TDAH Y ALIMENTACIÓN: Lo que sí importa (y lo que no)

Elena Canis2,638 words

Full Transcript

Hola, ¿qué tal? Soy Elena Elena Cañís, soy dietista, soy también terapeuta ocupacional y he unido las dos disciplinas, estas dos profesiones, para hacer esta clase o sesión o vídeo, dile como quieras, que me ha pedido Alex para hablarte sobre la relación entre alimentación y TDAH y poder ayudarte con algunos consejos y con algunos conocimientos básicos. en el día a día, en tu casa, con tu familia, eh, para para que sepas realmente qué hay y qué puedes hacer en relación a este tema. ¿Vale? Vamos a hablar sobre esto, sobre TDH y alimentación, porque se escuchan muchas cosas en las redes, eh, en las redes sociales, sobre todo, hay mucha pseudociencia, hay mucho iluminado también que da informaciones que no siempre son ciertas. Y te adelanto ya algo importante. Si estás buscando una dieta que mejore o cure el TDH de tu hijo o de tu hija, hm, eso no existe. No existe tal dieta o tal milagro, ¿vale? Pero eso no significa que la alimentación no tenga nada que ver. De hecho, tiene bastante más impacto del que parece a priori, solo que no en la forma que muchas veces se cuenta. Primero, te pongo en un contexto rápidamente. El TDH es un trastorno, como bien sabes, de neurodesarrollo. Esto ya lo sabes. No es un problema de conducta, no es una falta de disciplina, no es que el niño no quiera. Todo esto son consecuencias de este problema de de este trastorno de neurodesarrollo, ¿vale? Se habla de neurodivergencia. Bueno, pues esta neurodivergencia trae estas consecuencias, pero no no son la causa, sino que son la consecuencia. ¿Vale? Esto es importante entenderlo porque si no lo entendemos así, todo lo que hagamos con la alimentación va a va a a partir de de unas expectativas poco realistas y es importante ajustar las expectativas a la realidad, ¿vale? Para no atribuirle poderes que no tiene a la alimentación y poder encaminarla de una forma que de verdad sirva. Eh, ahora bien, ¿la alimentación puede mejorar el TDAH? Esta sería la pregunta clave, ¿no? Pues la respuesta honesta es que no directamente. A día de hoy no hay una evidencia científica sólida que diga que una dieta concreta mejores síntomas propios del TDAH. no existe. Te pueden decir lo que quieran, pero esa evidencia científica rigurosa y fiable no existe. ¿De acuerdo? No hay alimentos mágicos, no hay dietas milagro, no hay suplementos que solucionen el problema por sí solo, no los hay. Pero aquí viene lo importante. Sí que hay una relación bastante directa entre TDH y problemas con los hábitos alimentarios y problemas derivados de los hábitos alimentarios. Y esto cambia totalmente el enfoque que le damos a la alimentación. ¿De acuerdo? ¿Qué sabemos? Sabemos que los niños y niñas con TDH en general comen peor, eh tienen menos estructura en la comida y presentan más conductas impulsivas también con la comida. Por ejemplo, tienden a consumir más ultraprocesados, más azúcares, más bebidas azucaradas, eh tienden a consumir menos frutas, menos verduras, menos alimentos frescos y también es más frecuente que se salten comidas, por ejemplo, o que coman con horarios irregulares o que picoteen constantemente o que coman de forma muy rápida y y muy poco consciente, poco centrados en la comida y esto, evidentemente no es casualidad que sea tan frecuente este tipo de conductas alimentarias. Tiene todo el sentido del mundo si entendemos cómo funciona el TDH. Hay impulsividad, hay dificultad para planificar, hay menor percepción de señales internas como el hambre o la saciedad, ¿vale? Entonces, todo esto se traduce en estas conductas alimentarias y además estas conductas traen consecuencias. Ahora lo ahora lo veremos. Además, hay algo importante de lo que se habla mucho menos de lo que se debería hablar. Existe asociación directa entre TDH y mayor riesgo de obesidad, también mayor riesgo de desarrollar problemas eh que se relacionan con la comida y con los hábitos. eh pues diabetes o hígado graso, ¿no? Enfermedades metabólicas relacionadas con la comida de los hábitos. Eh, incluso hay más riesgo de padecer eh trastorno de conducta alimentaria en etapas posteriores, no porque el TDH cause esto directamente, sino porque afecta a los hábitos alimentarios y unos hábitos alimentarios no correctos o no adecuados llevan a a estos problemas. Entonces es importante cuidar esta relación entre alimentación y TDH porque es como que hay una interrelación directa que que tiene que que tiene como consecuencia un aumento de riesgos que se pueden evitar. ¿De acuerdo? Entonces, si tuviera que resumírtelo en una frase, eh, sería esta. El problema no es tanto lo que comen, sino cómo lo comen. Sí, espero que se esté entendiendo el contexto y esta base teórica para afrontar luego los consejos que te voy a dar. ¿Vale? Ahora vamos a ver una parte que suele generar también mucha confusión. Hay nutrientes que influyan, sí, pero con matices, ¿vale? Por ejemplo, se ha visto que déficits de hierro, de zinc o de ácidos grasos como el famoso omega3 pueden influir en la función cognitiva. Sí, pero de una persona con TDH y una persona que que no lo tiene, ¿vale? Con una con una función eh del sistema nervioso totalmente funcional, ¿vale? Es ahí hay ahí está esta influencia entre nutrientes y sistema nervioso, pero eso no significa que todos los niños con TDH necesiten suplementos ni que los suplementos sean la panacea ni un remedio milagroso, ni mucho menos. Significa que si hay un déficit hay que abordarlo, pero no usar suplementos como solución general porque no lo son. Sí, también se ha estudiado el patrón dietético, ¿vale? Y aquí hay algo muy interesante que es que los patrones tipo dieta mediterránea, más basados en alimentos frescos, en vegetales, ¿no? Con más presencia de vegetales, de frutas, de verduras, de hortalizas, de legumbres, se asocia con menos síntomas y mejor regulación hasta cierto punto. Pero de nuevo hablamos de asociaciones, no de causalidad directa, ¿vale? Y la lógica llega lleva a pensar que quien se alimenta correctamente no tendrá falta de nutrientes y un buen estado nutricional con una alimentación rica en minerales, vitaminas y en todo tipo de de nutrientes importantes favorecerá lógicamente el funcionamiento de todos los órganos, también del sistema nervioso. permitirá el TDH, no, por supuesto que no, pero no lo agravará y ayudará a que el sistema nervioso funcione todo con con todo su potencial dadas las circunstancias. ¿Vale? Entonces, ¿qué sí tiene sentido trabajar o tener en cuenta? Pues aquí es donde entramos en lo realmente importante. ¿Qué podemos hacer? Los hábitos, ¿sí? ¿Cómo podemos trabajar los hábitos? Vamos a lo práctico. Eh, si tú eres madre o padre de un niño o una niña con TDH, esto es lo que de verdad puede marcar la diferencia eh, más que no consumir o no consumir un alimento u otro. Sí. Primero, eh, dar estructura. Es mucho más importante dar una estructura que ser riguroso y y que ser superpautado en en qué comemos. Unos horarios más o menos estables ah favorecen esta estructura. Hacer cuatro o cinco comidas de forma eh rutinaria favorecen esta estructura. evitar estar negociando constantemente si cuándo se come, cuándo no se come. Eh, altera esta estructura, por lo cual fomentemos unos horarios, ¿no?, unas rutinas alimentarias para evitar toda esta eh toda esta negociación. ¿Por qué es importante? Es importante esta estructura porque si no hay estructura, lo que aparece es este picoteo constante, estos viajes a la cocina, a la nevera, ¿vale? Se marcan unos límites en los que hay unos horarios firmes, justificados, ¿no? Unos horarios que tengan sentido y en vez de dar un acceso libre y descontrolado a la comida y cualquier tipo de alimento, si no hay una estructura, no estamos potenciando la saciedad, ¿vale? Y la estabilidad en cuanto a la saciedad y el hambre. Por tanto, lo que se está potenciando es el descontrol alimentario, estos picoteos, estos picos de hambre, esta ansiedad por comer dulce, etcétera, etcétera. Segundo punto, las comidas completas, equilibradas. No hace falta hacer nada raro, ninguna fórmula milagrosa o super extraña, ¿no? Pero hay que intentar que en cada comida haya una fuente de proteína, ¿vale? es decir, carne, pescado, huevos, legumbres o en caso de vegetarianismo, pues una fuente de proteína vegetal, una buena cantidad de vegetales, verduras y y o hortalizas en cocinadas o preparadas como quieras. Puede ser una ensalada, puede ser verdura hervida, al horno, a la parrilla, como sea. Algo de grasa, de grasas saludables, ¿vale? y puede ser el aceite de oliva, puede ser unos frutos secos en la ensalada o puede ser ah un aguacate, un pescado azul, ¿vale? Algo de grasas saludables y una fuente de hidratos de carbono, de carbohidratos, los famosos carbohidratos, ¿vale? Priorizamos patatas, boniatos, legumbres, quinoa y si usamos a los cereales, ¿vale? como como fuente de carbohidratos, es decir, pasta, pan, arroz u otro cereal, que sea preferiblemente integrales para evitar picos de glucosa eh muy bruscos en sangre y demasiado elevados y que potenciarán tener hambre al poco tiempo porque todo lo que sube rápido baja rápido y eso potencia estos picoteos y esta ansiedad por la comida. Esto ayuda a mantener unos niveles además de energía estables durante el día. evita estos picos y bajadas de de energía que pueden afectar al comportamiento como eh eh y que la energía pues eh eh que tiene condiciona. Tercer punto, el entorno alimentario de cuando de cuando comemos. Esto es clave, no se trata de prohibir, ¿vale? Se trata de que está disponible, de que estemos disponible durante las comidas y también entre ellas, porque un niño con impulsividad no va a tomar decisiones racionales siempre y constantemente. Entonces, ah, si hay ultraprocesados muy accesibles, dulces, muy accesibles, todo el rato, se van a consumir eh por esta impulsividad. Entonces, mejor que no estén o haya pocos, eh, o que estén en un lugar poco accesible. Eh, entonces eh por cómo funciona su cerebro, esto será así. Y luego durante las comidas, si se comparten las comidas con el niño o la niña, sin pantallas, sin televisión, lo ayudamos a centrarse y poner más conciencia en el acto de comer. Si conversamos con él o con ella, si ofrecemos seguir comiendo con normalidad, si se distrae, oye, va, eh, va, venga, sigue comiendo que ya estás a punto de terminártelo, ¿no? implicándole también en las tareas como poner o quitar la mesa, acompañándole, hacerlo si le cuesta, si se distrae, servirla, servir el agua, por ejemplo. Oye, Pepito, ¿puedes me pones un poco de agua? ¿No le damos esta esta implicación, estas estas pautas, no? servir el segundo plato, por ejemplo. Ayúdame a servir la el pollo, ¿no? No sé, eh, y además pues estaremos usando la alimentación como una herramienta de mejora relacional también, que a veces sabemos que que la relación se dificulta, ¿no? Un poco. Vale, seguimos. Cuarto punto, reducir las decisiones que tiene que tomar. Esto es muy importante en el TDH en en relación a la comida. Vamos a evitar pregunta de qué quieres comer. Vamos a pasar en vez de esto, vamos a pasar. Hoy comemos esto, menos opciones, menos sobrecarga, menos conflicto. No se trata de imponer, sino de marcar el camino, porque al final somos los adultos responsables y esta decisión recae en nosotros, porque todos nos sentimos más seguros y avanzamos de una manera más segura y mejor si sabemos qué camino debemos tomar y si no hay muchas bifurcaciones que que nos hagan dudar. Si tenemos ese camino marcado, nos sentimos más seguros y somos más funcionales. Ah. Otro otra cosa importante, convertir la alimentación en algo predecible en la medida que podamos. Por ejemplo, horarios claros, ¿no? A tal hora comemos. Avisos previos de, "Oye, Juanito, por favor, ve recogiendo, ven a poner la mesa que en 5 minutos comemos." No, aunque lo tengamos que repetir, pero damos esa pauta clara. Incluso que participe en la preparación de la comida. Oye, ¿me ayudas a cortar la lechuga? no sé, cosas que puedan hacer según la edad, ¿no? Eh, todo lo que haga el entorno más predecible ayuda. Sí. Y sexto y último punto, cuidado con el uso emocional de la comida, porque los niños con TDH tienen más riesgo de desarrollar una relación complicada con la comida que que incluso en el peor de los casos pueda derivar en un trastorno de conducta alimentaria TCA. eh evitar el uso como premio, como castigo o como forma de regular emociones. Por ejemplo, evitemos darle un alimento dulce a un niño para que se calme cuando se enfada, por ejemplo, o cuando se frustra o evitemos darle un caramelo si se cae y se hace daño, ¿vale? Cualquier cosa que se relacione con emociones o estados anímicos y comida, hm mal, la comida bien lejos en este sentido, porque no debería tener nada que ver. Igual que con el aburrimiento, si se aburre, le se le ofrecen actividades adecuadas, no dejamos que lo combata comiendo. Ahí es cuando se hace un cruce peligroso. Sí, cuando mezclamos estados anímicos y estados emocionales con comida. Vale, vamos a repasar ahora eh errores comunes para asegurarnos de que no se cometen. Sí, un error puede ser buscar la dieta del TDH, simplemente es que no existe. ¿Vale? Otro, eliminar alimentos sin criterio, porque nos han dicho que que es malo para el TDH o para el sistema nervioso. O sea, no hay alimentos que agraven el TDAH o que lo que lo que empeoren el grado de TDAH. ¿Sí? Entonces, eh vamos a tener una alimentación variada comiendo de todo. Sí. Hablo de alimentos, no de productos ultraprocesados, productos alimentarios, industriales. Hablo de alimentos de verdad. Sí, tenemos hagamos clara la diferencia. Eh, otro error, eh, culpar al azúcar de todo. O sea, el azúcar tiene consecuencias para la salud, pero no causa el TDH. Más allá de que obviamente un subidor de azúcar, un subidón de azúcar, perdón, hace que tengamos más energía y evidentemente si falta gestión de esa energía, pues pues no será algo bueno pasarse con el azúcar, obviamente, pero no es la causa, sino el potenciador puntual en un momento dado, ¿de acuerdo? O otro error es empezar a suplementar con con cosas que se dicen sin una sin una supervisión que sean suplementos naturales, nos quieren decir que sean inocuos y tienen que haber un asesoramiento profesional detrás. ¿De acuerdo? Eh, nada de todo esto que hemos dicho va a solucionar el problema de base. Ninguno de estos son errores que cometemos frecuentemente cuando hay presencia de TDAH en la familia. Y ya un poco para cerrar, quiero que te quedes con esta idea, que la alimentación no va a cambiar el TDH, pero los hábitos alimentarios sí pueden cambiar muchísimo la salud, el comportamiento y la relación que ese niño o niña va a tener con la comida a largo plazo. La alimentación y los hábitos van a prevenir problemas de salud futuros que sí que se relacionan con el TDH y la alimentación. ¿De acuerdo? Conocimientos básicos sobre eh una alimentación equilibrada y estos consejos sobre otros aspectos que rodean el hecho de alimentarnos serán suficientes para hacer esta prevención de problemas asociados a asociados al TDH y la comida y para favorecer el correcto funcionamiento del sistema nervioso siempre con las alimentaciones presentes. Espero que te haya sido muy útil. Si necesitas ayuda o o tienes alguna pregunta eh sobre la alimentación de tu hijo o tu hija, podemos hablar. Contáctame con total libertad a través de mi Instagram, que es el puntoistaonline. Te lo repito, Elena.detistaonline, dietista online, todo junto con un punto entre medias y intentaré orientarte lo mejor que pueda. Hasta pronto.

Need a transcript for another video?

Get free YouTube transcripts with timestamps, translation, and download options.

Transcript content is sourced from YouTube's auto-generated captions or AI transcription. All video content belongs to the original creators. Terms of Service · DMCA Contact

TDAH Y ALIMENTACIÓN: Lo que sí importa (y lo que no) - Yo...