12. Hobbes: el ser humano entre el miedo, el deseo y el poder RH

Formando La Red962 words

Full Transcript

Comenzó movido, convulso, la caída del dictador Nicolás Maduro en Cuba. El régimen está nervioso, pide a su militancia sentirse responsable de todo lo que está mal. Cuando un gobierno hay como una especie de la primera economía de Europa y la primera economía de América Latina quieren apostar por el multilateralismo y el libre comercio en momentos en que muchos auguran el fin de la globalización. Eso por la deriva nacionalista de Estados Unidos ante la democracia liberal líder del mundo globalizado y el desafío de regímenes autoritarios. Nuclear, en este caso habla del complejo nuclear de Yon Bond, así que expresó que el régimen norcoreano hizo avances muy serios en su capacidad nuclear. señaló indicios de operación en el reactor de 5 MW, la unidad de reprocesamiento y un ¿Alguna vez te has preguntado cómo actuaría un hombre si mañana las leyes desaparecieran? ¿Acaso seríamos solidarios o cazadores de nosotros mismos? Thomas Hobbs, el polémico filósofo del siglo X, tenía una respuesta clara, cruda y muy cruel. Para él, el ser humano no es un animal sociable por amor, sino por mera supervivencia. Hobs era un materialista radical. Para él, el hombre es una máquina compleja movida por impulsos físicos, un autómata natural. No hay un alma espiritual dirigiendo el barco, solo hay apetitos y complacencias. Buscamos lo que nos da placer y huimos de lo que nos causa dolor. Pero aquí está el truco. A diferencia de otros animales, nuestro deseo es insaable. Hobs decía que el hombre tenía un afán perpeto e incesante de poder que solo cesa con la muerte. Esto dicho en su obra llamada Leviatán en el campito 11 del año 1651. Ese gigante no es un rey ni una figura cualquiera. Es la representación que Hobs le da al estado. Para Hobs, nosotros aceptamos ser parte de sus escamas a cambio de una sola cosa. Que no nos matemos entre nosotros. A simple vista parece un contrato sencillo, ¿no? Yo te doy mi libertad y tú me das tu protección. Pero, ¿qué pasa cuando el que nos protege se convierte en nuestro depredador? Hobs decía que el poder del soberano debía ser indivisible, inquebrantable. Si volteamos a ver a Corea del Norte, podremos darnos cuenta que aquí esa teoría está hecha carne. Allí en Corea del Norte, el miedo a la aniquilación externa justifica un control absoluto. El líder no es solo un político, es la cabeza, el cerebro, el único ser pensante, el alma de la máquina. La voluntad individual no existe porque según la lógica jopsiana llevada al extremo, la voluntad individual solo trae caos y enormes consecuencias. En Corea del Norte Leviatán no solo te protege, te posee, te controla. Desafortunadamente, el impulso de poder no se queda en las fronteras. Hobs afirmaba que los estados vivían en un constante estado de naturaleza entre sí, es decir, guerra constante. El tercer rage, es decir, la Alemania nazi bajo el control de Hitler, fue la representación más letal de la antropología de Hobs. Si el hombre es lobo para el hombre, los nazis decidieron ser la manada más grande de ese tiempo. convirtieron el deseo de gloria y el miedo al otro en una política de exterminio y expansión. Para ellos, el mundo era un tablero de supervivencia donde solo el más fuerte, o sea, el leviatán más pesado, tenía derecho a existir. El leviatán de Hobbs era un soberano con poder total e incuestionable. Hoy día la mayoría de los estados operan bajo el estado de derecho donde el poder está dividido entre ejecutivo, legislativo y judicial. Y el gobernante también debe obedecer la ley. A veces queremos creer que somos seres que son buenos por naturaleza, que hay algo que nos da esa chispa de bondad, pero cuando lo planteas bien o al menos ahora que estudiamos la teoría y pensamientos de Jobs, me doy cuenta que realmente los humanos somos malos por naturaleza. Llegamos y podemos ser muy crueles, siempre con ese instinto de supervivencia y programado siempre para persistir, siempre buscando nuestro propio bien y siempre siendo egoístas. Se en este mundo se han creado normas y leyes porque sin ellas seríamos capaz de destruirnos entre nosotros. Estas llegan a ser solo algo que nos frena y nos da una paz instantánea, pero aparentemente falsa. Hay algo extrañamente democrático en el peligro. Hops plantea que en el estado de naturaleza, no importa qué tan fuerte te consideres o qué tan inteligente te creas, cualquiera puede morir a manos de cualquiera. El más débil puede matar al más fuerte mientras este duerme. Es esta igualdad en la vulnerabilidad lo que nos obliga a sentarnos a negociar. No nos unimos por amor ni por un sentido de comunidad. Nos unimos porque tenemos el mismo miedo básico a una muerte violenta. Nuestra civilización no nació de un abrazo, nació de una tregua racional. La justicia no es un ideal romántico, es el contrato que firmamos para poder dormir tranquilos. Hoy, al ver el ruido en las redes sociales y la fractura de nuestras sociedades gracias a los medios mediáticos, parece que Hobs nos observa desde el pasado con una sonrisa amarga y triste. Nos recuerda que la civilización no es un logro permanente, sino un ejercicio diario de contención de nosotros mismos. No nos hemos vuelto malos de repente, simplemente estamos perdiendo la fe en el contrato que nos mantiene unidos. Si dejamos de cuidarnos los unos a los otros, no es porque hayamos perdido la moral, sino porque hemos olvidado lo que somos capaces de hacer cuando la máscara de la ley se cae y todo queda en libertad. Al final, el mayor enemigo del hombre no es el destino, es el hombre de al lado. Eso no está. S

Need a transcript for another video?

Get free YouTube transcripts with timestamps, translation, and download options.

Transcript content is sourced from YouTube's auto-generated captions or AI transcription. All video content belongs to the original creators. Terms of Service · DMCA Contact

12. Hobbes: el ser humano entre el miedo, el deseo y el p...