto. Eh, lo que te decía al principio, ser carmelita descalza es eh vivir esa unión con Dios. Pero la unión con Dios en este momento en que estoy hablando contigo, en el momento en que estoy cocinando, en el momento en que estoy eh atendiendo a una hermana anciana o atendiendo a la puerta, eh en cada momento el Señor está conmigo, está en mi corazón y vivo unida a él todo lo que hago, ¿no? Entonces de eso se trata la la oración y la misión va por ahí, ahí es fecunda. Me encanta que la gente pueda conocerlas porque también está ese prejuicio, como no podemos verlas muy seguido, tenemos que venir al un monasterio, hacer alguna peregrinación o lo que sea. Está bueno esto que muestren, porque en realidad lo que yo veo desde afuera, veo una vida que es totalmente contraria a lo que se piensa. Veo una vida que es muy activa. La gente se piensa como vos decías que era un tema de orar, orar, orar, orar, rezar, rezar, rezar. Y yo no imaginaba otra cosa que las monjas rezaban, rezaban, rezaban y nada más. Sin embargo, tienen una vida mucho más activa que muchísimo seguro de los que no me están viendo y y la que tengo yo seguro. O sea, no se aburren nunca. están con la liturgia de las obras, con esto, con lo otro, haciendo rosario, haciendo, o sea, es un es un privilegio también tenerlas acá porque muestra eso, ¿no? La vida espiritual activa que tienen, pero también compaginada con el cosas del mundo. También me gustaría entrar más ahora en lo personal, el tema vocación. ¿Cómo fue tu descubrimiento sobre tu vocación? e sorprendente, sorpresivo, o sea, no no me esperaba que fuera que fuera este el regalo de Dios. No, ahora puedo decir que es un regalo. En el momento me parecía lo peor que me podía pasar. O sea, ¿por qué a mí no era como así? Porque uno tiene muchos prejuicios y yo entiendo lo que me decís porque yo los tenía, o sea, yo decía, "Por Dios, encerrada en un convento hasta morirme, ¿no?" Era como que uno pa 20 años lo dramatizaba todo, ¿no? Era como eh y con el tiempo me fui dando cuenta que realmente era un regalo. Es un regalo. En ese tiempo, ahora voy con detalle, pero en ese tiempo de mi descubrimiento vocacional me pasó algo muy simpático que nunca lo conté y te lo cuento a ti porque mira, eh, algo pero puede parecer muy trivial. Me encontré montón de tréboles de cuatro hojas, o sea, pero así de la nada de estar eh apoyada en un murito en la en la salida de una panadería, me acuerdo en en Parque del Plata, donde yo eraneaba y y así girarme y entre las plantas ver un trébol y cuatro hojas y era como eran era, yo digo, el señor es muy original, el Señor es un es un caballero, es muy conquistador. Señor cuando te quiere es como no no para hasta que y yo digo, me estaba casi que tomando el pelo para decirme, es lo mejor que te podía pasar en la vida y yo te juro que lo siento así. Ahora me doy cuenta y digo, qué regalo, qué regalo. Eh, que entre todo lo normal que podría pasar, que son los de tres hojas, te dio como algo especial. Sí, sí, sí. Pero me pasó, recuerdo en esos meses del año 2002 que yo estaba, ya había hecho la experiencia y estaba eh afuera con mi familia de nuevo y me pasó como que dos o tres por lo menos encontré en esos meses, ¿no? Bueno, em cerrando esto que muy superficial, eh, pero en un signo, ¿no? Para mí es un detalle muy lindo. Sí, es como un detalle eso del de las delicadezas del amor. Para mí el Señor es realmente tiene unos detalles de amor impresionante. Eh, bueno, entonces yo estaba, bueno, estudiando en mi vida normal en la facultad con mi vida de cristiana práctica, pero nada del otro mundo, o sea, misa dominical y de repente algún algún día entre semana, pero no mucho más. Y empecé a sentir, no puedo contar otra cosa porque es lo que yo sentía. Yo yo no sentí nada raro. Yo simplemente adentro mío había como una palabra que era más y era cuando me ponía un ratito a rezar o o a cantar en oración. Sentía eso más y me empecé a preguntar qué era más. Me acuerdo que le hablé a un sacerdote con el que me confesaba y me dijo, "Bueno, rezalo." Pero como que no, nadie le daba mucha importancia ni yo misma, ¿no? Y me empecé a acercar un poco más a la parroquia que me tocaba de de mi barrio, pero nada del otro mundo. Y hacía fin de año, eso era el año 2000, hacia fin de año, eh me encuentro con otro sacerdote que me dice, cuando me confieso, le comento esto también, que para mí seguía siendo un dilema. habían pasado unos cuantos meses y yo como que no le encontraba la vuelta, ¿no? A ese más. Y este sacerdote me dice, "¿Y nunca pensaste en ser monja?" Y yo, o sea, fue como si por un segundo se parara el mundo y fue como un impacto tan grande que yo no se me había ocurrido, no se me había cruzado por la cabeza, no estaba dentro de mis opciones. O sea, ¿cuántos años tenías más o menos ahí? Tenía 20. Tenía 20. Y después cumplí los 21, pero sí tenía 20 fines del del 2000. Em, ¿y qué pasó por tu cabeza cuando descubriste esta opción? Me enojé muchísimo con el padre, lo normal. Me indigné, yo dije, "Pero este viejoo, o sea, para decirme lo que tengo que hacer con mi vida. Fue como salí de acá, ¿no? Era como me enojé, me enojé. y me fui y me acuerdo que enojadísima dije, "No vuelvo nunca más con este hombre, no sé qué." Y pero claro, pasaba un día y yo seguía pensando en eso. Pasaban dos días y yo seguía pensando y pasó una semana y yo no sé, me iba de la cabeza lo que me había dicho. Era como que estaba dentro tu, no sé, como algo que me resonaba muy fuerte. Y entonces está me rendí, dije, yo también soy muy reflexiva. Y entonces yo sabía que si algo te molesta mucho es porque lo tenés vos. Yo decía eso de los defectos de la gente, ¿no? Si algo te molesta mucho en el otro, bueno, mírate primero vos. Y yo dije, si alguien me dice algo que no me importa, me doy vuelta y me olvido. Pero esto no me olvidaba, no se me iba. Entonces dije, "Acá hay algo, ¿no? Empezamos a escarvar." Y entonces fui con el padre vuelta ahí llorando. Él ya está muerto, ¿no? Ya falleció. Pero se reía. años después se reía de que yo volvía a él llorando y padre, parece que Dios me llama, le dije. Y bueno, eh seguí el acompañamiento con él y bueno, ahí él me acercó al Carmelo de Florida, donde ingresé finalmente después de un proceso de discernimiento. Eh, hice primero la experiencia, después, bueno, salí, volví a estar un poco con mi familia como para contrastar, ¿no? para realmente ver el cómo era en viviendo dentro de en clausura y con todo el ritmo de vida de las hermanas. Estuve dos meses y salí otros dos meses más o menos afuera y bueno, después ya entré definitivamente. ¿Cómo es esa etapa de discernimiento? Es decir, vos descubrís tu vocación o pensás que puede ir por ese lado, tenés un guía espiritual, un sacerdote en este caso. ¿Y cómo es ese proceso? ¿Cómo sigue? Es decir, tenemos por un lado tu vocación, tenemos por otro lado el proceso desde la Iglesia Católica de discernir si es tu vocación. es un un crecimiento juntos, ¿no?, con la persona que te acompaña y con la comunidad, o sea, porque la comunidad es la que también tiene que ir viendo si realmente tenés las condiciones y y si es el lugar al que el Señor te está llamando, ¿no? Entonces, e sí, ese discernimiento se hace muy en conjunto, muy en diálogo, muy enrosiódicos con la comunidad que te que te está acompañando para ver si es ahí. Eh, sí, en lo concreto, en nuestro estilo de vida, después de la experiencia uno inicia el postulantado, pero siguen siendo etapas de discernimiento. O sea, uno ya vive dentro del convento, pero siempre está la opción de decir, bueno, estuve adentro, pero por después de un tiempo, capaz que me demoró un año o dos años, darme cuenta que no me parecía que sí, pero no es este lugar, ¿no? Sobre todo la clave va a estar en en la felicidad que uno siente y con la comunidad cómo te ve la integración con la comunidad. Nuestra vida, al contrario de lo que se pueda pensar, es muy fraterna. La vida fraterna es muy intensa, o sea, tenemos muchas horas de estar juntas, de compartir no solo la oración, sino la mesa, las recreaciones, o sea, los trabajos muchos son eh digamos en en equipo, ¿no? O sea, como que tenés que eh hay que hay una interrelación muy fuerte, ¿no? En la comunidad. Entonces, eso es un criterio discernimiento básico, o sea, la integración con la comunidad y cómo va ahí y y bueno, pues la vida de oración, cómo se siente la misma persona, ¿no? Pero hay como mucho diálogo. No quiero dejar pasar este momento, después podemos retomar con esto de de este proceso, la toma de hábitos, etcétera, pero me gustaría enfocarme esto que vos decís, que viven una vida muy comunitaria. E veo que hay muchas personas, tanto hombres como mujeres, que por un lado tienen temor a ser sacerdotes y mucho temor también de ser llamada por el Señor a ser monja, a dedicar su vida al Señor. ¿Qué podrías decirles a esas chicas que seguramente están viendo el video y tienen como esa llamada, pero no saben y tienen miedo y como te pasó a vos decir, pa, lloro porque a tener toda una vida en un convento y qué le dirías a esa chica de 20, 30, 16, cualquier edad, ¿qué le dirías? Que no tengan miedo de Jesús, que no tengan miedo, porque el amor de Dios es lo que más deseamos y es lo que más tememos. Es es el misterio más grande, es la contradicción más grande del ser humano, porque estamos deseosos de amor, estamos ansiosos, o sea, todo el mundo corre buscando con qué llenar, aunque no sean cosas malas, no te voy a decir de droga, aunque sea haciendo compras o mirando el teléfono o teniendo eh muchas amistades, uno busca ese saciar eso y el Señor se nos está donando, ¿no? Y y cuando si hay una llamada, si hay una inquietud, acercarse sin miedo al Señor y y estar en oración profunda y buscar ayuda, buscar mediaciones, un buen acompañante, como tú decías, o una comunidad que me pueda discernir, eh, nadie va a estirar para una vida que no sea, ¿no? O sea, nosotras somos las primeras interesadas en decir, mira, no es para acá o ser muy sinceras en eso, ¿no? Porque también si una persona entra y no tiene vocación es muy infeliz y hace muy infeliceso a la comunidad, ¿no? Entonces es como que sin miedo acercarse a y y darse la la oportunidad de experimentar el amor de Dios, porque en definitiva es eso lo que yo experimenté, o sea, [carraspeo] el amor de Dios que me que me cautivó realmente y entonces para mí es darse la chance de de conocerlo. Está bueno esto que decís, porque pienso que muchas personas también tienen este miedo de, bueno, me van a encerrar directamente, llego y me van a encerrar. Y es como que eso que decís vos, todo lo contrario. Es una etapa también de si querés encontrarte con Dios y querés ver tu vida desde el lado de para qué me llama Dios, tener personas como ustedes que tienen mucho discernimiento, como sacerdotes que tienen mucho discernimiento, que te digan, "Mira, Dios te llama a esto o Dios no te llama a esto." Es como un alivio también decir, "Bueno, Dios me llama a esto, estoy llamada a esto." O también el alivio de decir, "Dios no me llama esto, me llamará a ser misionero, a a casarme." Eh, entonces esto también está bueno de no estirar, sino que al revés de de que está bueno que hablen con ustedes, animarse, dar un paso, ¿no? Porque de hecho también con la necesidad que tenemos de familias santas, o sea, uno no es que está diciendo que sean todas monjas, no, cada uno en el estado de vida que Dios no soñó, simplemente eso, ¿no? Pero sí está bueno darse la chance porque hay veces que queda como un fantasma ahí y hay muchas personas nos ha tocado encontrarnos con mujeres grandes, de repente ya abuelas que te dicen, "Ay, yo de joven quise ser monja y nunca me animé o mi mamá no me dejó o mi familia no sé qué." Entonces y quedan como con eso atragantado, ¿no? Como toda la vida arrastrando una cosa que que no darse la chance es lo mejor. Quiero hacerte una pregunta ahora porque se me vino a la cabeza. Porque justamente esto que hablaste me pasó en un comentario que tuve hace poco en YouTube donde una madre de una chica de 10 años decía que ella siente que estaba llamada a ser monja y ahora tiene una hija de 10 años. ¿Es posible ser monja teniendo hijos? Eh, hay casos eh históricos de mujeres que han entrado al convento siendo madres, pero hoy la iglesia pide condiciones. O sea, el hijo tiene que ser primero mayor de edad y segundo valerse por sí mismo. O sea, no solamente 18 años, o sea, que pueda ya estar independiente, o sea, que pueda seguir adelante teniendo a su mamá en un convento que no siempre es tan factible, ¿no? Y con todo nosotras la experiencia que tenemos no es no es tan alentadora para estas mujeres. Es muy difícil una vez que la mamá dio a luz y lo que implica el hijo 9 meses en las entrañas y eh muy difícilmente puedan después, sobre todo una vida como la nuestra en que no van a salir para el casamiento de la hija o para cuando tenga su primer bebé o para No, no lo veo. No, no ha sido positiva la experiencia. Okay. Eh, en nuestros casos, pero hay otros que sí y hay casos de que existe. Quisiera retomar haciendo esta pausa, eh, continuar con el tema de el discernimiento y las vocaciones. Me gustaría saber qué es el eh cómo es el proceso, es decir, desde cuándo se empieza a hacer monja, desde cuándo eh qué son los hábitos, la toma de hábitos. Eh, bueno, se empieza a hacer monja. Desde el momento, como decías, de la toma de hábito, eh, formalmente, digamos, empieza es el inicio del noviciado. La toma de hábito es simplemente eso. Las etapas anteriores, aspirantado y postulantado, son una preparación para el noviciado. Eh, con la toma de hábito, bueno, por lo menos en nuestro caso, eh, la postulante empieza a vestirse así como nosotras, pero tiene velo blanco en la cabeza. Y el noviciado, yo digo nuestro proceso, la vida activa es distinto, ¿no? Pero nosotras tenemos 2 años de noviciado al final de los cuales se hacen los primeros votos, la profesión simple le llamamos. Entonces ahí se hace profesión de castidad, pobreza y obediencia, ¿no? Esos son los famosos tres votos. Nosotras, por las dudas no tenemos ningún otro voto. Por ejemplo, hay una una rama de clarizas que tienen voto de silencio, hay los benedictinos que tienen voto de estabilidad, nosotras no, nosotras es lo clásico, eh, castidad, pobreza y obediencia. Y esa esa profesión se va renovando. El proceso total de formación desde el postulantado hasta la profesión solemne, que ya es para toda la vida, lo mismo por esa castidad de obediencia, pero ya para toda la vida. Dura 9 años ese proceso. O sea, que son 9 años de discernir si realmente estoy en el lugar al que Dios me llamó. Pa, qué disparate. Claro, es el mismo tiempo que tiene un sacerdote para ordenarse. Más tiempo todavía porque en realidad más Sí. Bueno, ellos tienen el diaconado, tienen pila de de tapas porque en realidad, claro, la iglesia, o sea, es eso, nadie quiere gente que no sea para este lugar, ¿no? O sea, porque eso nadie va a dar fruto en el lugar donde Dios no no lo pensó, eh, más allá de que, bueno, después la misericordia, ¿no? Sí, el Señor no nos deja, pero claro, es eso, ¿no? 9 años. Sí. Qué tremendo. Hablaste del tema eh castidad, obediencia y pobreza. Me gustaría sentarme en esta última en en la pobreza. ¿Cómo es que viven? ¿Qué qué es la providencia para ustedes? ¿Lo ven realmente? ¿Ven a la providencia? Sí, la providencia se nota. Sí, sí, sí se nota. Nosotras no ya te decía como lo del trébol de cuatro hojas nos pasa todo el tiempo, o sea, de que una hermana dice, yo que sé, cómo me gustaría tal cosa y alguien viene al torno y justo regala eso que la hermana tenía antojo de comer o yo que sé, o con otras cosas también, ¿no? La providencia es impresionante. Eh, nosotras vivimos de nuestro trabajo, o sea, no vivimos de la de la de la limosna, ¿no? que eh bueno, tampoco eh nos daría para eso, pero sí que hay mucha gente generosa que que nos ayuda o de repente nos hacen, yo que sé, algún traslado para salimos para las cosas necesarias para el médico, para el dentista. Bueno, eso también para nosotros es una providencia. Eh, y la pobreza la vivimos, bueno, en en lo material, pero sobre todo en el hecho de que las cosas no son nuestras, o sea, de no disponernos otras de las cosas, ¿no? De repente me traen algo y yo sé que eso no es solo para mí, lo tengo que poner en común, se lo voy a mostrar de repente a mi a mi superiora o lo voy a mostrar en la mesa, hermanas, me trajeron tal cosa. Es como poner en común, ¿no? Como que eso, por eso te decía que la comunidad la fraternidad es muy fuerte, todo las cosas las ponemos en común. Por ejemplo, eso sé que no es para mí o cuido las cosas mucho porque sé que el día de mañana en esta en esta habitación va a venir a dormir otra, esta cama la va a usar otra. Entonces cuido mucho las cosas, ¿no? Porque de repente uno la gente mira y dice, "Pa, tremendo monasterio, bueno, que ¿dónde está la pobreza?" No, pero claro, son lugares, nosotras acá, por ejemplo, tenemos eh toda nuestra vida, o sea, acá h vivimos eh trabajamos, estudiamos, eh rezamos, cocinamos, hacemos toda nuestra vida acá, ¿no? Entonces es como eh por eso generalmente los monasterios son lugares así como como grandes, ¿no? Me gustaría entonces ir a la parte fundamental de todo esto que es Jesús. ¿Cómo llevan a Jesús en el día a día? ¿Cómo lo sienten de cercano? Porque muchas veces pensamos, ¿no?, también en monjas y en curas y pensamos en un acercamiento más brutal o más, no brutal, sino más divino que un laico, eh, que va a misa los domingos, que se confiesa, que sí dedica tal vez su vida a Dios, pero no de forma totalmente entregada como ustedes. ¿Cómo viven la certeza de que Jesucristo existe, que Jesucristo es Dios y que habita en este monasterio en cada uno de ustedes? Yo creo que cada uno en su estado de vida puede vivir la entrega total a Dios. O sea, el casado que tiene su familia y su trabajo y todo, va misa solamente los domingos, pero tiene su corazón realmente en la familia, en eso se está santificando, ¿no? Claro, está rebiendo tu pregunta porque dentro del imaginario popular está como que las monjas vivimos como en éxtasis y en un cara a cara con Dios, ¿no? O sea, no lamento, me encantaría que fuera así capaz, pero pero no. Nuestra vida es muy sencilla, es muy del estilo de lo que se lee en Historia de un alma, ¿no?, que Santa Teresita retrató también eh en lo cotidiano, en en esa monja que le salpicaba el agua sucia en la cara y ella estaba ahí descubriendo la presencia de Dios o cuando le tocaba llevar a la monjita vieja a comer y ella estaba en eso sintiendo la presencia de Jesús y a veces no sintiéndola, ¿no? No siempre lo hacemos todo con gusto, ¿no? No siempre lo hacemos todo, ay, Dios mío, cómo te siento acá al lado mío, ¿no? Muchas veces el Señor se esconde porque también es su pedagogía para que nosotros justamente nos fortalezcamos en la fe. Porque si la esperanza, dice San Pablo, ¿no? Lo que lo que yo espero no sería esperanza si yo ya lo tuviera. Entonces, la fe es lo mismo. dejaría de ser fe si yo estuviera siempre con el palpando, ¿no?, la presencia de Dios. Entonces, muchas veces en nuestra vida si se dan momentos de oscuridad, de sequedad, de estar en la oración y dormirte. Vuelvo a citar a Santa Teresita, que también le pasaba, eh, de que terminó la misa y se me fue y dije, "Dios mío, pero cuál era el evangelio que acaba de terminar y ya no me acuerdo, ¿no? Entonces, esas cosas nos pasan. Eh, uno no se queda en eso y trato, yo que sé, de tener el clam en la mano para el día siguiente para para no dejarme en decir, "Bueno, no pasa nada." e, o sea, pongo de mi parte, pongo los medios, pero son cosas muy humanas y en eso está el Señor mostrando su presencia, ¿no? O sea, en el hecho de que yo a pesar de esas sequedades y esa dureza de repente en la oración, permanezco y no falto a la oración y estoy en la misa, aunque yo que sé, no me acuerde del evangelio o me pase lo que me pase, ¿no? en esa perseverancia fiel y a veces en la sequedad hay mucha fecundidad también. Y bueno, tenemos muchos ejemplos también en la historia de la Iglesia, no solo dentro del Carmelo que también, pero bueno, famosa Santa Teresa de Calcuta, ¿no? Que también esos todo toda la obra magnífica que hizo en en una oscuridad tremenda. Y bueno, San Juan de la Cruz mismo escribió unas poesías bellísimas que uno se imagina que estaría prendido fuego y y el hombre estaba encerrado en una cárcel de 2 por dos. Entonces, y también tenemos la historia de Santa Teresa de Jesús, que estuvo 29 años de convento y no sentía Dios. Miraba el reloj esperando que terminara la hora de oración, ¿no? O sea, estaba deseando que terminara terminara el tiempo de la oración porque no sentía nada. Eh, y sin embargo, ella lo que no se cansa de decirnos en todos sus escritos es, "No dejen la oración, no dejen la oración pase lo que pase," no. Ella nos invita en camino de perfección, sobre todo, a tener una determinada determinación. Dice, "No frenar pase lo que pase." No es impresionante la enseñanza que ella saca de su propia experiencia. Vemos también que está presente un símbolo en su en su orden, perdón, que es el escapulario. ¿Qué es el escapulario? El escapulario es lo que se llama un sacramental. Es algo que que transmite gracia, ¿no? Entonces, lo usamos con devoción porque justamente es un regalo de la Virgen. Hoy estamos celebrando a un santo, un santo, un frail de carmelita inglés. que vivió en el siglo XI, en los comienzos de la orden, conserva su nombre porque eh se le adjudica la aparición de la Virgen del Carmen, el origen de los carmelitas que está en Tierra Santa por el Monte Carmelo, cuando se traslada a Europa, eh, permanece el nombre como Virgen del Carmen, Nuestra Señora del Monte Carmelo, ¿no? Y la Virgen se le aparece en un momento crítico para la orden. La orden estaba amenazada de que no la iban a aprobar en la iglesia porque ya había muchas órdenes nuevas y estaban amenazados de no aprobar a los carmelitas. Entonces se cree eh hay un poco de leyenda mezclado porque no tenemos muchos datos exactos, pero lo que sí se sabe es que a un fraile que se llamaba Simón eh se le aparece la Virgen y le promete que la orden no va a desaparecer y que emprenda de su protección le va a dar su propio hábito. ¿Qué es el escapulario? Es esta tela que nosotros tenemos acá encima, que la Virgen eh en las estampitas, en las imágenes que se hace de San Simón, está con este gesto, ¿no?, entregándole el escapulario a Simón y le invita a vestirse como ella. Esta era una prenda para nosotros ahora pasó a ser famoso por la Virgen, pero era una prenda muy común en el medio en el medio evo era la prenda que usaban como un delantal los e los que vivían bajo un señor feudal y lo usaban de un color particular según el color de las banderas del escudo de la casa a la que pertenecían, ¿no? Entonces, hay, bueno, hay muchas películas ambientadas en la Edad Media en que se ponen el color del señor feudal y usaban esta tela encima que era como un mandil llamaban, ¿no? Servía de delantal para recoger la cosecha o para lo que fuera, ¿no? Entonces, al darnos la Virgen su ropa, su delantal, nos está hablando de dos cosas. O sea, nos está invitando a ser servidores y nos está diciendo que seamos servidores como ella, o sea, nos invita y y es un gesto muy materno, ¿no? O sea, la mamá que viste al hijo como con ternura y como ella se viste, ¿no? Es un gesto de mucha de mucha cercanía, de mucho cariño de la Virgen. Bueno, de hecho el Carmelo nace de las entrañas de María y sigue gestándose cada día, ¿no? Eh, muy mariano, ¿no? con la Virgen la tiend muy muy en lo hondo. Entonces, el escapulario, lo que se conoce eh actualmente es un pedacito de tela con una imagencita de la Virgen del Carmen. Generalmente del otro lado se le pone al Sagrado Corazón o una imagen del Señor. Eh, y entonces se usa eh adelante, tiene unas cuerditas, se usa en el pecho y en la espalda, adelante y atrás, como es, pero es abreviado esto, ¿no? como el piquito lo que nosotros lo que los carmelitas, frailes y monjas usamos eh en en tamaño tamaño normal, ¿no? Eh, y bueno, tiene implica eso. Eh, básicamente después también la gente cuando quiere imponerse el escapulario, no es que se empieza a usar así no más como un rosario que yo me lo pongo en el cuello, tiene un un ritual de imposición. Eso lo hace un sacerdote. Generalmente el 16 de julio en la fiesta de la Virgen del Carmen, en todas las parroquias carmelitas se impone el escapulario al final de la misa. ¿Por qué no se podría poner así no más como un una cruz, un rosario? Porque sabé que el escapulario implica incorporarse a la familia, implica una pertenencia a la orden del Carmen. Entonces es es un rito en el que uno eh hace una pequeña consagración a la Virgen, ¿no? De hecho, incluso habría que prepararse con unas charlas o con una lectura o con un habría que tener una pequeña preparación para recibir el escapulario porque tiene esa fuerza de pertenecer. O sea, nosotros oramos en cada en toda todos los días, pero sobre todo en la fiesta del Carmen, por todos los que usan el escapulario, porque de alguna forma están vinculados a nuestra familia. Qué interesante. Son carmelitas también por usar el escapulario. Y entonces eh implica un rito porque hay una cierta consagración. Los sacramentales en realidad eh no son instituidos directamente por Jesús, ¿okay? a diferencia de los sacramentos, de los siete sacramentos que la Iglesia considera que fueron instituidos directamente por el Señor, ¿no? Entonces, los sacramentales en realidad eh son signos de que transmiten la gracia, pero no son sacramentos, ¿no? Okay. Y hay algo más relacionado al escapulario que no implique solo el vinculamiento solo, no como si fuese poco, pero el vinculamiento sobre los carmelitas o hay algo más relacionado con la Virgen? Bueno, eso que decíamos, ¿no?, de de usar el hábito de ella, o sea, como vestirse como la Virgen implica también, o sea, no es Había muchas leyenda de que quiero entrar en eso porque hay muchas leyendas de que si te morís te visita la Virgen. Quiero entrar un poco en eso. Claro. Eh, está lo que se llamaba el privilegio sabatino, ¿okay? que era eh la promesa de la Virgen hecha a San Simón de que quien muriera usando el escapulario, el primer sábado la Virgen lo venía a buscar y se lo llevaba al cielo aunque estuviera en el purgatorio. O sea, la promesa de que no iba al infierno y de que la Virgen lo sacaría del purgatorio el primer sábado. Eh, claro, eso queda dentro de lo que se llama geografía, o sea, no es algo tan documentado. Entonces queda como un poco relegado a esto de vivir las virtudes de la Virgen. No se puede decir que sí o que no. O sea, queda como en standby porque ahora como que buscamos realmente las fuentes fidedignas de la información que se da. Pero lo que sí sabemos es que el que usa el escapulario tiene que tener conciencia de ser fiel con su vida a las virtudes de la Virgen. O sea, es usarlo como hijos de María, ¿no? No como decir, "Bueno, yo tengo el escapulario, entonces puedo hacer lo que quiera porque total la Virgen me va a salvar." No es un amuleto ni Claro, no es un amuleto. Entonces, usarlo con conciencia. Y claro que sí, la Virgen, o sea, es madre y nos va a proteger. O sea, eh, nadie dice que no es verdad lo del sábado, pero claro, ya no podemos decir, es por eso que podemos usar el escapulario y estar hacer lo que quieras tranquilo, ¿no? En ese sentido es como para ordenar un poquito esa interpretación que se hacía un poco mágica de Claro, está bueno hacer esta aclaración porque también muchas personas piensan que como los hilos rojos que llevan a los autos, Claro. como sus perticiones. Eh, o sea, la Iglesia Católica llama a vivir a través del Catecismo de la Iglesia una vida en gracia. Exacto. Eh, el escapulario es esa vinculación, como vos dijiste, y no quedarnos en eso de que me pongo el escapulario solo porque me viene a visitar la Virgen. Sí, sí. es la protección y entonces como una magia, ¿no? Es verdad que la Virgen siempre nos va a cuidar porque somos sus hijos, pero de repente hay veces que que el cuidado es dejarme llegar hasta el fondo para darme cuenta de cuánto necesito a Dios, ¿no? Entonces, la pedagogía a veces no es la que nosotros esperamos. ¿Qué es lo más importante que destacarías de llevar una vida consagrada? El vínculo, la relación con Dios. La oración para mí es eso. La oración es vínculo con Dios. vínculo profundo con él. Es relación con Dios y es relación con mis hermanas también. O sea, yo también estoy en oración cuando estoy hablando con con una hermana o cuidando a una de las hermanas mayores, ¿no? También estoy en oración ahí. Para mí eso es oración también. Para mí eso es lo más importante de porque, bueno, yo no me considero no me puedo pensar sin Dios, no no puedo entender mi vida sin él. Entonces es algo radicalmente necesario el vínculo con él y uno termina dándose cuenta de que todo el día terminas en un gran diálogo con él, ¿no? Y terminas el día eh también siempre eh como en esa relación, ¿no? Creo que eso sería como lo esencial. Y y para los que están nos están escuchando, que tal vez sean jóvenes, tal vez estén casados, tal vez tengan una vocación sacerdotal, una vocación consagrada, ¿qué sería para ustedes lo más importante que tiene que vivir un cristiano en el día a día? Y eso mismo, porque eh no no podemos decirnos cristianos si no conocemos a a Cristo, o sea, viene el nombre, ¿no? realmente estar en comunión con él y en comunión de corazón, o sea, no cumpliendo porque hay veces que no que parece que somos cristianos porque vamos a domingo los domingos a misa y como que si fuera un una lista de cosas que tengo que hacer y un tic más es el domingo, la misa, ¿no? Entonces eso como esa relación que me cambia, ¿no? dejarme tocar por el Señor, porque si realmente es mi amigo, yo le voy a dejar, como la santa decía que era un trato de amistad en la oración, yo le voy a dejar a mi amigo que me diga en qué no estoy actuando bien y también que me que me diga, "Qué bien, cómo te salió esto no sea bien, vamos por buen camino, ¿no? Esta relación de intimidad con el Señor creo que es necesaria para todo cristiano en cualquier estado de vida, porque no hay no hay familia que se sostenga sin Dios en medio, no hay matrimonio, no hay, o sea, eh yo no me puedo explicar un cristiano que no tenga intimidad con Dios. ¿Qué le puedes recomendar a esas personas que les cuesta rezar? Tal vez tienen algún consejo, alguna recomendación, algún secretito que ustedes como rezan todos los días la liturgia de las horas y esto tal vez de no dejar el rosario para para la noche y dormirte o qué qué pequeños consejos nos podrían dar para aquellos que nos cuesta rezar. ¿Conocés la palabra jaculatorias? No, bueno, eh, la palabra jaculatoria viene de la palabra flecha. Son como flechas que se lanzan a al corazón de Dios. Era como hay en la tradición de la iglesia eh pequeñas oraciones que se basan sobre todo en un librito que es el del peregrino ruso, eh muy famoso y que es la oración de de Jesús se llama, ¿no? Eh, tradicionalmente es Jesús, hijo de Dios, ten piedad de mí. Esa es la tradicionalmente la la oración del corazón. Eh, ¿por qué te digo esto? Porque de repente para la vida cotidiana eh sirve el estar repitiendo interiormente una ejaculatoria, una pequeña oración, algo cortito, ¿no? De hecho, hablabas del rosario y el rosario es una oración inspirada en esta oración de los monjes orientales. Eh, el rosario es una repetición de Ave Marías que algunos nos puede parecer, "Ay, qué aburrimiento, decir siempre lo mismo." Y sin embargo, lo que está haciendo es que mi corazón ore al ritmo de mi respiración. O sea, yo termino orando interiormente Ave María sin darme cuenta, ¿no? Y [resoplido] te voy a contar una anécdota acá de las hermanas mayores. Tenemos dos que son un tesoro que tienen 93 años y a mí me fascina porque de repente vos las vés pasar y y están caminando con con su andador, con el rosario en la mano y Santa María, madre de Dios, ¿no? Y van caminando por donde van, están con la oración del rosario en la mano. son son pequeñas formas de mantenernos en presencia de Dios. La ejaculatorias son un ejercicio muy lindo, o sea, y la Santa decía algo, ¿no?, para la oración acostumbrarse, ella lo repite por dos veces, acostumbrarse a estar en presencia de Dios y no Claro, el tema es que ahora hay como una moda de que todo tiene que ser rápido y con flash y con cámara y con luces y con imagen, ¿no? Entonces, eso es un poquito lo contrario de lo que es la oración, porque claro, a veces estar con los ojos cerrados y sin embargo, yo creo que es una necesidad muy grande, justamente porque en nuestra época hay tan poco silencio, como decías, y hay tan poca interioridad. Creo que por eso eh los Santos del Carmelo tienen un mensaje precioso para dar hoy, ¿no? Porque descubrir que puedo estar en silencio, que puedo encontrarme conmigo y puedo estar bien sin mirar una imagen, o sin tener una pantalla delante, ¿no? Ir descubriendo eso y acostumbrarse, acostumbrarse al silencio, acostumbrarse y recordar que la oración no es tanto lo que yo le digo a Dios, sino lo que él me puede decir a mí. Como te decía, ese vínculo con el amigo que me puede invitar a cambiar, que me puede decir, "Che, esta amistad capaz que no te está llevando por buenos pasos o o este negocio que estás queriendo hacer." H eh entonces, ¿me puede decir la dimensión de escucha de la oración? Es algo que nos olvidamos muy fácilmente, que me parece que todos sabemos pedir a Dios, pero pocos vamos a a poner la oreja, ¿no? A decirle, "Señor, ¿qué cuál es tu palabra hoy para mí? ¿Qué me querés decir? ¿Con qué me querés enriquecer hoy? Eh, esa dimensión de la escucha es otra clave que te podría dar para para la oración personal. Muchas gracias. Bueno, me gustaría también para ir finalizando preguntarte, ¿qué le podrías decir a esa persona que católica o no, que está teniendo una vida abrupta, que no se siente en sí mismo, que está perdido, que está roto. Muchas veces está esa frase de estoy roto. ¿Qué le dirías? le mostraría a Jesús crucificado. Porque el amor de Jesús no fueron palabras, fue su vida rota en la cruz. Y me parece que no miramos lo suficiente la cruz. Mirando la cruz uno ve que que su corazón también estuvo traspasado, como muchas veces nosotros estamos también con el corazón roto y agado, ¿no? Y a veces nos sentimos así como como llenos de heridas y sufriendo mucho. Y Jesús está ahí no para darnos ningún sermón ni para juzgarnos. está ahí para decirme, estoy contigo. Sé lo que estás pasando porque yo lo pasé contigo y este momento lo vas a superar en mí. Mirar la cruz es una escuela. Mirar a Jesús crucificado es una escuela. Es es el evangelio condensado. O sea, es es el resumen del evangelio. Jesús crucificado. ¿Te gustaría decir alguna frase o alguna inspiración de algún santo carmelita? Bueno, yo muy de Santa Teresita y de la Santa, ¿no? Muy en la línea de de ellas, ¿no? En la línea de la oración. Eh, para cerrar con esta frase de Santa Teresita, e ella termina su vida diciendo, "No me arrepiento de haberme entregado al amor". No, y yo creo que es es un resumen precioso de una vida entregada. Y me parece que que cada tarde podríamos decir, ahora un poco pensaba en en el título de tu programa, última pregunta, ¿no? Y y como una respuesta podría ser eso. No me arrepiento de haberme entregado al amor. Y también ahora que me estoy acordando, San Juan de la Cruz tiene una frase muy famosa que dice, "A la tarde de la vida te examinarán en el amor." Entonces es como que él también pensó en la última pregunta y dijo, "A la tarde, pero puede ser de la vida como la muerte o puede ser a la tarde de cada día." Eh, nos examinan en el amor eh, cuánto amor has dado y cuánto amor has recibido, te has dejado amar. Porque hay veces que también no nos dejamos amar, ¿no? Que no sabemos recibir ayuda o bueno, entonces eso, ¿no? Como el examen final es el amor. Me encantó. Me encantó porque también, bueno, Jesús vino a eso, ¿no? Para decirnos que este es el mandamiento nuevo, ¿no? El el poder amar. Y estamos en un mundo difícil. Sí. Difícil de desde el lado del perdón, que es amor, desde el lado de la sencillez, de la humildad, donde se pueda reflejar el verdadero amor. Sí. Llegamos a la parte donde se hace presente el nombre del canal. Última pregunta. Me gustaría hacer este ejercicio contigo. Acá es mucho más fácil que en otros lugares, que en mi set, que en otros lugares que he ido, porque se siente la paz, no hay ruidos. ¿Qué haría si de repente se aparece acá Jesucristo? Te mira, te sonríe, te llama por tu nombre, ¿qué harías? Me acercaría, [carraspeo] él abrazaría, sí, me postraría a sus pies. Y ahora llegamos, ahora me salió el portugués, [risas] llegamos a la parte donde yo entrego un rosario de las hermanas carmelitas. [risas] Ahora está el meme de Spider-Man, así con las dos. No hay rosario, pero sí quería entregarles uno de mis rosarios, que es mi favorito. Ay, qué lindo. Así que bueno, es un una muestra también de aprecio a ustedes porque muchas gracias regalan tantos rosarios a los invitados y y bueno, recordarles la importancia también de de rezar el rosario. Estamos en un mes de Fátima donde a los pastorcitos se les dijo que rezaran, rezaran el Santo Rosario. Así que bueno, muchas gracias Victoria por esta. Gracias a ti, Juanchi, un gusto estar acá y bueno, eh unido siempre en el corazón de Jesús, ¿no? Y en el corazón de la Virgen. Gracias por esto. Me encantó. Gracias a vos. Yeah.
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