[música] [música] Bienvenidos y bienvenidas a nuestra cátedra Pablo Freire, primer semestre del 2026, neofascismos y las educaciones populares. Queremos dedicar hoy este espacio a Cuba y a Palestina. Y para ellos, para ellas van estos poemas. Aquí está Cuba. Aquí está el pulso de su presente en la capacidad subversiva de la rabia indignada. Aquí están los colores del grito, el canto desgarrado, el espanto de tanta infamia. Infancia Palestina. ¿Qué infancia para Palestina? ¿Qué equipaje entregarte para tus olas? ¿Qué bitácora para espantar el espanto? Que cometa para desterrar el olor de tantos cemerios. Recojo tus piernas aputadas y las envuelvo en un nido de pájaros. educaciones populares en tiempos de despojo. nombramos este contexto, esta convocatoria, este tema problema desde la territorialización de las preocupaciones políticas, éticas y pedagógicas que permean nuestra experiencia formadora, como lo sugiere Paulo Freire, lectura del mundo, lectura de la palabra. Por ello, cobra fuerza preguntarnos en qué mundo estamos formando, para qué mundo estamos formando, qué expresiones vulneran nuestra dignidad, qué hacer ante tanto dolor que produce el hambre, el desprecio, las vidas tristes y miserables que está produciendo estas derechas, estos totalitarismos y neofascismos. ¿De qué me hago responsable? Interrogantes que nos permiten develar y denunciar los efectos más terribles y devastadores que está produciendo el odio, el miedo, la exclusión, este consumismo desaforado, la exacervación del individualismo y el relativismo ético. Todo ello efecto de estos regímenes de derechas y neofascismos. Entonces, para que educar en tiempos de despojo intentamos responder y es una respuesta colectiva, para desplegar educaciones populares que puedan activar las resistencias propias de esta época en la que la vida se constituya en en el centro vital de todo espacio y tiempo. educaciones populares que nos permitan delinear las urgencias de estos presentes, avisorar los inéditos viables y cartografiar las resistencias posibles y necesarias en toda práctica formativa y organizativa desde y con y para las educaciones populares. Bienvenidos y bienvenidas entonces a este espacio de la cátedra, espacio que se hace posible gracias a nuestras colegas y amigas Patricia Abrión, a nuestro amigo y maestro Alfonso Torres, a Dayan Bocanegre, egresado de la licenciatura en educación comunitaria de la UPN, a Juan Diego Chávez, estudiante de la ALECO, a Carlos Suárez del equipo de recursos educativos, de la universidad y por supuesto a nuestros y nuestras invitados, a nuestros invitados, Hernán Ubilla Ubiña, investigador del Instituto de Estudios de América Latina y el Caribe, analista político, educación popular y al profesor Alejandro Mantilla, director de la oficina de Relaciones Interinstitucionales de la Universidad Pedagógica Nacional, profesor e investigador de la Universidad Nacional. Así que la agenda que hemos preparado para hoy es la siguiente. Vamos a tener cuatro preguntas. Eh, vamos a iniciar con dos bloques de preguntas con nuestros invitados, Hernán Ubiña y Alejandro Mantilla. Eh, después de esas dos preguntas eh intentaré hacer eh colocar algunos énfasis, citar algunos énfasis, algunas referencias e de los digamos de las eh disertaciones que nos hayan presentado Hernán y Alejandro. Posteriormente continuamos con las otras dos preguntas y hacemos lo siguiente. Eh, importante, vamos a tener también la franja de las preguntas e interlocuciones bien corticas de nuestros asistentes quienes estén conectados y luego pues haremos el cierre con la invitación para nuestra próxima sesión de la cátedra. Bien. Ah, las preguntas entonces generadoras para nuestra conversación de hoy son las siguientes. ¿Desde dónde se posicionan teórica y políticamente para situar los neofascismos en el contexto actual? ¿Y cuáles son estas estrategias de orden cultural, políticas y educativas que reconocen en los discursos y prácticas neofascistas? Em bien, para atender estas dos preguntas vamos a invitar inicialmente a Hernano Viña. Él tendrá 16 17 minutos para su intervención y posteriormente procede Alejandro Mantilla, por favor. Buenas tardes, Piedad. Buenas tardes a todos, a todas, a todes, quienes están del otro lado escuchando, participando de este evento. Bueno, arranco agradeciendo no solo a Piedad, sino a todo el equipo eh que está haciendo posible eh esta actividad. Eh, obviamente Alfonso también. Eh, como siempre es un gusto reencontrarnos eh con los diferentes compañeros y compañeras de la Universidad Pedagógica y y qué mejor que también pueda participar Alejandro Mantilla, otro gran compañero muy querido eh en este diálogo, en este conversatorio. Así que bueno, todo el compas que estuvo mencionando Piedad, Patricia, Dean, Juan, Diego, Carlos e extenderles también un abrazo por hacer posible eh esta transmisión. arranco un poco desde dónde me posiciono. E bienvenida que exista una cátedra permanente eh llamada Paulo Freire, no más en estos tiempos, porque Paulo Freire es un enemigo innato de las ultraderechas, ¿no? Sabemos que desde hace ya varios años viene eh siendo vilipendiado. En particular, ha habido situaciones explícitas de alusión a Pablo Freire, de Diatriba contra él, por ejemplo, en el caso de Yair Bolsonaro, ¿no? Eh, pero también en contra de la educación popular por parte de todo el conglomerado de ultraderechas en Latinoamérica y a nivel global, ¿no? En mi caso, me posiciono como educador popular, concibiendo la educación popular como una concepción del mundo y de la vida. No como una técnica, no meramente como una metodología, eh, sino más bien como una filosofía de la praxis que sí o sí debe amalgamar reflexión y acción, teoría crítica con compromiso. Y esto también es algo que colisiona, que choca con las perspectivas ultraderechistas. Eh, yo les hablo desde territorio argentino, donde para las ultraderechas el compromiso pedagógico, ético y político es identificado con adoctrinamiento ideológico. Esto es parte de una embestida y de una lógica que remite a una estrategia indudablemente política de las ultraderechas, en particular en el caso de la coalición que actualmente gobierna en Argentina, La Libertad avanza, ¿no? que trata de, al igual que otros gobiernos ultraderechistas en Sudamérica, tratar de equipar ese posicionamiento, esa politicidad eh inherente a la praxis educativa, al vínculo pedagógico como un vínculo ético que explicita eh las relaciones incluso y las denuncias de poder existentes no solo en los ámbitos específicos. educativo, sino a nivel más general en el conjunto de la sociedad y de las estructuras e instituciones estatales, ¿no? Y frente a eso eh obviamente aparece un gobierno en nuestro caso, que trata de hacer de todo lo colectivo un enemigo, ¿no? El colectivismo, más allá de que en el caso de Javier Miley habla de el comunismo, ¿no? un fantasma y un espectro que lo acecha todo el tiempo, yo creo que alude más a lo común que al ismo de de de esa retórica, ¿no? De de de ese significante, ¿no? Todo aquello que remite a lo común es un enemigo, es algo a desarticular, a eh desmembrar, a combatir, ¿no? Precisamente porque estas ultraderechas tratan de mercantilizar aquello que quizás se ha cristalizado como conquista histórica en términos públicos, a nivel comunitario, en en una clave de gratuidad o de masividad, como puede ser eh la escuela o las universidades. En mi caso particular, soy además docente de varias universidades públicas en Argentina, de la Universidad de Buenos Aires, de la Universidad de las Artes de e investigador de la Universidad Nacional de Luj. Y desde este lunes hemos iniciado una huelga eh general, por lo menos en el sector universitario, que de acuerdo a algunas centrales sindicales va a durar hasta el viernes y desde ciertos eh núcleos de base, eh asociaciones e sindicales más combativas se está planteando por tiempo indeterminado. Lo menciono porque estamos en un proceso de paro activo por parte de la docencia universitaria exigiendo que se respete la ley de financiamiento universitario, que se recomponga el salario docente. Desde que asumió mi ley hemos perdido más del 50% del salario docente. Eh, y estamos viviendo una situación general de e empobrecimiento. más de la mitad de los docentes universitarios tienen tenemos salarios por debajo de la línea de pobreza, pero ese no es el único factor. Creo que es muy importante este debate que están proponiendo en la cátedra porque hay que tener en cuenta el proyecto pedagógico y político en un sentido amplio integral que encarnan estas ultraderechas. No, no es solo ajuste estructural, que por cierto resulta de enorme relevancia y lo estamos viendo ya en estos días tras la asunción de CAS en en Chile, ¿no? Las primeras medidas fueron efectivamente de un ajuste eh brutal. En el caso de mi ley hace parte de un paquete mucho más amplio de ajuste estructural, de neoliberalización, de desguace, eh como decía antes, de políticas bienestaristas o de conquistas eh históricas en algunos casos. Y hoy también, día miércoles, se vive en Argentina movilización de jubilados y jubiladas, que una vez más fue reprimida. Se ha intentado además eh instalar una carpa eh en la Plaza de Mayo hace poquitos minutos por parte de familiares de discapacitados y discapacitadas. Fue reprimido por la policía. También están sufriendo ajustes políticas destinadas a eh a la discapacidad. Eh, entonces digo, hablo desde un territorio que hoy está sufriendo una embestida eh por parte de de un proyecto ultraderechista. un debate no menor, digamos, dentro del activismo, de la militancia popular, de las organizaciones, movimientos, partidos, sindicatos, es cómo caracterizar este gobierno. Eh, y ahí ya planteo, digamos, un debate, un diálogo, ¿no?, fraterno de si efectivamente es fascismo, más allá de que se vienen dinamizando en nuestro país movilizaciones muy eh masivas con una perspectiva antifascista, ¿no? identificando al gobierno de Miley como un gobierno fascista profundamente autoritario. Una discusión no menor es si estamos en presencia de una reactualización, una renovación de aquel fascismo histórico de antio o ante algo novedoso, ante algo diferente que requiere, por lo tanto, ejercitar eh el pensamiento crítico, forjar categorías que estén a la altura de la coyuntura de profunda crisis. por la que transitamos. No quiero dejar de mencionar también que me posicionó eh desde una generación militante que se formó en términos intelectuales y políticos eh escuchando, acompañando a las madres de Plaza de Mayo. Estamos a días no más de que se conmemoren los 50 años del golpe cívico militar eclesiástico empresarial en Argentina. Un proceso genocida. eh sin el cual es inentendible el proyecto que encabeza Javier Miley. Javier Miley viene a intentar restaurar un poder de clase, un poder también patriarcal, un poder de minorías privilegiadas, como lo hizo a su modo la dictadura militar el 24 de marzo de 1976. Por eso creo que es importante e tener en cuenta que las estrategias de las ultraderechas, y hablo no solo de Argentina, sino a nivel general, no solo remiten a una reacción, un intento de eh restaurar, sino también de refundar. El proyecto de las ultraderechas es un proyecto refundacional, casi diríamos en términos gramyanos, ¿no? De provocar una gran revolución pasiva, una profunda transformación en todos los planos de la vida y por supuesto en el educativo y en el cultural, pero al mismo tiempo lejos de quebrantar, recomponer el dominio, las relaciones de explotación, las dinámicas de despojo y de saqueo sobre nuevas bases. Eso es lo que Gram llamaba revolución pasiva, una revolución, una gran transformación, no solo a nivel molecular, sino a nivel macrosocial y macropolítico y a la vez una restauración. Este concepto bifronte dialéctico de revolución pasiva eh creo que es interesante para pensar las ultraderechas, porque efectivamente las ultraderechas no pueden ser definidas de manera exclusiva como conservadoras. vienen a revolucionar en un sentido regresivo, vienen a transformar radicalmente, por ejemplo, mi ley, a eh allanar el terreno para construir nuevos espacios de valorización capitalistas, para generar nuevos ámbitos de despojo, de saqueo, de mercantilización de la naturaleza, pero también, por ejemplo, a nivel cognitivo, toda la propuesta de reforma educativa, de eh aceleracionismo en términos tecnológicos en Palma con eh un una ampliación de las fronteras eh por ejemplo del mundo del trabajo en aras de una mayor precarización, expropiación de la producción social y privatización en pocas manos, ¿no? Entonces, como para ir cerrando este primer momento, una cuestión clave es primero la necesidad de historizar a las ultraderechas, o sea, estamos hablando de un nuevo ciclo a escala global de ultraderechas que irrumpen con fuerza a partir del 2001 o con posterioridad al 2001, yo diría en la última década, sobre todo a nivel sudamericano, con expresiones gubernamentales como las de Bolsonaro, Miley, Cast. Habría que ver cómo situar, por ejemplo, al uribismo como una singularidad de ultraderecha, pero que de alguna manera dialoga a su modo eh en ese momento histórico con la irrupción a escala más global de un nuevo ciclo eh ultraderechista. Sin duda, el 2001 es un parteaguas, al igual que lo es la pandemia. conversábamos un poquito antes del inicio eh del conversatorio. Yo creo que hay un umbral, hay un quiebre profundo que es el 2001, por lo que implica no solo el derribo de las Torres Gemelas, sino el advenimiento de un un una fase eh donde la retórica antiterrorista también valida prácticas ultraderechistas, punitivistas, eh una tendencia al autoritarismo en en una clave más estructural. que se fue consolidando con el tiempo y que de alguna manera empalmó eh con la coyuntura pandémica. Entonces, hay que poder identificar para entender las estrategias de las ultraderechas, lo que René Zavaleta Mercado, un marxista boliviano muy potente, que vale la pena volver a leer, llamaba Momentos constitutivos. cuáles son los momentos constitutivos de las ultraderechas en este último ciclo que eh irrumpe con fuerza eh a lo largo del siglo XXI, ¿no? Me parece que el 2001 hay que poder analizarlo en toda su profundidad escala global. E también la recesión del 2008, si pensamos en el quiebre y las dinámicas eh a nivel productivo, financiero, de crisis del capitalismo global en Europa, toda la crisis que irrumpe y la retórica antimigratoria en en el 2015 y en América Latina, sin duda, creo que las ultraderechas vienen a cerrar un ciclo que denominamos de impugnación al neoliberalismo y que remite a rebeliones populares, levantamientos, estallidos que se vienen sucediendo a lo largo de la década del 90 y buena parte de el siglo XXI. Entonces, las la estrategia de la ultraderecha incluye además una perspectiva que podríamos decir provocativamente es gramsana. Las ultraderechas hoy leen y aprenden el gramji para dar una batalla que denominan cultural en torno al sentido común. cómo capitalizar y direccionar ciertos núcleos de sentido común que remiten a malestares, angustias, a odios, a miedos, a temores, a insatisfacciones que son reales y que tienen que ver con las condiciones materiales de vida que sin duda se han deteriorado en el último tiempo. Promover el individualismo competitivo, quebrar toda cooperación o colaboración en clave solidaria o no mercantil es un propósito clave fundamental de estas ultraderechas. Entonces, habría que atender a un proyecto, el de las ultraderechas, que no solo es educativo en el plano estrictamente de las instituciones, de la escuela, de las universidades. Obviamente son territorios de disputa fundamentales. Y creo que allí también se libre una batalla relevante, pero como decía el propio Gramsi, hay que pensar en un estado integral, en un estado ampliado en donde hay infinidad de instituciones de la sociedad civil que también difunden, disputan una concepción del mundo y de la vida. por ejemplo, las eh instituciones eh vinculadas a las redes sociales, a los dispositivos digitales. Yo diría, esa es una trinchera hoy relevante, donde también se disputa hegemonía, se orienta el sentido común, se eh difunden determinadas ideas eh y ahí las ultraderechas en una clave aceleracionista han tenido mucha claridad, ¿no?, de cómo dar esa batalla. eh cerraría planteando que eh obviamente las ultraderechas en términos estratégicos buscan defender y ampliar la educación de mercado. En el caso de Argentina, incluso con un proyecto de ley de libertad educativa eh que ha difundido hace poquitos meses mi ley eh que busca instalar voucher en función de la eficiencia escolar, desarticular o desdibujar el rol del Estado como garante de la educación. eh plantear una especie de sálvese quien pueda eh en donde son las propias familias las que educan eh a las nuevas generaciones, ¿no? Eh y allí claramente lo que se busca además es una un repliegue hacia lo privado, una retracción eh una desarticulación de lo público como espacio común, eh como ágora, como ámbito de interlocución, de dialoguicidad, eh de cooperación. eh incluso como base fundamental y fundacional de una ciudadanía activa, ¿no? E en última instancia y ahora sí cierro, creo que lo que busca provocar la la ultraderecha o las ultraderechas es una derrota estratégica y eleccionadora en el campo popular. Y esto también nos tiene que llamar la atención respecto de algo clave. No estamos en América Latina ante pueblos derrotados. Las ultraderechas buscan precisamente desarticular, derrotar, diezmar a la clase trabajadora, a los grupos subalternos, a los sectores populares que siguen resistiendo, siguen luchando, seguimos con capacidad de movilización, de eh vincularidad, de de sostenimiento de tramas comunitarias. Eh, y por eso me parecía importante eh trazar un paralelo con la dictadura del 76, porque la dictadura militar en Argentina, como las de buena parte del Conosur, fueron momentos constitutivos. Provocaron un disciplinamiento, una desarticulación, un desmembramiento del tejido social y de la capacidad de resistencia. Y hoy las ultraderechas vienen nuevamente a eh intentar doblegar esa capacidad de resistencia de los pueblos. Eh, bueno, hemos escuchado al profesor, a nuestro amigo educador popular Hernano Viña, e con esta primera entrada acerca de los posicionamientos, comprensiones, estos lugares, denunciación en torno a las derechas y a los neofascismos y cómo estos regímenes se están atentando hoy eh contra nuestros procesos y prácticas de educación popular. Eh, convocamos al profesor Alejandro Mantilla para que atienda también estas dos preguntas. Alejandro, por favor. Bien, querida Piedades, para mí una alegría y un honor poder conversar con ustedes en una situación bien peculiar, en un momento de ascenso de la derechización, ascenso de la represión, de la nostalgia de lo peor, pero al mismo tiempo recreando el cariño y recreando la posibilidad de poder conversar con dos personas a las que les tengo tanto aprecio como lo son Piedad y Hernán. Yo tengo un problema con Hernán y nos ha pasado en los últimos 89 años y es que tendemos a coincidir casi siempre con algunos matices y esta pues no es la excepción. Así que yo quisiera em hacer algunos apuntes sobre las preguntas que nos plantea la profesora Piedad en diálogo también pues con nuestra comunidad universitaria y también con con Hernán que nos acompaña hoy. Quiero plantearles en esta en este primer momento cinco puntos que me parecen claves para preguntarnos por la manera como se posicionan estas nuevas dinámicas de derechización. Y cómo podemos comprender en ese orden, ¿no? Lo primero, al inicio de la conversación, Piedad retomó un concepto de Paulo Freire que resume mucho de la proyección política y pedagógica de Freire y es noción tan bella de lo inédito viable, ¿no? Es decir, como aquello que no ha sido puede ser, como aquello que aún no aparece y en ese sentido es inédito, tiene la viabilidad de concebirse y de constituirse, tomando prestado el concepto de esa baleta que hoy recuerda Hernán. E yo creo que hoy estamos en un tránsito en el que vamos de lo inédito viable a lo inédito imposible, porque parte de entender las rutas de la ultraderecha contemporánea tienen que ver con la disputa por cómo concebir otros mundos. Y creo que la gran apuesta, el gran objetivo político de las ultraderechas es convertir lo inédito viable en lo inédito imposible, es decir, la imposibilidad de que aparezca en el escenario del orden social y político otros mundos. Y creo que eso es bien interesante porque lo sugería al inicio Hernán, tenemos una peculiar paradoja en este tiempo, el aflorar del anticomunismo sin un movimiento comunista con posibilidad de tomarse el poder o de construir una alternativa de poder en el mundo. Y me parece que eso es clave para insistir en que la gran disputa tiene que ver con el horizonte de sentido de la sociedad y la política. Creo que una manera de definir las ultraderechas es la voluntad de anular lo inédito viable para convertir lo inédito en imposible. Bien, en ese orden creo que el primer punto va a cómo la derecha contemporánea no busca simplemente derrotar los proyectos políticos alternativos o a los movimientos sociales o a los movimientos de izquierda o a los feminismos, sino ante todo derrotar toda posibilidad de tejer alternativas. Y por eso el punto, y coincido con Hernán, es del marco cognitivo. El punto no es simplemente la administración del Estado, el punto no es simplemente el modo de producción. Eso es importante, sin duda, lo vamos a plantear. Pero el punto ante todo es cognitivo, es decir, la batalla cultural que recupera la derecha a propósito de Gramschi busca la anulación de la concepción de otros mundos y la concepción de prácticas alternativas y de disputa por el poder. Y en ese marco, en ese paso de lo inédito viable a lo inédito imposible, ¿de qué manera entonces tenemos otra paradoja? Y es que parece que nuestro tiempo está marcado por el cansancio. Y el cansancio porque aunque estemos en marzo parece que ya han pasado 4 años. Desde la intervención en Venezuela el 3 de enero hasta hoy parece que han pasado muchas cosas y yo creo que la sociedad del cansancio en realidad es plusvalor absolutito y relativo, es decir, una sobreexplotación en la que vivimos en el marco de las tendencias contemporáneas del capital. Pero, ¿por qué estoy planteando esto? Porque ese cansancio está ligado a la aceleración de la vida, a la aceleración de la experiencia. Parece que hacemos demasiadas cosas en muy poco tiempo y eso no se puede entender si las dinámicas contemporáneas de la acumulación de capital. Y es muy claro que el cambio tecnológico posibilita esa sociedad del cansancio y esa sociedad del plusvalor absoluto y relativo que sobreexplota la clase trabajadora. Pero, ¿cuál es el sueño entonces? ultraderecha en el marco de ese inédito imposible, una sociedad de la aceleración, pero con conservadurismo social y político, es decir, con la aceleración de la acumulación de capital, con un ritmo desenfrenado de la acumulación, con un ritmo desenfrenado en las redes sociales, con un ritmo desenfrenado de la experiencia diaria, pero con conservadorismo social y político. Se acelera el mundo del capital, pero al mismo tiempo las estructuras sociales y políticas deben quedarse congeladas de lo inédito viable a lo inédito imposible. Aceleración de la acumulación de capital y a la vez retroceso en la disputa por el poder. Y por eso entonces después de este primer punto quisiera plantear un no segundo en el que también coincido con Hernán. Creo que algo que con que coinciden las distintas eh vertientes de la ultraderecha contemporánea es que están contra el reconocimiento, contra la redistribución y contra lo común, contra las tres cosas, contra el reconocimiento en el sentido de anular toda reivindicación de los pueblos y de los movimientos sociales que disputan el poder simbólico y material contra el movimiento feminista, contra el movimiento afro, contra el movimiento indígena, contra el movimiento sindical, contra los proyectos que nos exigen pensar en clave de colonial. Toda exigencia de justicia simbólica que pasa por justicia material es un enemigo de las eh posiciones ultraderecho contemporáneas. Pero ese reconocimiento, como bien nos lo enseñó Nancy Fraer, no se puede pensar sin redistribución de activos. sin redistribución de la propiedad, de derechos, de prestaciones sociales, de derechos sociales en general. Y creo que si las feministas encabezadas por Nancy Frey se plantearon, "Luchamos por reconocimiento y por redistribución, la ultraderecha contemporánea dice, vamos contra reconocimiento y vamos contra la redistribución." Y eso me parece fundamental porque además es muy claro que hay un proyecto contra toda noción de lo común a propósito de los grandes trabajos que ha hecho en los últimos años Alfonso Torres. No se puede pensar de ultraderecha sin un proyecto que busca la ruptura del lazo social, la ruptura de lo comunitario, una hiperindividualización que reproduce el egoísmo y el aislamiento. Por eso entonces esa idea de ir contra el reconocimiento, contra la redestrucción y contra lo común se materializa en un proyecto de estado. Yo insistía en el punto anterior, esto es un una disputa por el marco cognitivo, sin duda, pero eso se traduce en un proyecto de estado y un proyecto de estado en términos de selectividad en favor del capital. Es decir, cuando en Argentina está este proyecto terrible de privatización de la universidad pública, cuando en Estados Unidos se genera recortes a las políticas sociales, cuando se insiste en acabar con los derechos sociales de la clase trabajadora, con contrar reformas laborales, con contrarre reformas pensionales, básicamente lo que se busca es un estado en el marco de lo que David Harvey llamó la recomposición del poder de clase. Es decir, un estado que no garantiza derechos, que no defiende los intereses de las mayorías, sino que es un estado que es vocero del capital. O vas a escuchar este señor de apellido Adorni con sus alocuciones en Argentina. básicamente son voceros del capital y creo que en ese orden, esa reconfiguración del Estado que rompe y coincido con Hernán ese ciclo largo de impugnación al al neoliberalismo, eh genera entonces un proyecto de anticomunismo sin comunismo. Pero, ¿cómo se expresa eso? anulando cualquier proyecto de redistribución, de reconocimiento y de forja de lo común en pos de un estado en favor del capital y de una hiperindividualización diaria. El tercer punto que quiero plantear tiene que ver con un debate que es muy difícil y es hasta qué punto realmente hay fascismo acá. Yo por eso prefiero hablar de derechización por una razón de la cual aún no soy muy convencido y tengo que aceptarlo, pero lo he venido pensando en los últimos tiempos. ¿Hasta qué punto puede hablarse de fascismos cuando en la tradición marxista, por ejemplo, el fascismo se caracterizó como un estado de excepción? Es decir, un estado que rompe el régimen político democrático, así sea una democracia, digamos, de baja intensidad, porque lo que estamos viendo precisamente es que la ultraderecha contemporánea se engarza muy bien en las democracias. Sí. Fíjense lo que pasó el año pasado. La izquierda perdió todas las elecciones en América Latina. Todas. Sí. Para la ultraderecha contemporánea parece más útil no suspender el orden de la democracia, sino debilitarla, concibiéndola como mera regla de mayorías manipuladas por el capital. Hm. Y en ese orden, yo veo acá que eso es mucho más grave que los fascismos, porque los fascismos del siglo XX mostraron como estado de excepción, como suspensión del orden. Y hoy lo que vemos es que las derechas tienen una gran capacidad de engarzarse en el orden. En ese marco, si el fascismo del siglo XX plantea como estado de excepción, como suspensión del orden para generar un nuevo orden, lo que vemos es que la ultraderecha contemporánea apareciendo como la nueva normalidad. Y por eso yo creo que esa nueva normalidad es mucho más peligrosa que el fascismo del siglo XX, porque tiene una vocación de duración que nos pone en aprietos. Es decir, esta ultraderecha llegó para quedarse, no es un fenómeno pasajero y mucho de lo que viene en la lucha de clases y en la lucha política está marcado por el enfrentamiento, digamos, en estas tendencias. Eh, y en ese marco entonces se genera una noción de la democracia como mero ritual electoral sin esfera pública o con un reemplazo de la esfera pública por las redes sociales. ¿Sí? Y aquí es muy importante tener en cuenta que las redes sociales y el capitalismo de plataformas no son una suerte de tecnofeudalismo como defiende Barufakis. Yo creo que es más bien un espacio de privatización de lo público para la acumulación de capital, ¿no? En cuarto lugar, e el primero, como les contaba, tenía que ver con de lo inédito viable a lo inédito imposible. El segundo contra el reconocimiento la redistribución de lo común. El tercero, la extraña relación entre la democracia y las derechas. En cuarto lugar, eh nos preguntaba Piedad por los referentes teóricos de las derechas. Y aquí algo que yo quiero resaltar. Las derechas tienen una gran capacidad de articularse internacionalmente. Parece que tienen una gran capacidad de encontrarse y de tener discursos comunes y eso es cierto, pero al mismo tiempo tienen una gran flexibilidad nacional. Es decir, el discurso reaccionario tiene un efecto y unas coordenadas mundiales, pero en términos nacionales tienden a adaptarse muy bien a las coordenadas de las formaciones nacionales. Hay unas coordenadas comunes, por ejemplo, la defensa de la libertad individual entendida como la libertad de comerciar o la libertad del capital. Segundo, la defensa de la seguridad entendida como represión. Tercero, la defensa de la familia tradicional entendida como familia nuclear de hetero sexual. Y cuarto, la defensa del orden del capital. Pero si nos fijamos bien en lo que pasa con las distintas derechas, hay ciertas tensiones que dependen de las realidades nacionales. Miremos algunas oposiciones. Ya lo decí Hernán, no se puede pensar en mi ley sin un discurso abiertamente machista, que es una reacción a la lucha entre las compañeras feministas y el pañuelo verde. Pero eso pasa en Argentina. En Alemania la cabeza del partido de ultraderecha es una mujer que se llama Alice Weidel, que es una mujer lesbiana muy joven. ¿Ven? Si en un lado tienen un discurso abiertamente machista, homofóbico y demás, en otro se articulan a partir de una mujer lesbiana como la lidereza primordial. O pensemos, por ejemplo, en el discurso de Hayek y los libertarianos, ¿no? Cómo ha resucitado Hayek en el discurso de los neoliberales. Pero si te fijas, Trump es un defensor de la intervención del Estado en la economía. ¿Okay? O pensemos, por ejemplo, en el tradicionalismo familiar de una Georgia Melonia en Italia o de los eh falanjistas de Vox en e tensión con el tecnocapitalismo de los grandes magnantes de las empresas tecnológicas. ¿Por qué les cuento eso? Porque básicamente aunque hay unas coordenadas comunes en los debates nacionales tienden a ser mucho más flexibles dependiendo de lo que les convenga en cada situación específica. Y me parece que eso tenemos que mirarlo porque más allá de esa flexibilidad en el sustrato queda pues la defensa del orden del capital, entendido como el orden de eh la desigualdad social y la hostilidad contra todo tipo de solidaridad. Y el último punto que quiero plantear en ese minutico que me queda, volviendo al primero, porque nos pregunta Piedad, ¿cuáles teorías están en juego acá? Y yo creo que más que teorías, lo que hay es un proyecto de redefinición del juicio emocional, de redefinición de la manera como concebimos lo afectivo. E es decir, hay una manera muy evidente de buscar anularnos moralmente y emocionalmente. Hay una disputa por redefinir qué es lo correcto y lo incorrecto. Sí. Por eso más que teóricos, lo que hay son agitadores. Sí. Eh, yo no quiero mencionarlos para no darles la oportunidad, pero hay ciertos bestsellers, algunos compatriotas de Hernán, otros mexicanos, que se venden como teóricos, pero en realidad no son más que unos agitadores, no son los viejos teóricos de la derecha como Hayek, como Leo Straus o como Schmidth. son más bien agitadores, que lo que buscan es redefinir las coordenadas de lo correcto y lo incorrecto. Una especie de manipuladores emocionales que nos hacen repensar lo que consideramos decente e indecente. Y por eso me parece que como cerrado Hernán no es una casualidad. Bolsonaro, Cast y Miley tienen la misma práctica de desarrollar una nostalgia de lo peor, una nostalgia de las dictaduras, una nostalgia de los crímenes de su humanidad. Por eso, más que teorías, lo que yo veo es un proyecto de manipulación emocional con agitadores que tienen mucho éxito porque se mueven en un momento de mucha confusión eh emocional y también de mucha capacidad de las redes sociales de darle fuerza a los discursos de odio. Por eso entonces creo que es un momento muy difícil, pero ante todo detrás de toda esta manipulación lo que está es la defensa del orden del capital y un proyecto que busca anular toda solidaridad, toda noción de derechos y toda posibilidad de redistribución de los activos y de la propiedad. Yo lo dejaría ahí, querida Pedro. Bueno, muchas gracias, Hernán. Muchas gracias, Alejandro. Creo que nos han entregado eh preguntas, estructuras analíticas, rutas también desde dónde pensar estos bueno estos asuntos relacionados con los y habría que hablar pues de un plural de los neofascismos. Quisiera resaltar las preguntas de Hernán y estas categorías de de Alejandro para situar también otras coordenadas en este diálogo eh que nos convoca hoy en la cátedra. E Hernán nos hace unas preguntas en torno a cuál es el proyecto cultural, político, educativo que encarnan hoy los neofascismos. eh aclarando también que que hay digamos eh distintas consideraciones y nos situamos desde los neofascismos y nos posicionamos desde estos neofascismos o desde las ultraderechas o también desde eh bueno, estos regímenes totalitarios o es decir cuáles son las también las las relaciones, las justaposiciones que hay como en ellos, ¿no? Eh, ¿qué qué puede caracterizar, ¿no? ¿Qué qué rasgos caracterizan estos gobiernos que hoy estamos considerando fascistas y autoritarios? Igualmente hace énfasis Hernán en cuáles son estos momentos constitutivos de estos regímenes eh de las ultraderechas y los neofascismos. Sí. Eh, particularmente con Alejandro quisiera resaltar e digamos como que también lo lo encontramos y lo reconocemos en la intervención de Hernán, ¿no? una una quisiera nombrarla como una matriz analítica desde donde desde nuestros procesos formativos en las educaciones populares, en las pedagogías críticas, en estas educaciones alternativas, necesitamos reflexionar para eh de tal manera que nos posibilite poder caracterizar los espacios en los que estamos. Sí. Eh, bueno, esta entrada que hace Hernán eh, perdón, que hace Alejandro en términos de eh que estamos haciendo tránsito de lo inédito viable a los inéditos imposibles, ¿no? Yo qué significa hoy en nuestros espacios formativos también el asunto de los horizontes de sentido que nombra Hernán los e esta construcción de lo común, pero también alrededor de la construcción de lo común, las disputas por los bienes comunes hoy en América Latina, eh la pérdida de memoria, la pérdida de los vínculos e la pérdida precisamente de lo común, esta hiper individualización y, por supuesto, la construcción de un proyecto eh emocional en el desde el campo de la de la eh de estos capitalismos y todo lo que yo digamos despliega en términos de las e de la vida cotidiana de nosotros y nosotras. quisiera resaltar a modo de también de entrar como en este diálogo eh a propósito, ¿qué educaciones en estos tiempos del despojo, desde dónde también estamos, digamos, caracterizando estos e este este estos tiempos del despojo? y quiero hacer un pequeño, digamos, inventario para tratar también de construir este mapa, este paisaje para que entremos pues en diálogo y y aprovecho pues también para invitar a quienes están conectados y conectadas que nos e nos posibilite escucharlos también desde la formulación de sus preguntas para que Hernán y Alejandro puedan entrar, digamos, en este diálogo. ¿Qué podemos reconocer entonces en estos tiempos del despojo? Eh, la oposición, el rechazo y la exclusión a la población migrante. Este creo que s es uno de los de los debates hoy en América Latina, en Europa, en en Oriente Medio, en África. ¿Sí? Dos, la criminalización a quienes optan por la legalización del aborto y por la igualdad de las comunidades y más por la legalización, pues el reconocimiento, digamos, de estas de estas apuestas, de estas identidades, de estas diversidades, la indudablemente la formulación e implementación de ferras políticas sobre la seguridad, ¿no? la formulación y el establecimiento de estrategias eugenésicas con perfilamientos raciales. La censura está también en el primer rango a universidades, centros de investigación, organizaciones no gubernamentales, etcétera. Eh, la revocatoria y el rechazo y la anulación a los derechos adquiridos e eh bueno, pues a la educación, a la salud, etcétera. la creación y difusión de una narrativa sobre el enemigo. Esto pues lo estamos viendo hoy muy muy angustiadamente, ¿no?, en torno a la al asedio eh con respecto al gobierno de Cuba y a la población cubana, la invasión militar de Estados Unidos en Venezuela, la guerra declarada Estados Unidos, eh Israel contra Irán, el genocidio contra Palestina, etcétera. Y por supuesto también la implantación, lo nombró mucho Hernán a propósito de de la implantación, no solamente de un de un proyecto educativo, de un proyecto cultural, sino sobre todo de un sujeto neoliberal, ¿no?, que opera con lógicas eh de competencias individuales y, por supuesto, de servidumbres adaptativas. Eh, considero que estos rasgos del despojo se mueven en simultaneidades de producción simbólica, producción cultural, producción política, eh, bajo la figura de una ruleta. Y esa ruleta es este cuarteto que hoy estamos intentando volver a descifrar, ¿sí?, en torno al capitalismo, al neoliberalismo, al totalitarismo y a los fascismos. Y uno de los asuntos también de las de cómo opera estos fascismos, bueno, con todas las discusiones aquí colocadas y creo que hay dos pues creo que hay dos referentes que necesitaríamos pues también ah profundizar y tiene que ver con este capitalismo emocional y estos capitalismos cognitivos. En términos al capitalismo emocional, pues estamos viendo que se está insertando en en modo cultura, en dispositivo de una de la cultura e y que de aquí se está configurando, digamos, un amplio movimiento en el que el afecto se está convirtiendo en un aspecto esencial del comportamiento económico. Por ello hoy se habla de de estos de estas emociones acerca del miedo, del resentimiento, del asco, de la misma indiferencia ante lo que estamos está aconteciendo a nuestros ojos permanentemente, pues como son estas guerras hoy contemporáneas que está devastando toda posibilidad de lo común, toda posibilidad de vida digna, toda posibilidad de una vida e digamos solidaria. y fraterna. Así que estamos eh eh dando pues y serán las batallas culturales, como lo han planteado nuestros dos invitados, unas batallas culturales eh para desactivar eh para desestructurar pues estas banalizaciones y estas eh tiranías en torno, yo creo que a dos asuntos fundamentales y es a nuestras propias existencias, pero también frente a estas gramáticas, a estas posibilidades del estar juntos. ¿Cómo seguimos, cómo necesitamos seguir estando juntos encarnando proyectos emancipatorios, proyectos de resistencia? Eh, bien, vamos a continuar entonces con las e con las siguientes preguntas. Para ello vamos a cambiar el orden de la de la exposición. Iniciamos con con Alejandro y continuamos con Hernán. Eh, e invito nuevamente pues a que dejemos nuestras preguntas en el chat del de YouTube. Allí están los profesores Patrión y Alfonso Torres para registrarlas y también generarme espacio aquí de conversa alrededor de ellas. Bueno, las otras dos preguntas son las siguientes. ¿Qué efectos tienen los neofascismos en nuestras prácticas, en nuestros procesos de educación popular? y qué rutas de resistencia son posibles para intentar desactivar estos regímenes. Regímenes como discursos, como prácticas, como emocionalidades. Estamos hablando de los neofascismos. Bien. E Alejandro, por favor. Alejandro, ¿no? Sí, Alejandro. Alejandro, por favor. Muchísimas gracias. Yo creo que esta segunda parte tenemos como la responsabilidad de reflexionar, pero en clave de diálogo con quienes estamos acá y con quienes no están. Porque tú le insinuabas muy bien Piedad como cualquier posibilidad de emancipación pasa por lo común y no hay dimensión de lo común sin una dimensión del nosotros, nosotras, nosotres. Pero no hay dimensión del nosotros, nosotras, nosotres sin el yo y tú. Es decir, la primera persona del plural necesita articularse a partir del la segunda persona, a partir del encuentro efectivo entre individuos, ¿no? Y yo quiero insistir mucho en eso para pensar por un lado lo que nos planteas Piedad acerca de las consecuencias de esta derechización en las prácticas de la educación popular, en las prácticas de la educación en general y también cómo podemos entonces e digamos plantear algunas rutas para no resistir, sino sobre todo generar otros marcos y otros os mundos, ¿no? Empecemos con lo de los efectos. Yo creo que en primer lugar esta nueva derechización dentro de sus riesgos comunes, que yo insisto que tienen riesgos comunes, pero que en las realidades nacionales se flexibilizan. Hay algo que casi todos defienden y es un discurso de la desconfianza en la ciencia, en el pensamiento crítico y también en la educación. Lo dijo muy bien el vicepresidente de Estados Unidos. Creo que es una frase que retoma de Richard Nixon, pero que es muy diciente. Jie B, vicepresidente Estados Unidos, dijo, "Nuestros enemigos son los maestros." Y eso no era una metáfora, eso no era una suerte de sugerencia. Cuando JD Vans, recordando a Richard Nixon dice, "Nuestros enemigos son los maestros. está haciendo una declaración, está planteando un proyecto y es un proyecto en el cual no son solamente las maestras y maestros su enemigo, también lo que representamos como maestras y maestros, la posibilidad de forjar un proyecto de pensamiento crítico, de proceso científico y de posibilidad de investigar en la forja de lo común. Es decir, para el proyecto contemporáneo de las derechas, que es el proyecto del capital, la educación es el enemigo. Y esto puede sonar paradójico porque en el discurso del capital al mismo tiempo parece que se defiende la ciencia. O sea, fíjate en Elon Mosc, ¿no? Se vende como científico, se presenta como el hombre inteligente, como el nerd, que puede llevar emancipación y llevarnos entonces a a Marte gracias al progreso científico. Pero en realidad yo creo que hay una clara diferencia entre ciencia y técnica. Sí. A propósito de la reciente muerte de Javermas, el joven Javermas tuvo cosas interesantes, pero creo que es importante volver esa diferencia entre ciencia y técnica. Porque hoy lo que vemos es el dominio de la técnica controlado por los grandes capitalistas y cómo ese dominio de la técnica es profundamente anticientífico. Y me parece que eso tenemos que pensarlo porque creo que hoy es un momento para pensar las ciencias en plural en una perspectiva crítica con la modernidad, en una perspectiva crítica con el mandato de la modernidad capitalista, pero que defian un proyecto científico en tanto que proyecto crítico y un proyecto científico que pueda controvertir el mandato de la técnica que se expresa especialmente en la dictadura de las grandes tecnológicas. ¿no? Es decir, hoy nuestra vida cotidiana está mediada por los datos, los algoritmos y la tecnología. Y creo que lo primero que yo quiero resaltar es eso. Estamos en un momento en que la educación es un enemigo, es una enemiga de las ultraderechas y en lugar de educación y en lugar de ciencia e investigación nos presentan el mandato de la técnica, pero es una técnica controlada por el capital para controlar la vida cotidiana. Y creo que por eso es inseparable el capitalismo de plataformas, las redes sociales, las nuevas tecnologías en el control de la fuerza de trabajo y en el control de la disputa por lo común. No, no es casual que cada vez la inteligencia artificial amenace más eh nuestra cotidianidad, nuestra capacidad de plantear marcos cognitivos e incluso la manera como entendemos la interacción con otros. Bien, entonces lo primero, la educación es el enemigo. Las maestras y los maestros somos el enemigo de esas nuevas derechas. En lugar de investigación y ciencia nos ofrecen mera técnica. Por eso entonces, en términos de efectos, no es una casualidad que lo primero que lleguen a recortar en ese proyecto de estado que defienden las derechas es la educación. Es que yo creo que donde ha sido más evidente es en el caso argentino y es lo más evidente en parte porque Argentina construyó gracias a las luchas de sus sectores populares un proyecto público muy robusto de investigación y de universidad pública. ¿Y qué es lo primero que busca dinamitar mi ley? Y no solo mi ley, el proyecto que encarna mi ley, pues los esquemas públicos de financiación a la investigación y la universidad pública también como proyecto nacional. Entonces, en ese marco, hay que insistir en que no solamente debemos pensar los efectos en la educación popular, también en la noción de educación como proyecto y eso implica sobre todo la idea de una educación pública, científica e investigativa. Eso me lleva un segundo punto y tiene que ver con un proyecto evidente de desvalorización de la educación como formación. Y digo formación incluso en el sentido más ilustrado y clásico, si se quiere. Hoy no podemos concebir el avance de las derechas sin un discurso que te dice que educarse está mal, que educarse es para perdedores, que educarse es para quienes queremos tomar un camino largo y que en lugar de ese camino largo está el dinero fácil. Basta navegar por las redes sociales para ver influencers que te venden bitcoins o influencers que te dicen que puedes ser millonario en poco tiempo o influencers que te llaman a vincularte a ciertas actividades por vías eh digitales que te dan mucho dinero en un lapso muy corto. Sí, porque básicamente las derechas como parte de este orden del capital están comprometidas con un discurso, insisto, de la aceleración de la vida cotidiana, pero al mismo tiempo sin cambios fundamentales. Y en esa idea de la aceleración de la vida cotidiana sin cambios fundamentales, la educación es un problema para la derecha porque la educación lleva tiempo, porque la formación lleva un proceso de detenimiento, de refinamiento de la experiencia, como diría Dui, que lleva un lapso muy largo, que te lleva toda una vida. Y la derecha apunta a la aceleración, luego también apunta a derrotar cualquier noción de pensamiento crítico, porque insisto, aquí la batalla cultural es ante todo una batalla por el marco cognitivo de lo posible. Por eso entonces no solamente entender cómo la educación es la enemiga de la derecha, también como en el marco de esa tendencia van a plantear que educarse está mal, que educarse no hace parte de un proyecto deseable y eso me parece que eh nos pone en una situación muy difícil a quienes defendemos la educación como proyecto vital. Ahí, en tercer lugar, yo creo que es claro que hay un proyecto, insisto, contra la educación pública y contra la noción de investigación pública. Después de esos tres puntos, yo quiero ahora sí adentrarme en cómo la educación popular entonces puede generar tensiones en el momento actual. Y quiero defender algunas ideas en parte en diálogo con los trabajos de nuestro querido Alfonso Torres. Em, por un lado, pensar en lo inédito viable, en la posibilidad de transformación para la educación popular implicó pensar lo que algunos llaman un sujeto, es decir, personas reales de carne y hueso comprometidas en proyectos colectivos que podían disputar su propio proyecto histórico. Sí, esa noción de formación de proceso colectivo, esa noción de agencia compartida, es es el núcleo de la educación popular. Es la posibilidad de mostrar un proyecto de autonomía en clave de luchar por la emancipación, pero la emancipación ya no entregada al caudillo, entregada al partido de turno o entregada al Estado, sino una emancipación forjada desde la propia colectividad. Y me parece que ese proyecto de la educación popular es la antítesis, es lo opuesto de las nuevas derechas, porque las nuevas derechas procuran en esa lucha contra lo común, contra la redistribución, contra el reconocimiento, quitarle la agencia a los sectores populares. Y me parece que ese es un punto en el que debemos insistir. A derecha tiene como proyecto la recomposición del poder de la clase de los capitalistas y eso implica debilitar la agencia de los sectores populares. Y en ese debilitamiento de la Agencia de los sectores populares, no es casual que quieran debilitar a las organizaciones sociales, a sus proyectos educativos, a su posibilidad de tejer esa agencia colectiva para impugnar el proyecto neoliberal y el proyecto de las derechas que en suma, pues es el mismo, ¿no? Por eso entonces pensar en la noción del pueblo político, como lo ha escrito varias veces Alfonso en diálogo con Semelman, por ejemplo, implica asumir que el protagonismo del pueblo político ese protagonismo una agencia colectiva que recreos. ¿Sí? Y aquí entonces me parece que hay tres claves que yo quisiera defender para cerrar. Lo primero, estamos en un mundo donde los terraplanistas tienen credibilidad y esto hace unos años, hace unos 20 años parecería ha salido de los cabellos, pero hoy no lo es. Estamos en un mundo donde los antivacunas o los terraplanistas tienen audiencia porque parece que es un mundo en el que tenemos que defender lo obvio y eso implica defender la ciencia y la educación. Pero, ¿por qué digo esto? Porque en la defensa de lo obvio tenemos que insistir en que lo inédito viable es viable, que es posible, que es factible y que podremos alcanzarlo. Bien, y creo que la educación popular en esa idea de defensa de la agencia colectiva, de la autodeterminación y de lo inédito viable, que es una tarea fundamental, necesitamos defender muchas veces lo obvio, pero en clave no de quedarnos en lo obvio, sino de recomponer nuestra sensibilidad, nuestros juicios emocionales y nuestros marcos cognitivos. Lo segundo que quiero insistir, la las ultraderechas contemporáneas tienden a coincidir, a pesar de sus diferencias, en una extrema hiperindividualización, ¿no? Que además va como anillo al dedo del orden del capital contemporáneo, ¿no? Generar aislamiento de los individuos y romper la solidaridad y los lazos sociales. Y me parece que la educación popular precisamente busca fortalecer la interacción, fortalecer el lazo social, fortalecer la agencia colectiva, fortalecer lo común. Y me parece entonces que tenemos que insistir en el encuentro con el otro. Y fíjense que eso parece muy obvio, pero no lo es. La cantidad de casos en sociedades europeas, pero también en nuestra América, de adultos mayores que viven solos y mueren en el olvido y solamente meses, incluso años después los encuentran. Es un síntoma de lo que ocurre. La soledad es un problema social impulsado por el orden del capital o el caso de los muchachos que les da miedo salir del apartamento en el que viven para tener interacciones reales con otras personas porque se la pasan pegados a los videojuegos, a una consola o a las redes sociales o el caso de las personas que tienen relaciones, entre comillas, con chat GPT o con otras inteligencias. es artificiales. Todos son esos casos de aislamiento, hiperindividualización que generan una inmensa soledad y una inmensa insatisfacción que es caldo de cultivo emocional para las derechas. En ese marco, la educación popular ha defendido la posibilidad del encuentro, la posibilidad del diálogo de saberes, la posibilidad de la recuperación de saberes, la posibilidad de el encuentro con el otro y con la otra. Y creo que esa coordenada de la educación popular hoy tenemos que defenderla cada vez más. encontrarnos con otros, interactuar, tejernos emocionalmente, tejernos afectivamente, creo que sigue siendo el proyecto político más importante, precisamente para ganar otra economía de las emociones. Y por último, precisamente pensando en contener la individualización, cómo es muy importante defender la formación de comunidad y de comunidad en términos de generar otro tipo de instituciones, de generar otro tipo de posibles, de generar el inédito viable. Hace unos meses falleció Paolo Virno, el gran teórico autonomista italiano. Y Virno, en un libro muy bello que se llama eh Gramática de la multitud dice que es urgente recrear lo público no estatal. O sea, lo público estatal es importante, pero hay que defender la esfera pública que no es estatal. En América Latina lo hemos llamado distinto, lo hemos llamado lo comunitario. Sí. la idea de una esfera pública que no es controlada por el Estado. Y creo que en eso público no estatal, en esa dimensión de lo común, en esa posibilidad de forjar lo comunitario, ahí está la economía de lo sensible y de lo afectivo en clave de generar reciprocidad y solidaridad. Y creo que esa ruta de la solidaridad, esa ruta de lo común, esa ruta de otra economía, de lo afectivo, es ahí en esa presencia del otro y de la otra, como podremos tejer un nosotros, nosotras nosotres que se enfrente a esta dinámica de la hiperindividualización y a este orden del capital que nos entregan las nuevas derechas. Y yo creo que en ese marco estamos en un momento muy difícil. Y yo quiero cerrar diciendo que soy tan pesimista como esperanzado. Es decir, que creo que tenemos buenas razones para ser pesimistas porque el escenario es terrible. Lo que nos contaba hace unos minutos Piedad, creo que es muy claro que tenemos razones para el pesimismo, pero al mismo tiempo tenemos razones para la esperanza. Son dos cosas muy distintas, porque la esperanza es la posibilidad de saber que lo inédito viable es viable y yo creo que las derechas serán derrotadas, pero que nos va a costar bastante y por eso entonces la educación popular será el motor de esa posibilidad de derrotar a las derechas, pero en clave sobre todo de construir la comunidad un nosotros, nosotras y nosotres en el marco de lo inédito viable. Muchas gracias, querida P. Bueno, muy interesante todo lo que compartió Ale recién e y bueno, en sintonía con con lo que venimos dialogando también, lo que eh nos convidó Piedad previamente eh creo que aporta mucho a este diagnóstico colectivo que tenemos que formular. Eh, y quisiera en primer lugar plantear que los neofascismos, las ultraderechas, eh, dinamizan por un lado un despojo que Piedad lo enunció muy bien, que es múltiple, ¿no? es despojo de derechos, pero también es despojo de territorios, es despojo de una memoria histórica de mediana y larga duración, es despojo de la capacidad imaginativa, como planteaba recién Ale. Eh, y frente a ese despojo también despliegan, intentan instalar una lógica de un supremacismo que es múltiple. es un supremacismo de clase indudablemente, pero al mismo tiempo es un supremacismo de género, es un supremacismo racial y frente a ello eh un anticuerpo fundamental es la educación popular. Creo que la educación popular tiene que poder concebirse como eh una herramienta, un pivote clave de lucha, de resistencia frente a los neofascismos, pero también eh como columna vertebral para la construcción de un proyecto autoafirmativo que no solo nos parapete en el defensismo, que muchas veces, aunque pueda resultar paradójico, resulta conservador. Y eso es lo que está ocurriendo en algunos procesos de lucha en Argentina, pero creo que también en Latinoamérica. Cómo evitar una nostalgia, una melancolía respecto de tiempos pretéritos, pasados recientes, en donde las ultraderechas son las que tienen capacidad de eh de construcción de un horizonte de sentido, de futuridad. Entonces, recuperar eh esa capacidad imaginativa, esa posibilidad de convidar, construir en común horizonte de sentido, un futuro eh en términos de sobrevivencia es clave, es más urgente que nunca. Si algo, decía Rosa Luxemburgo de manera muy pedagógica, si algo caracteriza a la barbarie es la ausencia de sentido. Creo que estamos viviendo, estamos padeciendo precisamente la la ausencia de sentido, ¿no? La ausencia absoluta de sentido. Piedad iniciaba hablando del genocidio en Gaza, de lo que está ocurriendo con el pueblo cubano. podríamos mencionar infinidad de flagelos que sabemos, que somos conscientes, que tienen que ver con este sistema de muerte, ¿no? Esta eh proliferación, como decía Freire, de manifestaciones necrófilas, de destrucción de la vida en todas sus formas. Todo un primer elemento de la educación popular frente a este ataque sistemático, a esta embestida de las ultraderechas, es la autodefensa de la vida, poner en el centro de la vida, poner la en el centro de la vida y hay algunas claves que creo que que pueden aportar. Las ultraderechas niegan a lo diverso y privilegian las jerarquías. rechazan la diferencia o a lo sumo la segregan en caso de reconocerla. es lo que está ocurriendo y también lo mencionó Piedad con las dinámicas migratorias, por ejemplo, en Europa, en Estados Unidos, incluso hoy mismo, digamos, un cast anunciando un cerco, un muro eh en la frontera norte de Chile, replicando un poco el muro eh de la vergüenza entre México y Estados Unidos, ¿no? Entonces, frente a esa lógica que convierte la diferencia en jerarquía y segregación, redoblar la apuesta por la educación popular como la celebración de la diferencia y el combate contra todo tipo de eh jerarquía, ¿no?, de desigualdad. Otro otro elemento fundamental, poder cartografiar a la vez que revitalizamos una pedagogía de la memoria histórica que nos sirve para al mismo tiempo relativizar este contexto adverso. Hubo otros momentos iguales o peores que el que vivimos. Yo iniciaba hablando de las madres de Plaza de Mayo, cómo si un grupo de mujeres que desafiaron a una dictadura atroz tremendamente poderosa, eh en el mismo momento en que proliferaban campos de concentración, desaparición masiva de personas, deciden irrumpir en un espacio público, en la plaza, a metros de la casa de gobierno, eh, y no detenerse, estar en dinamismo y comenzar e iniciar una ronda. porque no podía haber reunión, no podía haber paradójicamente eh una una asamblea, un espacio eh de grupalidad. La policía le dice, "Circulen" y empiezan a realizar la ronda emblemática alrededor de la pirámide en Plaza de Mayo. ¿Cómo si esas compañeras mujeres, quizás sin experiencia política, pero con una politicidad vinculada a los afectos? digo, por esto también de disputar y diferenciar la emotividad neoliberal o esas emociones que captura, capitaliza eh la lógica emprendedurista o o la educación eh emocional. Bueno, cómo volver a eh esta dinámica de de la afectividad en el sentido de conmovernos, de movernos con otros y otras, ¿no? Y si en los peores tiempos más sombríos se pudo revitalizar la lucha, recrear los procesos organizativos, superar lo que Freire denominaba situaciones límites encerronas históricas, donde la desesperanza parece que es lo que prima. Eh, ¿cómo no vamos a hoy eh tratar de apostar por nuevamente una vez más una pedagogía de la esperanza, no? de de de lo inédito viable, como mencionaban ustedes. Y un primer elemento ahí también eh es poder cartografiar las experiencias de lucha antifascistas, poder aprender eh o hacer memoria en el sentido de producirla, de recrearla, en la clave de mirar y aprender del pasado desde nuestro presente, pero al mismo tiempo mirar y entender nuestro presente desde esos otros pasados, ¿no? como pasados que que aún no son todavía historia. Creo que hay infinidad de experiencias de lucha, de resistencia, incluso de derrota, eh, de regímenes fascistas, autoritarios y por eso iniciaba con la experiencia no solo de las madres, sino de lo que implicó la lucha antiautoritaria, antidictatorial de los organismos de derechos humanos en Argentina y que hoy sigue en pie e que no es casual que la ultraderecha conciba a la historia. historia a la memoria como un territorio de disputa privilegiado. Entonces, cartografiar esas resistencias que las hay, eh esos procesos de lucha, esas dinámicas de disputa y de combate contra el fascismo es algo urgente desde la perspectiva de la educación popular. sistematizarlas, traducirlas en un sentido gramyano a un lenguaje accesible, a diferentes formatos, porque así como sabemos que hoy la sistematización puede pensarse en otros formatos, no necesariamente en el de la cartilla tradicional escrita, sino a partir de dispositivos como los podcast o eh audiovisuales, minutos. Bueno, creo que eh poder producir materiales en una clave formativa, no solo de denunci, sino de aprendizaje de esas resistencias y luchas antifascistas, es urgente. Lo otro también eh disputar la temporalidad que nos pretenden imponer las ultraderechas. este aceleracionismo que mencionaba Ale, eh, bueno, cómo confrontarlo, eh, cómo apelar a una temporalidad y una agenda propia de lo común, un tempo, como lo llamaba el propio Freiry, un tempo pedagógico que se construye desde la corporalidad, como decimos acá, desde poner el cuerpo, no solo poner el cuerpo en una movilización, en un acampe, eh en un encuentro, ¿no?, eh en las aulas, en las calles, en las plazas, en los barrios, en las veredas, sino también de un tempo pedagógico para la producción de conocimiento, de un conocimiento crítico transformador eh desde la praxis eh sin dicotomizar el sentir y el saber, porque también ahí hay un peligro, ¿no? Entonces, las ultraderechas apelan a la emotividad eh o o son antiadémicas, anticientíficas, antiintelectuales. Eh, entonces nosotros casi de manera simétrica tratamos de disputar exclusivamente desde un lenguaje científico academicista de la pura racionalidad. Y ahí creo que vale la pena traer al presente a José Carlos Mariate, un gran educador popular. Y él decía que en aquel entonces que una virtud de las ultraderechas del propio fascismo era que e tenían capacidad imaginativa de de ofrecer un futuro, eh, pero eran imaginación sin inteligencia. habían logrado hacer de un estado de ánimo, de esa conjunción de malestares en aquella época de crisis tan aguda, en los años 20 y 30, un movimiento político y muchas veces las izquierdas son inteligencia sin imaginación. Entonces, entre una ultraderecha que es imaginación sin inteligencia y una izquierda que tiende a ser inteligencia sin imaginación, creo que hoy nosotros tenemos que aunar inteligencia e imaginación o en clave falbordiana. poder pensar y al mismo tiempo sentir, poder comprender y a la vez construir una ciencia popular, no dicotomizar entre la academia y el saber popular, no jerarquizar esos saberes, sentires y haceres, sino intentar que confluyan. Por eso me parece que un ejercicio fundamental es el ejercicio de la formación política. Necesitamos unidad de acción en la lucha antifascista, pero también unidad en la formación. Lo que tienden a proliferar y quienes venimos acompañando procesos formativos son eh espacios de formación uniorganizativos, endógenos a un movimiento, a un sindicato, a un claustro, a un territorio. Y creo que estos son tiempos para experimentar y ensayar la unidad en la propia formación. una unidad que justamente tiene como condición sinecuanón el ABC de la educación popular, que es eh el diálogo de saberes, que es la escucha mutua, que es la diversidad, que es lo plural y no necesariamente la la homogeneización, eh, pero sí el encuentro, una pedagogía del encuentro. Entonces, romper con la endogamia formativa creo que es fundamental. eh y también romper con eh la lógica de h los liderazgos individuales, porque los las ultraderechas y los fascismos refuerzan una lógica de individuación también en términos representativos. Entonces, no se trata de oponer a esos hiperliderazgos individuales de las ultraderechas eh representantes en una clave simétrica, sino fortalecer la trama comunitaria, eh el liderazgo colectivo, el relevo y la capacidad de recambio eh a nivel generacional. Desde esa perspectiva creo que eh también hay que pensar en una pedagogía de la autodefensa y el autocuidado. Al mismo tiempo que desde la educación popular propiciamos espacios de formación en el sentido clásico tradicional de la educación popular, generar ámbitos de autodefensa y no me refiero exclusivamente, incluso ni siquiera a nivel central, desde la violencia popular, sino más bien de una autodefensa de lo común, de los espacios públicos que intentan ser desmembrados, de los territorios que eh son avasallados, violentados desde las perspectivas ultraderechistas neofascistas. Entonces, formarnos en la autodefensa de lo común, de lo público, formarnos en el autocuidado colectivo de los cuerpos territorios y de los territorios como cuerpos comunitarios es fundamental y construir un gran movimiento antiautoritario. Colombia tiene una larga tradición de lucha antiautoritaria y creo que no casualmente ha sido uno de los pivotes fundamentales de los últimos estallidos y revueltas. No, no solo contra el SMAT, la brutalidad policial, eh incluso eh los falsos positivos, los asesinatos sistemáticos de líderes y liderezas, eh si no a nivel más amplio esta perspectiva de ante regímenes híbridos, como mencionaba Ale, ¿no?, que eh plantean de manera intermitente la articulación o la combinación de un régimen de excepción y una normalidad democrático liberal burguesa. Y esta es una especificidad, una singularidad de los neofascismos contemporáneos que lo diferencian del fascismo clásico. No estamos ante regímenes eh que eh un estado de excepción clásico y tradicional, sino que cohabita excepcionalidad y normalidad. territorios, como ustedes lo conocen muy bien en la propia Colombia, eh de militarización extrema, de desaparición forzada, eh de estado de excepción de hecho y al mismo tiempo normalidad en clave de consumo, de endeudamiento, de emprendedurismo neoliberal. Eh, entonces digamos, ¿cómo afrontar esto? eh requiere asusar el pensamiento crítico, requiere de creatividad, requiere romper con lo que el propio traverso llamaba la melancolía de izquierda, ¿no? O sea, poder eh tener menos un enfoque retrospectivo y más una dinámica prospectiva de construcción de eh ese horizonte de sentido, esa alternativa eh de sobrevivencia. Incluso mencionaba Ale y y voy terminando, disculpen la extensión del tiempo, el negacionismo. Bueno, hay hay todo un debate en torno al negacionismo, el negacionismo climático, el negacionismo frente a las lógicas desaparecedoras, ¿no? Hay hay compas que plantean que el negacionismo casi es una cuestión de supervivencia inconsciente. Frente a un colapso ante la inminencia de eh una catástrofe ecológica, ambiental, de destrucción de esta casa común, que es el planeta Tierra, el negacionismo eh nos mantiene de pie, el negacionismo nos permite, digamos, sobrevida en tiempos de colapso. Entonces, ¿cómo disputar? Eh, ¿cómo dialogar? cómo digamos eh generar espacios de encuentro, de autocuidado también en la clave de la salud, de la salud mental en términos anímicos. Me parece que la educación popular puede aportar a ese autocuidado, a esa contención tan necesaria, no solo para la militancia, eh sino a nivel más general, ¿no? Para para los sectores populares. Eh y yo diría en en esa perspectiva, no subestimar el proyecto ultraderechista. Aquí cuando mi ley asumió eh la ridiculización, eh los chistes en torno a su peinado, sus gestos, eh su histrionismo, eh opacaron un poco la necesidad de un análisis de las relaciones de fuerza, ese proyecto refundacional, de la peligrosidad que implicaba un gobierno de de esta tesitura, ¿no? Entonces, poder hacer un análisis, digamos, multiescalar que atienda a un ciclo que es global de las ultraderechas, pero también, como decía Ale, a las diferencias, matices y singularidades de cada proyecto, poder articular incluso los símbolos eh ultraderechistas. Yo siempre menciono, porque acá es algo muy poco conocido, que blandir una motosierra en Colombia no es algo gracioso por lo que implicó en términos paramilitares de asesinato, de mutilación de líderes y liderezas. Entonces, necesitamos esa pedagogía la encuentro también para recrear un una identidad y un proyecto nuestro americano, latinoamericanista, continental y del sur global. Porque así como las derechas tienen capacidad de coordinación construyendo un proyecto a escala internacional eh en común, y no es casual que vengan articulándose, realizando reuniones en diferentes eh países, necesitamos que esa pedagogía del encuentro también involucre una diplomacia a los pueblos, eh un hermanamiento transfronterizo, eh porque las ultraderechas no reconocen fronteras en su capacidad de articulación y nosotros, nosotres como pueblos tampoco tenemos que reconocer fronteras a la hora de combatir y lograr derrotar al proyecto neofascista que está en auge, ¿no? Entonces, desde esa perspectiva, creo que se trata, en última instancia de reforzar la apuesta por lo inédito viable, poder ejercitar esa pedagogía del encuentro, del poder popular, de la formación política, atendiendo a un eje que a veces se pierde de vista en la propia educación popular, que es eh propiciar la organización. la construcción de sujetos y sujetas que no solo tienen capacidad de crítica frente a lo existente, frente a esta sociedad en crisis, sino una capacidad transformadora. Creo que animarnos a volver a pensar, por ejemplo, en una pedagogía no solo de la rebeldía, sino una pedagogía de las revoluciones, de las múltiples revoluciones, es más urgente que nunca. Porque en ocasiones las ultraderechas tienen más capacidad de beligerancia, más retórica eh antisistémica que los propios progresismos y las izquierdas. Entonces, volver a ejercitar una una radicalidad, eh una capacidad de rebeldía, de indignación, una pedagogía eh de revoluciones que no sean solo rechazo y cuestionamiento, sino al mismo tiempo construcción, edificación, creación de esos otros mundos aquí y ahora es más urgente que nunca. Gracias. Bueno, hemos escuchado estas eh formidables disertaciones que nos entregan Hernán y y Alejandro, eh disertaciones que son nombradas, enunciadas, sostenidas no solamente desde unas construcciones teóricas, sino también de sus propias militancias, de sus propios compromisos organizativos. Así que eh acá tenemos pues rutas, tenemos autores que nos proponen también Hernán y y Alejandro. frente a la pregunta de los efectos, quiero resaltar tres asuntos fundamentales, eh, afirmando las consideraciones que cada uno, digamos, ha nos ha nos han entregado. E uno de estos efectos que estamos viendo, que estamos presenciando directamente en pantalla e pues tiene que ver con estos procesos de deshumanización, ¿no? unos procesos eh con exposición pública de asesinatos, de masacres, de atentados, eh la reducción del sujeto al absurdo, la eh convertir al otro en puro entretenimiento. Creo que esto es un efecto eh desastroso, angustiante para pues para quienes nos estamos pensando a propósito de los inéditos viables. Otro de los efectos, indudablemente, la desestructuración de las capacidades políticas de quienes hoy estamos comprometidos y necesitamos seguir estando comprometidos con estas declaraciones que no solamente son existenciales, sino que hacen parte de nuestro de nuestro trabajo colectivo alrededor del de la construcción del del bien común, de la del buen vivir, del de la justicia en cada uno de sus planos. justicia social, justicia ambiental, justicia restaurativa, justicia anamnética, eh justicia epistémico. Y otro de los efectos que quiero resaltar tiene que ver con la desubjetivación militante, es decir, con la pérdida del sentido de los propósitos y de los proyectos comunes. Y creo que lo han resaltado mucho Hernán y Alejandro y es que tenemos que batallar en contra de estos derrotismos que están hoy en el orden del día y que están aficiando nuestros procesos y sobre todo nuestros posicionamientos y actuaciones. En segundo lugar, bueno, hay estos efectos y pero también hay rutas, también hay posibilidades, también hay revitalizaciones de nuestras propias educaciones populares y en nuestras propias subjetividades. también están nuestras rebeldías, están nuestras resistencias y con ello resaltar entonces digamos estos autores que nos proponen Hernán y y Alejandro que creo que hace parte también de nuestra bitácula y nuestro equipaje de trabajo formativo. Recupero entonces a estos autores, a Rosa Lucemburgo, a Antonio Gramchi, José Carlos Mariategui, Alfonso Torres, pues nuestro mentor, nuestro amigo, cómplice de este espacio, a Hugo Semelman, por supuesto, a Paulo Freire, a Orlando Fasborda, a René Zavaleta, a Lancy Fraser y a Pablo Virno, cada uno de estos autores nos, como lo han expresado nuestros invitados, eh nos entregan e unas construcciones epistémicas y metodológicas y contextuales para ampliar este espectro tan pues de de gran debate, pero que necesitamos descifrar eh para poder dar precisamente y poder construir las batallas culturales que hoy necesitamos. Igualmente quiero resaltar eh un asunto que se nombró y tiene que ver con eh la la recuperación y la firmación del tiempo colectivo para nuestros encuentros desde con las educaciones populares. Tiempo colectivo que nos posibilite el vínculo, la escucha, la conversa, el diálogo y el estudio, como también la construcción del afecto. un tiempo colectivo para recuperar presencias, nuestras presencias desde nuestras propias corporeidades, como diría Hugo Selmelman, para poder posibilitar estas construcciones desde los nucleamientos colectivos y, por supuesto, para poder eh construir las estrategias y las acciones comunes que intenten enfrentar y desactivar y deconstruir estos neofascismos, sobre todo en nuestras vidas cotidianas en nuestros espacios culturales, en nuestros espacios formativos. Eh, vamos a dar eh espacio a las a las preguntas que nos han compartido en el chat de nuestra transmisión y agradecerles pues a quienes eh han hecho sus preguntas y consideraciones, de modo que voy a leerlas e invito a Hernán y Alejandro que e bueno, pues tomen nota y escucha de estas preguntas e e interlocuciones y proceda cada uno. creo que nos da 5 o 7 minutos, necesitamos terminar pues a las 7, que es la la hora, el tiempo de nuestra transmisión. Procedan ustedes con eh bueno, pues con entrar en la conversa de lo que estas preguntas e interlocuciones les hagan resonancia. Bien. Eh, nos dice Adriana López, nos pregunta Adriana López, ¿cuál es el papel que debe cumplir la educación y los educadores para resistir a las emergencias de las nuevas derechas? Dice la misma Adriana, creo que somos corresponsables de lo que está aconteciendo con el academicismo. Una segunda es más una consideración y dice, obviamente las educaciones populares, comunitarias y otras educaciones resisten a estas epistemologías que en los centros educativos no quieren contribuir a la transformación social y cultural. Una tercera consideración dice, "Más allá de la educación formal de las universidades, cómo las educaciones populares logran resistir el proyecto de la hegemonía dominante y su reconfiguración." El profesor Camilo Jiménez también pregunta eh cómo es y directamente se la formula a Hernán, cómo está la correlación de fuerzas en Argentina para superar el tiempo de mi ley? Eh, Constanza pregunta, ¿cómo pensar una defensa de lo común si de lo que propones se está excluyendo a las mujeres? y una y finalmente cómo una última pregunta, ¿cómo influye la tecnologización en los neofascismos? Bien, hasta acá tenemos estas preguntas, consideraciones, entonces damos la palabra a Hernán y posteriormente Alejandro. Noé ahí, ahí estaba desactivado el micrófono. Bueno, eh decía muchísimas gracias por por las intervenciones, los comentarios, las preguntas. Em, a ver, no terminé de de eh de comprender bien la pregunta, creo que de Constanza en torno a la defensa de lo común, eh si se refería alguna intervención nuestra respecto de de las mujeres e o si se refería a cómo la ultraderecha en su lógica de misogía, de intensificación del patriarcado, No, e de hecho busca, como decíamos al comienzo, restaurar un un poder heterosís patriarcal que, a mi modo de ver eh se ha ido erosionando al calor de la última ola de lucha del feminismo, no solo en Argentina, que por lo menos se remonta más de 10 años atrás en en una coyuntura donde luego irrumpió el ni una menos y se conquistó el la ley, ¿no?, del derecho al aborto legal, seguro y gratuito con movilizaciones multitudinarias. Por eso creo que en el caso específico Argentina, pero también de otras realidades, incluso europeas, las ultraderechas eh son una respuesta, son una reacción a esta nueva oleada de eh erosión de la hegemonía heterosis patriarcal, que al mismo tiempo se anuda con eh una crisis del capitalismo, obviamente de eh los regímenes eh representativos liberal burgues que vienen siendo deslegitimados o o que sufren, ¿no?, una crisis muy muy profunda en términos de de representación, de desafección, incluso. Entonces, ahí hay un un elemento a contemplar. Em, creo que eh más bien un punto de partida fundamental de la educación popular es eh ejercitar una pedagogía despatriarcalizadora, ¿no? frente a esta exacervación de la misoginia, de un supremacismo de género, como decía al comienzo por parte de las ultraderechas, eh poder dialogar, aprender y nutrirnos de las pedagogías feministas, por lo menos en en mi caso, eh pedagogías que plantean la imbricación, ¿no?, de el capitalismo, el patriarcado y el colonialismo, que implican una lectura desde la interseccionalidad de estas opresiones y por lo tanto una lucha conjunta, una lucha mancomunada, una lucha que al mismo tiempo debe ser anticapitalista, anticolonial, antipatriarcal, eh debe denunciar también la contaminación ambiental, la crisis en clave del capital occeno, escala global, la crisis ecológica, ¿no? Entonces, un punto de partida e clave, creo, en función un poco anudando las diferentes intervenciones, es eh asumir que estamos en presencia de una crisis multidimensional, una policrisis, eh, y que por lo tanto esta superposición, esta simultaneidad de crisis requiere también en términos cognitivos, mencionaron a Semelman, eh en términos más epistémicos, una apertura, eh una capacidad de eh lectura y e inteligibilidad de e las causas más estructurales eh que e plantea esta misma crisis, ¿no? Y la urgencia y ahí un poco en la perspectiva de las preguntas, la urgencia de ejercitar una educación popular que no solo lea la realidad, esta perspectiva freiriana, ¿no? De poder letrar el ambiente, de poder leer, no solo en el sentido tradicional, sino sobre todo como nos como como nos interesa a las y los educadores populares, ¿no? poder leer el mundo, poder recuperar la palabra, eh poder enunciar, poder denunciar, pero al mismo tiempo anunciar. Creo que un elemento que a veces queda desvalorizado, una dimensión que es más urgente que nunca es lo que Frey le llamaba el anuncio. Muchas veces desde las educaciones populares ponemos el énfasis en la denuncia del mundo, ¿no? esta idea, incluso digamos el primer Freire de una de una denuncia de la condición de explotación, de la desnaturalización de las tramas de poder, de injusticia, pero el anuncio eh es algo urgente en términos de eh poder hacer visible, poder construir, poder aportar desde la educación popular a esos procesos de eh rearticulación, recreación de las tramas comunitarias, de los espacios eh de autodefensa, de lo común, del arraigo, porque el capitalismo desarraiga, las guerras desarraigan y por lo tanto frente al desarraigo como ADN, como lógica persistente de eh de este sistema de muerte, la defensa de la vida, la defensa de lo común. Eh, y creo que ahí no hay recetas. O sea, el punto de partida es sí, cuando habláamos de una pedagogía de la memoria histórica eh y una necesidad de cartografiar y sistematizar experiencias pasadas, pero también contemporáneas, es porque eh hay un una cierta indeterminación en términos estratégicos en el campo popular, una incapacidad de plantearnos una hoja de ruta común a nivel más estratégico. de hacia dónde vamos. H entonces esa crisis que enunciamos como una crisis multidimensional también es una crisis eh en nuestras propias eh matrices de inteligibilidad de la propia realidad. Eh, y bueno, ahí eh lo que mencionaba Piedad me parece que es clave. La educación popular tiene frente a la deshumanización absoluta, frente a la insensibilización constante de este sistema que nos inmuniza ante el dolor, eh la rehumanización, como proponía Semelman, como proponían eh varios varias varias, ¿no? Eh, un punto de partida de la educación popular es la intersubividad, no la relación sujeto objeto. Hace unos días, Miley en un foro dijo, eh, para qué para qué tenemos la naturaleza, ¿no? Si no es para explotarla, para despojarla, ¿qué vamos a estar como contemplándola simplemente? O sea, una apología abierta de del despojo, del saqueo, de la destrucción, de la contaminación sistemática. Entonces, volver a una relación intersubjetiva, volver a eh una relación entre sujetos, sujetas activas, con capacidad y criticidad, eh incluso eh criticando eh cierto antropocentrismo que ha estado muy presente en la educación popular, poniendo el en el centro de la vida y no necesariamente al ser humano, al hombre, como decía el último Freire, ¿no? Eh, revitalizar una pedagogía de la Tierra, del buen vivir, eh de la del planeta como casa común. Me parece que es urgente porque esa crisis ambiental y ecológica que mencionaba también requiere e romper con ciertos procesos formativos y pedagógicos donde eh la instrumentalización de la naturaleza hace parte de esa pedagogía de la crueldad. ¿no? E y el último Freire estuvo muy atento a esas lógicas, ¿no? como esa insensibilización frente a la tortura, el avasallamiento de seres vivos, sintientes de la madre tierra, es el preludio, la prefiguración de aquello que luego eh se desencadena en clave ultraderechista como genocidio, como tortura, basallamiento contra otros seres sintientes, en este caso, que hacen parte de la humanidad. Entonces, e me parece que ese es un pivote fundamental. E no nos da el tiempo. Menciono alguito de Argentina que era una de las preguntas. Creo que el gobierno de mi ley no es un gobierno consolidado, es un gobierno eh muy débil. La crisis de representación sobre la que él se monta para poder triunfar electoralmente no es una crisis que se haya superado. Eh, hay sí un peligro. Por un lado, eh creo que la la el intento de eh de represión constante de la protesta eh eh evidencia la debilidad en términos hegemónicos. Gramsi hablaba, ¿no?, de la apelación a la cooersión, eh, cuando se erosiona el consenso y no hay un consenso activo eh en las calles como sí lo ha habido y lo hay, por ejemplo, en Brasil respecto del bolsonarismo o o en otras realidades, ¿no? En Argentina la ultraderecha no tiene capacidad de movilización. Hoy en las calles fundamentalmente nos estamos movilizando diferentes sectores en lucha eh por despidos, por desguace de eh políticas eh públicas eh por restricción y vulneración de derechos, pero un peligro no menor es una sufrir una derrota molecular. Lo lo voy a decir muy muy brevemente, pero Gramsi pensaba en eh una dinámica molecular cuando no hay una derrota al estilo de la de la dictadura del 76, ¿no? Un golpe de estado, tanques en las calles, desaparición masiva de personas, sino derrotas poco a poco de manera molecular que en algún momento implican un salto de la cantidad a calidad y que redundan en una derrota estratégica. Entonces, el peligro es que estemos sufriendo derrotas moleculares, cierre de una gran fábrica, represión sistemática y normalización, por ejemplo, de desalojo de jubilado y jubiladas que se manifiestan en la calle, eh derrota anímica creciente en la militancia popular, eh y que y que eso redunde en una derrota estratégica en términos no tradicionales. Entonces, lo primero y fundamental es asumir que no estamos, por lo menos en Argentina, frente a un pueblo derrotado. Mi ley viene a intentar provocar una derrota, y que termine de manera tranquila eh su mandato. Ya es una derrota, no solo eh hacia dentro de Argentina, es una derrota a nivel regional y global. un proyecto como el de Miley, hay que derrotarlo en las calles. Yo creo que esa es parte del debate, cómo se lo saca de las calles eh a cómo se lo saca desde la movilización popular y y en las calles a mi ley. Eh, y me parece que ese es un eje clave de la educación popular, ¿no? también pensar en la formación, no solo puertas adentro en aulas, escuelas y universidades, sino la formación eh también desde la protesta, la deliberación colectiva y la movilización. Muchas gracias, Hernán querido. Yo quiero hacer tres apuntes a propósito de las preguntas. El la primera sobre el academicismo, que me parece una pregunta muy importante. Yo creo que habría que diferenciar entre academicismo y academia crítica. Incluso uno podría diferenciar entre academicismo y academia, porque la defensa de la posibilidad de una academia que le aporte a las luchas sociales o que tenga un nexo con los movimientos sociales o que pueda recrear pensamiento desde nuestra América es más que urgente. Creo que la noción de intelectual a la Gramshi sigue siendo urgente en un momento donde necesitamos más pensamiento crítico, donde necesitamos más elaboraciones para entender la sociedad. Y muchas veces esas elaboraciones no vienen de las universidades, también vienen de los intelectuales y las intelectuales de los movimientos sociales o de los sectores populares. Y me parece entonces que defender esa dimensión académica sigue teniendo relevancia porque tiene valor en sí mismo, pero también porque es importante en el marco de las disputas por la vida digna en América Latina y en el mundo. Creo que otra cosa es el academicismo. El academicismo es asumir que solo importa lo que dice la academia o que no hay un saber por fuera de la academia o que los sectores populares no tienen posibilidades de construir conocimiento. Eso me parece peligrosísimo y me parece profundamente reaccionario. Yo defendiré más bien una noción de academia amplia que pasa por lo que hacemos las maestras y los maestros, pero que también pasa por las intelectuales y los intelectuales orgánicos del movimiento popular, que muchas veces son las mismas personas, no siempre, pero que me parece que merece la pena defenderlo. Sí, más en un momento donde, insisto, hay un proyecto de debilitamiento del pensamiento crítico de la universidad, de la universidad pública y de la investigación apoyada por los estados. Creo que en ese orden el academicismo es reaccionario y que la defensa de la academia no debería confundirse con la defensa de alguna posición academicista. Y a propósito de la educación popular, pues el diálogo de saberes ha sido una columna vertebral de entender la formación de conocimiento sin academicismo. Sí, ese país ha tenido brillantes intelectuales que muchas veces han pasado desapercibidas o desapercibidos por fuera de las universidades. Voy a nombrar a dos que para mí son muy importantes. Graciela Bolaños, que fue responsable muchos años de de programa de educación del Consejo Regional Indígena del Cauca y su compañero, el gran Pablo Tatay, dos intelectuales que construyeron pensamiento en las comunidades de la mano de los pueblos indígenas del Cauca y que estuvieron dentro y fuera de la academia o que construyeron más bien una academia desde abajo. Yo creo que eso hay que defenderlo y eh en ese marco también contarles que en este año, no, el año pasado se cumplieron 100 años del nacimiento de Manuel Sacristán, un gran marxista español. Isaacristán reivindica un concepto de Marx que se usa muy poco, es el concepto de filisteísmo. Marx cuando en la correspondencia habla del filisteísmo, habla como ese conocimiento que se valora porque es útil. Sí. Y entonces sacristán decía que ser marxista era como ser antifilisteo, o sea, defender el conocimiento por el conocimiento, porque a veces el conocimiento nos da alegrías, aunque sea completamente inútil, es decir, qué sé yo, algunos procedimientos de la lógica o el conocimiento artístico o es una buena película, ese conocimiento no debería medirse por su utilidad. es el capital el que solamente valora el conocimiento por su utilidad. Piedad hace alusión hace un rato al capitalismo cognitivo. Pues, ¿qué es eso? La posibilidad de mercantilizar todo el conocimiento. Y creo que parte de la educación popular implica defender un diálogo de saberes con un conocimiento que puede ser o bien inútil o bien no mercantilizable. Y creo que el academicismo es profundamente filisteo en la medida en que entiende el conocimiento como aprovechable o como inmediatamente traducible en papers o cosas de estas que convierte a los académicos y académicas en meras máquinas productores de papers sin contacto con la realidad social más profunda. Y creo que en ese orden, insisto, hay que distinguir entre academicismo y academia defendiendo una academia crítica. El segundo aporte es muy concreto a propósito de lo que pasa en las universidades. La pregunta sobre qué pasa con la universidad. Yo creo que en América Latina hemos tenido un juego de relevos entre la universidad pública y la educación popular y ese juego de relevos en muchos casos ha sido muy bello. Y quiero hablar en primera persona, si me lo permiten. Yo me formé en la educación popular con movimientos sociales y solo mucho tiempo después ingresé a dictar clase en una universidad. Eh, en muchos casos ha sido lo contrario o en muchos casos ha sido simultáneo. Y entonces yo creo que hoy es muy importante defender tanto el carácter político de la educación popular como la defensa de la universidad pública, porque en muchos casos eso estaba enteramente ligado y si hay un hermoso ejemplo de eso es la Universidad Pedagógica Nacional. Entonces creo que también e defenderse juego de relevos es importante, pero también eso no implica que toda iniciativa de educación popular pase por algún nexo con la universidad. Es obvio que muchos esfuerzos muy potentes de educación popular se han hecho al margen de la universidad, pero en otro caso, insisto, ha habido juego de relevos con la universidad pública. Y por último, a propósito de lo que decía la pregunta del profesor Camilo, yo quisiera extenderla un poquito más de Argentina. Yo creo que debemos estar muy pesimistas con lo que pasa porque es terrible, pero en la objetividad me parece muy claro que estos proyectos, las nuevas derechas, tienen problemas en todas partes. Es decir, Trump no la tiene fácil tampoco. Sí, mi ley está recibiendo una movilización muy fuerte. Estoy seguro que los acumulados en Chile van a resistir a Cast. Los Bolsonaros no tienen la elección ganada en Brasil. Es muy probable que gane el que está pasando en Colombia con las candidaturas de la derecha también me parece que es claro que le está les está costando mucho generar un frente común sin problemas como sí lo podían hacer hace 24 años. Las derechas extremas tienen problemas en todas partes y creo que eso es importante tenerlo muy presente. Claro, yo suscribo todo lo que dice Hernán, necesitamos más imaginación desde los sectores sociales, desde la academia crítica. Necesitamos ser menos conservadores. Estoy de acuerdo. Pero también hay que reconocer que la otra parte hay muchos problemas y que eh eso es algo que nos da oportunidades también a quienes defendemos. la redistribución, el reconocimiento, una sociedad que supera el orden del capital, del patriarcado y demás. Creo que en eso hay que insistir y en ese marco tener una convicción. Estamos en una sociedad en crisis, unas crisis múltiples generadas por el orden del capital. Las derechas no van a resolver esas crisis, las van a profundizar. Y en ese marco las sociedades tenemos que construir otros maneras de organizarnos, otro tipo de orden social. Las derechas avanzan, pero tienen problemas y no van a resolver la crisis que vivimos y eso da oportunidad para recrear la imaginación y recrear el pensamiento. Muchas gracias. Estoy muy contento por la conversación. Bueno, sí, yo también muy contenta. Eh, bueno, sobre todo porque ustedes nos dejan eh preguntas, una lectura de contexto, eh unos referentes, eh también problematizaciones, tensiones y la reafirmación por sobre todo de nuestras posibilidades de actuación. Eh, quisiera resaltar que que estamos entonces ante la presencia de tiempos, de espacios y condiciones muy retadores y retaduras. Por ello, seguiremos insistiendo en este espacio de la cátedra convocado desde la licenciatura de educación comunitaria con énfasis en derechos humanos. Eh, estamos empeñados y empeñadas en que necesitamos desactivar esto que la profesora filósofa Marina Garcé llama como las servidumbres adaptativas, unas servidumbres aunadas con estos regímenes de derechas, de neofascismos e en esta activación de las guerras en las que estamos asistiendo que está produciendo sujetos desencantados. ad sujetos pusilánimes y desfondados. E por ello eh necesitamos con urgencia no solamente poder cartografiar este paisaje de los totalitarismos y derechas y neofascismas y neofascismos, sino por sobre todo eh intentar recuperar la confianza, recuperar la esperanza, recuperar la esto que llamamos emancipación, estas rebeldías ante estos tiempos y estos y estas las condiciones del despojo. Por eso necesitamos también reconstruir nuestras capacidades de hacer vínculos entre cada uno y cada una de quienes hacemos parte de comunidades de socialización política, de activismos, de militancias, de partidos, de movimientos sociales, de colectivos, de redes, para poder batallar contra estos imperativos que el capitalismo está fundando e está instituyendo, como lo han afirmado nuestros invitados, Alejandro Mantilla y Hernán Viña, eh, que están, digamos, instituyendo estos regímenes afectivos y cognitivos para fragmentarnos, para desligarnos y someternos a una humanidad miserable. Así que est aquí está nuestra batalla. Palpitar, enraizarnos, anudar nuestras fragilidades en un solo tejido colectivo. Cantar y poetizar nuestros mundos, sus mundos para empalabrar la vida en un nuevo aire, el aire de la esperanza. El aire, el canto de los inéditos viables de Paulo Freire, como también el sentipensar de Orlando Fasporta. Eh, bueno, es muy difícil hacer el cierre porque uno quisiera quedarse aquí en esta conversación tan vital, tan problematizadora, tan iluminadora, pero bueno, pues necesitamos hacerlo y quiero hacerlo con la invitación para nuestro próximo espacio de la cátedra Paulo Freire, el cual se va a llevar a cabo el 15 de abril a la misma hora de 5 a 7 de la noche. No, esperamos que este espacio lo hagamos presencial. Ya miraremos si en la sede de la 72 o en la sede de la UPK de la Universidad Pedagógica. El tema convocante para nuestro próximo espacio lo hemos titulado como diálogos intergeneracionales entre la incertidumbre y la esperanza en la construcción de un proyecto educativo emancipador. Ese es nuestro tema convocante para nuestro próximo espacio de la cátedra Paulo Freire. De modo que reitero nuestros agradecimientos a Hernano Viña desde Argentina, Alejandro Mantilla, nuestra casa de la Universidad Pedagógica Nacional, a quienes están tras la pantalla, Alfonso Torres, Dylan Bocanegra, Patricia Abrión, Carlos Suárez y muchas gracias a todos y todas que se han conectado. Quedaron algunas preguntas y consideraciones por socializar aquí. Eh, estamos tomando nota y estamos haciendo registro de las intervenciones que se hicieron en el chat y ya miraremos cómo procedemos. Bueno, también esta otras posibilidades de conectarnos. Bueno, nuevamente muchas gracias y bonita noche para todos y todas. [música]
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