V. Completa. ¿Cómo puedes tener una vida sostenible? Con Manuel Maqueda | Desafíos

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Si todos hacemos un esfuerzo colectivo

en renunciar un poco a la comodidad las cosas serían muy diferentes. Nos empujan a llevar una vida

muy rápida, una vida consumista y luego nos obligan

a sentirnos culpables. Me llamo Manuel Maqueda. Doy clases de economía circular aplicada

y de economía regenerativa en distintas universidades,

como en Harvard. Y mi trabajo consiste en aprender, en enseñar y en poner en práctica nuevas formas de pensar,

de hablar y de actuar que nos permitan vivir

de forma sostenible y saludable en este planeta

durante muchas generaciones. Para dar respuesta a estas preguntas,

tenemos un grupo de jóvenes y vamos a conversar al respecto,

a ver qué averiguamos. Nos ha tocado vivir en un momento clave

en la historia de la humanidad. Somos tantos y nuestra actividad económica

es tan grande que estamos transformando el mundo y estamos llegando también

a los límites de capacidad de carga. Estamos empezando a rozar los límites de nuestro planeta. Es una era que algunos llaman

el "antropoceno", que es como la edad geológica

en la que la primera, la principal fuerza

que da forma al planeta, somos nosotros,

somos los seres humanos. Hace unos años empecé a escuchar

que había un problema con los plásticos y casi nadie hablaba de este tema. Entonces yo fui uno de los pioneros

en hablar de aquello y viajé a una isla muy remota

que hay en la mitad del Océano Pacífico, el océano más grande del planeta. Es una isla que está a 3000 kilómetros

del continente más cercano, o sea, aisladísima. Y quería mostraros un vídeo

de lo que vi allí. ¿Qué os ha parecido el vídeo? Yo creo que todos

nos hemos sentido conmovidos, pero sentí mucha culpabilidad. No me ha sorprendido tanto

y eso me ha preocupado. Y pensar que eso puede ser parte de mi imaginario

y de nuestro imaginario normalizado es aterrador.

-Sí. Sí. Yo por otro lado,

lo del sentimiento de culpabilidad claramente, hago por no tenerlo. Pero sí que siento que nos empujan

a llevar una vida muy rápida, a una vida consumista y luego nos obligan

a sentirnos culpables. Es muy... Sí, como

desde un punto de vista simbólico, ¿no? Pues muchas madres

dan algo que no es bueno, pero es que ese es el ambiente

en el que te estás desenvolviendo y ese es el ambiente en el que creces. Y por eso pasan estas cosas. Vamos a meterle mano al plástico: ¿qué hay detrás?

¿Qué es el plástico? Para empezar. ¿Qué es y cómo se hace?

Y, ¿de dónde viene? Un material. El plástico está hecho de petróleo y casi la mitad del plástico

son aditivos y hay unos 10.000 aditivos químicos y unos 2.500 se consideran nocivos

para la salud. Y también, el impacto

que tiene en las comunidades donde se fabrican los aditivos

de plástico y el plástico es tremendo. Las tasas de cáncer son 60 veces

la tasa media de cáncer. Yo tengo una duda. Estuve leyendo mucho

que uno come a la semana, más o menos, una tarjeta de crédito, o sea,

la cantidad de plástico, ¿no? ¿Qué pasa dentro del cuerpo?

Es lo que quisiera entender. Entiendo que es petróleo y digo:

"Definitivamente tiene que ser nocivo que ingrese a tu cuerpo". Pero, si pudieras contarnos un poco

sobre este tema... La verdad es que no sabemos mucho. Algunos químicos del plástico,

sabemos lo que hacen y, es curioso, están relacionados con muchas de las epidemias

de nuestra era. ¿Cómo os sentiríais si os dijese que jamás habéis reciclado

nada de plástico en vuestra vida? Yo creo que me sentiría,

primero, decepcionada, pero entiendo un poco

a lo que podrías querer llegar. Estudiando, averiguando, descubrí que en el momento

en el que va al vertedero o al espacio donde se va a reciclar pasa que a veces no está dividido

o está lavado de la manera correcta o, de repente, tú creías que un empaque era reciclable,

pero en realidad no lo era y entonces al mezclarse se contamina

y ya no es posible reciclar. O sea, ¿a qué actividad

llamamos "reciclar"? -Separar.

-Separar... -Separar.

-¿Qué más? ¿Qué haces? -¿Reutilizar?

-No. No. Eso sí sería reciclar. Lo que llamamos reciclar, ¿qué es?

Poner cosas en un contenedor. Vamos a ver, ¿de qué depende que eso vaya a ser efectivamente

reciclado en otras cosas? Y, ¿qué es reciclaje?

¿En qué consiste el reciclaje? Reciclar es que una botella

se transforme en otra botella. -¿Sí? ¿Estamos de acuerdo?

-Sí. O en un hilo

que se pueda transformar en... Como hoy en día pasa que, por ejemplo, ahora se hacen

zapatillas de este hilo. Vale, te hago una pregunta. Imaginemos que la botella

se transforma en un hilo y el hilo se transforma en zapatillas.

-Ajá. ¿Qué pasará con esas zapatillas

cuando lleguen a su fin de vida? Nuevamente va a ir al... -Al basurero.

-Irá al basurero. O sea, ¿qué estamos haciendo? Retrasar la llegada del plástico

al basurero. Sí. Así es. ¿Retrasar la llegada del plástico

al basurero es reciclar? -¿Deberíamos llamarlo reciclar?

-No. Es meterlo debajo de la alfombra

hasta que se acumula. Y ponerle la etiqueta de "Reciclado". María Alejandra, está bien eso, pero... Está bien que retengamos,

retengamos, retengamos, ¿verdad? Pero entonces, mis nietos, mis hijos

y los hijos de mis hijos... A mí realmente,

sonando totalmente egoísta, mis nietos por ahora me importan poco. Es como si digo: "Dentro de 500 años

va a venir un dragón". Cuando venga el dragón ya veremos,

yo voy a cuidar lo que tengo ahora. Es que creo que el dragón ya está aquí. Yo creo que ya ese futuro está aquí. Lo que pasa es que no nos damos cuenta. ¿Dónde está el dragón?

¿Quién es el dragón? El cambio climático. Lo que pasa es que...

Sabemos reciclar, ¿verdad? Sabemos dónde van las cosas, pero no sabemos

qué puede sustituir el plástico. Por ejemplo, yo no lo tengo claro. Pero es que no le viene bien a la gente. Te venden y te dicen: "No al plástico,

no al no sé qué, reciclemos". Pero no les viene bien

porque es una economía en que hay mucha gente que se beneficia y la gente que se beneficia

es la gente que manda si no nos ponemos de acuerdo. Entonces, "hay que cambiarlo". Obvio que hay que cambiarlo.

Hay que erradicarlo. Pero, para erradicarlo hay que hacer como un movimiento mucho más... O sea, una revolución.

Una revolución gorda. De pensar. No quiero decir... Pero casi una guerra.

-Pero, creo que eso ya está pasando. Creo que ahorita mismo está esa guerra. No me da la sensación.

Estamos muy dormidos. -A mí tampoco me da la sensación.

-Pero... Me interesa eso de "hacer una guerra". No, porque soy pacifista, pero... ¿Quién es...?

En la guerra hay un enemigo. Se va a luchar contra alguien. ¿Quién es ese enemigo

al que hay que ir a combatir? -Nosotros.

-Las élites. La gente que no quiere

cambiar el plástico porque se benefician más de ello. -Por eso mismo...

-Entonces, ¿tú eres el enemigo o no? La verdad, sinceramente,

yo veo el problema que hay aquí. Yo veo que también hay un dragón, que va a haber una guerra y que,

por ahora, todo el mundo está dormido. El enemigo, el dragón, está aquí. ¿Cómo podemos rediseñar

la manera de obtener valor sin crear esa cantidad de residuos? Y, si necesitamos residuos,

¿cómo podemos asegurarnos de que esos residuos

tienen pureza y valor como para que se puedan reciclar

de verdad en un ciclo cerrado? Porque la naturaleza,

¿cómo recicla las cosas? En un bosque, si se muere un búho,

¿qué pasa? Que en cuestión de nada

se lo están comiendo los organismos y se convierte en bosque otra vez. Y cualquier cosa que haya en ese bosque

se convierte en bosque. La naturaleza nos enseña como puede funcionar de verdad

el reciclaje. Entonces,

el plástico no tiene esa capacidad. Es un material

que el planeta no puede digerir. Es un material muy complejo. No tiene pureza y valor

en su final de vida. Por eso es muy difícil

fabricar otras cosas con él. El problema no es

de mala gestión de residuos, el problema es de diseño. Si hay un material

que el planeta no lo puede digerir, fabrica cualquier cosa con él

menos una: basura. Cosas diseñadas

para convertirse en basura. Porque si lo haces,

inundas el planeta de basura. A mí me viene a la cabeza, en todas estas cuestiones

que son muy sistémicas y que tienen que ver

con cadenas de producción larguísimas... Pues, ¿cuál es nuestro papel? Y la pregunta, también, es si importa lo que hagamos

como consumidores y cuánto importa. Yo ahí es donde veo el problema. No creo que nos falten ideas

para una vida sostenible, sino que... No interesa. No. Aparte de que no interesa,

es que es más caro, claramente. Entonces, yo creo

que lo que hay que hacer es adaptar los nuevos productos a un precio asequible para todos.

-Eso seguro. Es verdad que necesitamos materia prima

para solucionar eso y que sea más barato pero cada vez hay menos materia prima,

entonces... Es dar vueltas y vueltas y vueltas. Justo. Como decía María Ale,

yo creo que nuestra generación tenemos un papel de cambio,

un papel intermediario. La tortilla no es girarla totalmente,

es hacer algo progresivo. Creo que tenemos que girar la tortilla

y dar el cambio hacia el futuro, hacia nuevos materiales. Si os fijáis, lo que está emergiendo es que necesitamos un pensamiento crítico aplicado a creencias profundas

que tenemos. Nos lleva a mirarnos

a nosotros mismos en el espejo. La forma en la que pensamos,

la forma en la que hablamos está en el ADN y en el sistema operativo.

¿Estáis de acuerdo? -Sí, absolutamente.

-Sí. Totalmente. Y ahora vamos a escuchar el mensaje

que nos ha enviado Cinthia Chamba, que nos habla desde Yachay Wasi,

una escuelita indígena situada en la cordillera de Molleturo,

en Ecuador. Para hablar de vida sostenible

tenemos que preguntarnos qué tipo de vidas queremos sostener. Una de las mayores enseñanzas

que tuve aquí en Ecuador es la de la Escuelita Yachay Wasi

de Quito. Una de las fundadoras

era María Rosa Simba Lema, una mujer indígena de Cotopaxi,

una mujer panzaleo y analfabeta. Nos enseñan lo siguiente:

hay que campesinar, llevar el campo a la ciudad. Hay que hacer de estas zonas verdes,

todas estas posibilidades que tenemos, no solo de alimentación,

de educación también, una posibilidad de crecer

en otro entorno, de crecer haciendo una ecología de base para esta generación

y para las siguientes. Creo que es importante poner de ejemplo

la escuelita Yachay Wasi de Ecuador, porque aparte de ser un proyecto

que lleva décadas, saben interseccionar permacultura,

biodiversidad saber andino, amazónico...

Saberes en la tierra, en la chacra. ¿Cómo se campesina la ciudad?

¿Por qué no reclamamos áreas verdes, áreas comunitarias, áreas en las que podamos iniciar

proyectos sociales de largo plazo que críen en biodiversidad? Es necesario poner en el centro

proyectos a largo plazo. Ya no solo irnos a una tienda

y comer quinua, ¿no? O irnos a un lugar

e intentar no usar bolsas de plástico. Algo que vaya más allá

de nuestra generación. ¿Por qué no reclamamos

una educación intercultural que hable de otras cosmovisiones? Una educación que críe

en un respeto a la tierra. Es muy necesario poner a los pueblos

y sabidurías originarias en el centro, sean del lugar que sean,

y ponernos y empezar a trabajar en rescatar esa cultura,

en impedir que desaparezca y en preguntarnos

qué es lo que ocurría allí. ¿Por qué hoy lo llamamos "ecología",

cuando lleva miles de años existiendo? Creo que con esas sabidurías

podemos cambiar y podemos crear proyectos

a largo plazo sostenibles. ¿Qué os parece? ¿Qué tipo de vidas queremos sostener?

O sea, la pregunta es nuclear. Y directísima y muy, muy acertada.

Porque, la vida... Para mí, o para cualquiera de nosotros,

la vida es, por supuesto, sostenible. Aquí estamos. A la vista está,

pero ¿con qué consecuencias? Y sostenible, ¿de qué manera?

¿Muy acelerados? ¿Con salud? ¿Sin salud? Cuando yo veo este tipo

de comunidades indígenas milenarias donde tienen este tipo de costumbres

y, lo que tu decías, que en realidad no es algo "eco"

es que es vivir como tal... Es... ¿cómo equilibrar

el mundo occidental y el mundo tecnológico

que tenemos avanzado ahora con nuestros ancestros

y los conocimientos de, por ejemplo, en este caso,

los indígenas en Ecuador? ¿Hay algo a lo que vosotros

estaríais dispuestos a renunciar? Creo que tenemos que renunciar

a la comodidad. Porque hemos estado escalando

en cuanto a comodidad. Los cromañones,

antes, tenían piedras para cazar y ahora nosotros tenemos

un envase de plástico en el que nos viene la carne

ya cortada y fileteada. Yo creo que, realmente,

eso cuesta dinero y a nuestro planeta le cuesta vida. Yo creo que si todos hacemos

un esfuerzo colectivo en renunciar un poco a la comodidad que tenemos asentada ahora mismo

en cuanto a sociedad, las cosas serían muy diferentes. Yo digo que no es tanto renunciar,

es más bien encontrar la manera de moderarme mi ambiente

y hacerlo de una mejor manera. Acoplar y ser consciente

de cómo hacer el cambio en el sistema, en el entorno en el que vivo. -¿Tú estás dispuesto a hacer eso?

-Yo, sí. -Vale.

-Yo sí. No creo que tenga que renunciar

a nada que me haga estar sobrepensando y hacerme culpable,

sentirme culpable yo misma, del problema general. Yo siento que aporto.

Hago mi vida lo más sostenible posible, sin sobrecargarme con culpabilidad,

que siento que no me corresponde. Todos los que estamos aquí

tenemos una cosa común, varias, pero una es que todos comemos,

nos alimentamos. Os pregunto qué pensáis, si tenemos que cambiar

la forma de comer, y, de lo que se habla mucho,

qué opináis del tema de comer carne o el veganismo.

-Yo lo tenía en mente y es porque yo soy totalmente carnívoro

y no pienso renunciar a eso. Entonces sé que mi huella es grande

cuando como carne, pero es lo que dice Ana.

Yo, voy a renunciar a la carne cuando haya una revolución

y cuando todos digan: "Es que hay que mermar la carne ahora". Una de las cosas principales

que podríamos hacer con la comida, sea cual sea, es comérnosla. Fijaos, con la comida que se desperdicia

se podrían alimentar tres mil millones de personas. Muchas veces no es lo que hacemos,

es cómo lo pensamos. Estamos en formas de pensamiento

que deben evolucionar a una visión mucho más sistémica

de cómo son los sistemas de comida o de cómo son

los sistemas de transporte... Porque todos tenemos una huella.

Una huella intolerable. Y eso es algo incómodo. Pero hay que caminar

hacia esa incomodidad para poderla traspasar

y empoderarte y hacer algo. Decía el oceanógrafo Jacques Cousteau que la gente protege aquello que ama. De esto saben mucho

Joan y Francisco Javier. Joan es un ecologista

pionero en agricultura urbana que tiene más de 100 años de edad,

el tipo. Y vamos a ver también

a Francisco Javier, que tiene 13 años, y es un joven activista colombiano que ha sido nombrado recientemente

Defensor de medioambiente y de la acción climática por UNICEF. Yo, desde los dos años,

crecí rodeado de naturaleza y eso creo que fue algo muy bueno,

positivo para mí. Porque además cuando uno es pequeño puede captar mejor ese amor

por la naturaleza y por el ambiente. -Mire.

-¿Sí? Esto no es solamente hacer el bien. Es devolver lo que debemos

a las plantas. Exacto. Sin ellas no tendríamos oxígeno. Las regamos, las cuidamos,

comemos de ellas y se establece

una especie de comunicación. Yo creo que es así y lo creo porque aquí me siento bien y porque no hay nadie

que no se sienta bien en el bosque. Todo el mundo se siente bien,

no solamente porque tiene oxígeno y tal. Hay una comunión

entre las plantas y las personas y hay que aprovecharlo esto. -Totalmente.

-Muchos no lo aprovechan. Que Joan haya sido el pionero,

yo creo que... Él ha logrado abrir

ese gran libro de la naturaleza. Creo que es una persona muy sabia,

llena de conocimiento y va a ser un legado

muy grande que nos deja a nosotros como generación y que debemos seguir. Él lo inició

y nosotros tenemos que continuarlo. Tenemos que seguirlo. Qué lindo. Me parece el mejor video

que hemos visto hasta ahora. Las únicas veces que me conecto

conmigo mismo y con el presente es cuando como y cuando nado. El resto, siempre es

como que estás maquinando y estás en otra cosa.

-Sí, sí. Pero cuando tú comes estás presente

y lo disfrutas y te conectas. Cuando estás nadando,

te conectas con tu cuerpo, tu energía y la energía del agua,

y cuando sales dejas lo malo en el agua. Ayer estuve en el campo con mi novia

y la verdad es que esa conexión que tienes

con lo que es la naturaleza... Y cuando vuelves luego a la ciudad,

te tiras el día pensando: "Lo bien que he estado en el campo"

y en esa tranquilidad que tenías. Y es que es una cosa

que debería ser algo cotidiano. -Más asequible.

-Ahí vamos. Que no tengas que coger un tren

e irte a.... Yo me he sentido superdesconectado

del vídeo. Y por otro lado

también me viene a la cabeza que se genera esta dualidad

entre esto y la naturaleza. Como la "otredad" de la naturaleza.

Como que la naturaleza es "lo otro". Sobre todas las cosas,

somos seres biológicos, somos animales. Y esa dualidad me saca del discurso

y me desconecta de la naturaleza, cuando esa desconexión no es cierta. Y creo que esa visión holística

quizá pueda ayudar un poco a integrar más

y a ver más las conexiones. Estoy muy de acuerdo contigo.

Eso de: "La naturaleza está por ahí. Bueno, pues, el martes

a las tres de la tarde voy a ir a la naturaleza". Un momento:

no estamos fuera de la naturaleza ni un solo segundo de nuestra vida,

sino pereceríamos. Es muy interesante lo que dices,

y también "un ecosistema". Porque no solamente... Somos un ecosistema de seres,

no solamente un único ser. Le hemos pedido a un divulgador

clave de nuestro tiempo su visión sobre este decisivo momento

que estamos viviendo en el planeta. Vamos a escuchar al sociólogo

y economista Jeremy Rifkin. Hay una emergencia, solo una: nos enfrentamos a la extinción. Debemos asegurarnos

de que esa amenaza no se hace realidad. Debemos hacer todo lo necesario para repensar nuestra relación

con este planeta, nuestra relación

con el resto de seres humanos y nuestra relación

con el resto de especies. Es la primera vez

que una generación al completo, los milenials y la generación Z, se identifican como una especie

en peligro de extinción y ven al resto de seres vivos como parte

de esa familia revolucionaria. Eso es extraordinario. Y a los jóvenes les digo lo siguiente: perseverad, no os frustréis,

no perdáis el foco de atención, no digáis que no hay solución.

Estáis saliendo a la calle. Estáis señalando constantemente

que vivimos una catástrofe climática. Pero, tenemos que tener el valor

y la perseverancia para, en todo lo que hacemos,

en nuestras escuelas y universidades, en nuestros puestos de trabajo,

en los niños que criamos en esa nueva generación, ser siempre conscientes

de la cualidad especial de la vida que ahora está en peligro

en este pequeño planeta del universo y de que queremos asegurarnos

de dejar un legado real. Queremos permitir

que las nuevas generaciones puedan prosperar

de nuevos modos en la Tierra. Viviremos la vida

como una experiencia alegre, aunque sea difícil. Prosperaremos de nuevos modos

que quizá sean más austeros y menos cuantitativos. Tendremos una vida mejor.

Eso puede pasar. Tenemos que hacerlo. Hoy. ¿Estáis de acuerdo con Jeremy Rifkin en que vosotros sois una generación

realmente concienciada? En mi opinión, no. Porque justamente

de lo que más se habla en mi colegio con mis amistades, es la moda y sobre: "Este chico, me gusta,

esto no sé qué...". No les importa nada del otro mundo,

de que el planeta se está muriendo. Solo les importan ellos mismos

porque ellos piensan que son los protagonistas

de su propia historia, cuando esta historia podría acabar

en cualquier momento con la destrucción del mundo. Bueno, yo sí siento

que hay una... Quizás una cosa de edad. A ver, siento que esto de comenzar

a ser conscientes ya lleva unos años

y ya con nosotros, nuestra generación, sí siento que hay una intención de...

No sé quién decía... De informarnos más, de saber...

O sea, nos preocupa ya. Yo también.

Pienso que hay jóvenes muy valiosos creando ideas sostenibles,

pero lo que echo en falta es ayuda para que puedan terminar

de desarrollarlo. Pero hay mentes brillantes

de gente muy joven que se les tiene que escuchar y dar voz

para que lleguen a un público mayor. Yo también creo,

respecto a lo que dices de la voz, creo que un beneficio actual

es que existen las redes sociales. Por ejemplo, en Perú,

veo muchísimo interés constantemente. Sobre todo, desde la pandemia,

más que nunca, veo esta curiosidad por querer aprender y veo esa inquietud y esas ganas de hacer algo al respecto. Si os parece bien, vamos a darles voz

a algunas personas más. Tenemos un vídeo donde jóvenes

de diferentes partes del mundo han querido compartir lo que piensan

y lo que sienten sobre estos temas que estamos hablando. La vida sostenible

es minimizar el impacto que nosotros hacemos al medioambiente. En el día a día de nuestra generación,

se han juntado varias situaciones que nos abocan, de una manera u otra,

a la vida sostenible como solución para nuestros problemas, como puede ser el cambio climático,

el sistema que nos obliga a consumir y a tirar todo el rato sin pensar

en todo lo que hay detrás... Vivo en una zona donde estamos

en una constante emergencia hídrica, por lo que soy muy consciente

al momento de cuidar el agua. Yo llevo reciclando toda mi vida,

entonces, yo no pienso que lleve una vida como más sostenible

que otras personas, sino que simplemente

lo considero parte de mi vida. No considero que lleve

una vida especial. Estamos viendo, que es algo urgente,

que tenemos que actuar y tener una manera de vida sostenible

o, si no, el cambio climático va a empeorar muchísimo. Es como una posible solución

que tenemos en nuestras manos para, de manera individual,

poder corregir parte de este daño que le estamos haciendo a la Tierra

y poder salvarla de una manera u otra. Hay gente que les gusta ir diciendo

que tienen una vida muy sostenible y que hacen muchas cosas

por el medioambiente y tal. Pero luego cuando tienen que hacer

o podrían hacer algo que va a ayudar mucho,

pero requiere un poco más de esfuerzo, como es, por ejemplo,

ir a recoger basura o una plantación de árboles... a la gente le da pereza y no lo hace. Es que se está muy cómodo en el sofá. Pero sí, es que algo hay que hacer. Bueno, así es como lo ven

las nuevas generaciones, ¿no? ¿Cómo os sentís? No sé si habéis llegado alguna vez a momentos de ansiedad o dolor. -Tú hablabas antes de la culpabilidad.

-Sí. Sentir esa culpabilidad... -¿Qué emociones hay ahí?

-Culpa. -¿Culpa?

-Sí, y de no ver un final. Y dices, ya hablando de manera extrema: "¿Qué hago aquí ya?

Vamos a acabarlo todo". -¿Que venga el meteorito?

-Sí. No, pero yo, por ejemplo, de decir:

"Chao". ¿Sabes? Como: "Venga". Es un sentimiento de agonía

y de angustia, la verdad. Incertidumbre. Total. -¿Incertidumbre?

-Sí. No sabemos qué va a pasar. y es como: "¿Será que sí estamos haciendo

lo suficiente?". Si es posible seguir perseverando o no.

Ese es el sentimiento. Yo creo que, en un inicio,

cuando comencé a querer informarme más y más del tema, me comenzó a entrar, en cierto punto,

esa ansiedad porque decía como: ¡Guau! En un principio,

tienes tanta información que tú crees que tienes que hacer

todo al mismo tiempo. Y cuando entendí que, en realidad,

es progreso, no perfección, creo que eso fue lo que fue calmando ese sentimiento

que tuve en un principio. También algo que ayudó mucho

es encontrar a más personas como los que estamos ahorita reunidos,

conversando. Cada uno va encontrando las maneras,

las distintas maneras... Y encontrar, creo, también, tu tribu

que te ayude a perseverar mejor. Creo que es importante

en cualquier aspecto que uno quiera avanzar en la vida,

encontrar que no está solo, ¿no? -Bueno.

-¿Crear comunidad? "Comunidad". Esa es la palabra. Quieres encontrar

el lugar donde eres útil. Porque sí, creo

que te puedes sobresaturar de decir: "La carne, los mares, el plástico,

lo otro...". No puedes con todo. ¿Dónde va tu apoyo? A lo mejor esta causa no te mueve tanto

como otras y puedes ayudar en otras. Tú puedes reciclar

y llevar una vida sostenible, pero realmente no te hace algo así.

Y otra causa, sí. Hay muchas cosas

que cambiar en el mundo, a lo mejor el reciclaje no es lo tuyo

o una vida sostenible, pero si tienes otra, ya puedes ir... A propósito de esto, vamos a escuchar

lo que nos cuenta Francisco Javier Vera, un chico de 13 años

que ha sido nombrado recientemente Defensor del medioambiente

y de la acción climática por UNICEF. Mi nombre es Francisco,

tengo 13 años, soy de Colombia y soy activista climático ambiental en defensa del medioambiente

y de la vida. Tengo un movimiento ambiental

de otros niños en Colombia que se llama Guardianes por la vida y que buscamos, simplemente,

alzar nuestras voces por la naturaleza. El cambio climático

tiene como consecuencia otros sentimientos, otras emociones. Emociones como miedo, angustia,

incertidumbre, puede ser. Esa falta de certeza respecto al futuro

de toda una sociedad y, en general, ansiedad, sí. Entonces, todo ello

creo que está haciendo "ecoansiedad". Entonces por eso hay que...

Por eso planteo la "ecoesperanza". Una esperanza ecológica. La crisis climática

está empeorando la situación, pero ya llegará el momento

en donde vamos a mejorar toda esta situación y vamos a tener un ambiente sano, ríos limpios,

mares limpios, nevados con nieve, bosques con árboles... Cosas que se supone que son normales

pero que estamos perdiendo. Así que eso es la ecoesperanza. Pero todo eso que decíamos,

pues claramente no se va a cumplir de brazos cruzados. Tenemos que actuar. Entonces una ecoesperanza llena o basada en acciones

y en compromisos. Mi invitación para los que vean esto

es simplemente que actuemos, porque el tiempo

cada vez se va reduciendo. ¿Qué os ha parecido? Me gustó mucho el término que usa

de "ecoesperanza". -Ecoesperanza.

-Me gusta un montón. Pero me asusta también un poco. ¿Por qué te asusta la ecoesperanza? Me asusta el camino

que estamos siguiendo. Y, vale, hay esperanza, pero hay muchas especies

en peligro de extinción que a lo mejor dentro de cinco años

ya no estarán en nuestro planeta. Cuando echemos el freno de mano

y paremos el coche, no habrá más especies

que estén en peligro de extinción, en plan, que reduzcan

el riesgo que tienen, pero habrá muchas

a las que habremos dejado atrás. Me da miedo esa velocidad

a la que vamos, que no estamos poniendo tampoco... La verdad es que yo tengo fe,

porque ya hay gente que se está activando,

gente que está actuando. Y si seguimos de esa manera

vamos a encontrar, tal vez, una solución que en este momento no la conocemos o que conocemos alguna

que nos va a dar paso a otra mejor. ¿Te sientes optimista o pesimista?

En general. Hago la pregunta para todos. Sí soy pesimista y me da mucho miedo

el término "ecoesperanza". Es una cosa superidealizada

y que se puede romantizar y es como: "Bueno, ¿y entonces? Pero ¿y qué hay que hacer para ello?

Y ¿qué es la ecoesperanza?". Eso a mí no me llena ni me dice que va a haber una solución

en cinco o diez años. Que me digan:

"Es que tienes que tener ecoesperanza". Y digo: "Pero ¿qué es esto?

Explícamelo, porque me da miedo. No quiero idealizarlo,

quiero entenderlo. Yo sí tengo, por ejemplo, esperanza

para poder vivir a un ritmo más lento, que me cause menos ansiedad, para poder relacionarme más

con la naturaleza, para poder alimentarme mejor

en cuestiones de medioambiente, y también en cuestiones

de salud propia. Pero sobre todo es para la vida

y para la vida que yo vivo, no en general, sino para mi día a día. Me levanto

y hoy voy a estar mejor que ayer. Yo, relacionado con este tema,

ni soy pesimista ni esperanzadora. Necesito ver, estoy como expectante. A ver qué pasa. Y cuando pase, tomaré mis decisiones.

Pero es verdad que lo de que... Tú, cuando lo has dicho, me ha resonado,

me ha hecho gracia, la verdad. Porque es verdad que tú puedes decir:

"Tengamos todos ecoesperanza". Pero bueno, yo pienso

que sí que puede haber un cambio gordo si la gente se junta. Por eso mismo, como dice el niño:

"Hay que actuar". Y por eso, si él lo dice,

es porque hay un grupo actuando. Yo creo que hay que seguir sumando.

Hay que seguir sumando con eso. En nuestra sociedad hay un tabú

en torno a las emociones, ¿no? Hay que estar positivo. "Ecoesperanza,

vamos a poner la sonrisa", ¿no? Muchas veces sentimos miedo, ansiedad, impotencia, a veces dolor, duelo, por esas especies que se han perdido, por esas playas

que ya están contaminadas... Por todo eso, ¿no? Y a mí lo que me ayuda mucho a pensar

es que todas esas emociones, en realidad, son el reverso de otra. Si hay algo que de verdad amamos,

lo amamos mucho y se pierde, entonces aparece el dolor. El dolor no es nada más

que otra forma del amor. Para mí la oportunidad viene

de abrir nuestras mentes. Porque no es tanto

pensar cosas nuevas, es pensar de forma diferente, de un modo que responda

a una visión sistémica. Romper esa separación, esa ilusión

de que estamos separados, de que hay realidades distintas. Nosotros somos parte

de la red de la vida, parte de la Tierra,

parte de la naturaleza. Entonces, es restaurar esa alianza

con la red de la vida para ser dignos partícipes. Si no, la red de la vida,

yo creo que seguirá, pero quizá nosotros no estemos o no estemos tan cómodos, sanos, felices como podemos estar. Muchísimas gracias

por esta conversación. Muchísimas gracias

por preocuparos de estas cosas. Seguid aprendiendo, seguid pensando, seguid retando

vuestras propias creencias y las de los demás, seguid siendo incómodos y yendo también a vuestra incomodidad en pensar, hablar y comportarnos

de modos que no son nuevos, pero que pueden enriquecernos

y pueden convertirnos en ese buen ancestro que podemos

y que debemos ser. -Muchas gracias.

-Gracias.

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