CHERNOBYL: La Verdadera Historia que el Mundo Quiso Ocultar

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[Música] En abril de 1986, una devastadora explosión en la central nuclear de Chernobyl, ubicada en la Unión Soviética, marcó un hito trágico en la historia de la humanidad. Esta catástrofe no solo desató una nube de radioactividad que amenazó a Europa, sino que también reveló la valentía y el sacrificio de hombres y mujeres dispuestos a arriesgar sus vidas para evitar un desastre inimaginable. Todo comienza en Moscú en 1988 con el científico Valeri Legasov, quien se encuentra grabando cintas en las que responsabiliza de la tragedia de Chernobyl al ingeniero Anatoli Diadlov. Este último es retratado como un hombre arrogante y desagradable, quien estaba a cargo aquella noche fatídica. Diatlof emitió las órdenes y carecía de amigos, o al menos de aquellos que pudieran considerarse significativos. Debido a sus acciones, no solo se le considera culpable de una grave irresponsabilidad, sino que su castigo debería ser mucho más severo. Sin embargo, recibió únicamente 10 años de trabajos forzados por su administración negligente. Lo relevante en este contexto es que para muchos se hizo justicia. Valeri, tras salir a la calle, decide ocultar las cintas en un conducto de ventilación con la esperanza de que alguien las descubra, aunque ignora que está siendo observado. A medida que sus sospechas crecen sobre la vigilancia que padece, regresa a su hogar y toma la trágica decisión de colgarse del techo. Retrocedemos en el tiempo a 2 años antes. En la ciudad de Pripiat, una pareja de jóvenes Liudmia y Basili experimenta un fuerte temblor. Posteriormente se dan cuenta de que la planta nuclear ubicada cerca de su apartamento ha sufrido una explosión. A continuación conocemos a Diadlov, quien interroga a sus trabajadores sobre lo sucedido. Uno de ellos se acerca y les informa que hay un incendio en la sala de turbinas. Diadlove, ante la gravedad de la situación, les comunica que esto constituye una emergencia y les pide que mantengan la calma. Explica que necesitan agua para enfriar el núcleo. Sin embargo, otro empleado llega con la alarmante noticia de que no hay núcleo, ya que este ha explotado. Diatlov responde con incredulidad, afirmando que seguramente está confundido, ya que tal eventualidad es imposible según el modelo que manejan. Otro trabajador se une a la conversación y sostiene que eso es físicamente inviable, un núcleo no puede explotar y debe tratarse del tanque. Ante esta crítica situación, Diatlof ordena que se extraiga el hidrógeno de los generadores y se bombee agua al núcleo, además de solicitar que se llamen a los bomberos. Diatlov sale y observa que efectivamente el reactor ha explotado y se encuentra completamente destruido. Posteriormente realizan una llamada a los bomberos para informarles que en la planta nuclear, en los niveles del tercer y cuarto piso, el techo está en llamas. Mientras tanto, Vasili, quien es bombero, se prepara para acudir en ayuda del incendio. Lud Mila le recuerda que hoy no está de servicio, pero Vasili le responde que han convocado a todos los bomberos. Preocupada, Liudmia le pregunta si hay químicos involucrados. Basili, intentando tranquilizarla, le explica que el problema principal radica en el techo, que está cubierto de alquitranes ardientes desde anoche y que el olor será insoportable. No obstante, asegura que eso será lo peor de la situación buscando calmar su inquietud. Las circunstancias comienzan a empeorar drásticamente cuando una gran explosión provoca la detonación de otras explosiones más pequeñas dentro de la planta. La cara de un trabajador se torna roja, mientras que en las gradas otros vomitan sangre. Uno de ellos se dirige a la sala de bombas donde encuentra a su compañero con el rostro ensangrentado. A la 1:30 de la madrugada, los bomberos finalmente llegan al lugar. Diatlove instruye a sus empleados sobre la necesidad urgente de agua en el núcleo del reactor. Mientras tanto, los bomberos se esfuerzan al máximo por apagar el incendio, pero pronto se dan cuenta de que resulta casi imposible. La única solución viable parece ser que los bomberos se adentren aún más en el área afectada. Vasili le pregunta a un compañero si también percibe un sabor metálico en el aire, a lo que su compañero asiente confirmando su inquietud. El encargado de la sala de bombas permanece sentado en un pasillo, aquejado por un intenso dolor que le impide moverse. A pesar de la presencia de varios bomberos, ni todas las mangueras juntas logran contener la inminente explosión. Mientras tanto, en la sala de bombas, tres hombres que han llegado con el propósito de desactivar los dispositivos comienzan a sangrar en diferentes partes del cuerpo. En Pripiat, los vecinos llaman a Ludmila para que los acompañe a observar el accidente más de cerca. Ella les advierte que no deberían hacer eso, ya que podría resultar muy riesgoso. Sin embargo, uno de sus vecinos le responde que no hay motivo para preocuparse, puesto que se trata solo de un incendio que se encuentra a cierta distancia. Ante esto, ella les asegura que prefiere quedarse allí esperando a su esposo. Uno de los empleados llega ante Diadlov en un estado lamentable y le informa que fue directamente a revisar el núcleo del reactor. Sin preocuparse por la condición del trabajador, Diadlov le pregunta únicamente si logró bajar las varillas de control. Sin embargo, el empleado comienza a vomitar sangre, lo que lleva a Diatlov a solicitar que lo trasladen urgentemente a enfermería, asumiendo que el sangrado es consecuencia de haber respirado agua contaminada. Diatl enfatiza la necesidad de mantener un flujo constante de agua hacia el núcleo y señala que requieren más personal. A pesar de las insistencias de sus empleados quienes le piden evacuar la zona, Diatlov no solo ignora sus súplicas, sino que también ordena que se llame a los trabajadores del turno matutino para que se unan a los esfuerzos por mitigar el incendio. Es la 1:50 de la madrugada y en el hospital, un médico sugiere a una enfermera que se retire a descansar, ya que no hay pacientes que atender. La enfermera, sorprendida, le comenta que le resulta extraño que no haya llegado nadie a causa del incendio. Intrigado, el doctor le pregunta a qué incendio se refiere y ella responde que al de la planta nuclear. A continuación, la enfermera indaga si no hay disponibles píldoras de yodo, lo que lleva al doctor a cuestionar el motivo de su interés en ese medicamento. Son las 2:30 de la madrugada y dado que las noticias se propagan rápidamente, Víctor Brianov, el jefe del ingeniero, interroga a Diatlov sobre lo sucedido. Diatlov asegura que tiene todo bajo control, pero Víctor le replica que nada parece estar en orden y le solicita que le informe lo ocurrido a la mayor brevedad posible. Diatlov explica que realizaron la prueba exactamente como lo había indicado el jefe de ingeniería. Sin embargo, el jefe de unidad de turno junto a otro ingeniero enfrentó dificultades técnicas que resultaron en una acumulación de hidrógeno en el tanque del sistema de control. Desafortunadamente, este se incendió causando daños a la planta y provocando un incendio en el techo. Otro científico, quien también se encontraba presente en el lugar, menciona que el tanque es considerablemente grande y esa es la única explicación lógica para lo ocurrido. Además, Diatlob supervisó la prueba, por lo que seguramente él debe tener más información al respecto. Víctor pregunta sobre el estado del reactor, a lo que Diatlov responde que han tomado medidas para asegurar un flujo adecuado de agua a través del núcleo. Víctor indaga sobre la radiación y Diatlov le informa que en el edificio de reactores le comunicaron que los niveles son de 3.6 rotgen por hora. Víctor comenta que eso es alarmante, pero no aterrador. Diatlov añade que en el núcleo los niveles son ligeramente más altos, aunque no representan un problema grave. Las personas de Priviat se reúnen en un puente cercano para observar en primera fila el accidente. Los adultos se abrazan con preocupación mientras los niños juegan despreocupadamente sin ser conscientes del horror al que están siendo expuestos debido a los altos niveles de radiación presentes en el ambiente. Por otro lado, el número de heridos sigue en aumento y comienza a llover. Una lluvia contaminada provocada por la planta nuclear. Mientras tanto, los bomberos luchan por extinguir el fuego, pero su esfuerzo resulta infructuoso, lo que les obliga a abrirse paso hacia el techo. Basili nota que hay muchos bomberos que ya presentan un estado crítico. A las 3:30 de la madrugada, los empleados discuten la posibilidad de activar manualmente las bombas de agua, dado que las computadoras han quedado inoperativas. Sin embargo, uno de ellos advierte que existen numerosas válvulas y que requieren varias horas. Son las 5:20 de la mañana cuando llega la junta directiva de la planta nuclear. Víctor les informa que, como habrán notado, ha ocurrido un accidente en la planta. Un gran tanque de control sufrió un desperfecto que dañó el edificio del reactor 4, iniciando un incendio. Debido a que el Comité Central siente un profundo respeto por el trabajo del Comité Ejecutivo de Priviat, se les ha indicado que informen sobre el desarrollo de la situación. Víctor les asegura que el accidente está bajo control y en segundo lugar señala que dado que los esfuerzos de la industria nuclear soviética son considerados secretos de estado clave, es crucial evitar que este incidente tenga consecuencias adversas. Para prevenir el pánico, el Comité Central ha ordenado el despliegue de un destacamento de 4,000 personas. Sin embargo, alguien se opone a esta decisión al señalar que ya han encontrado individuos vomitando sangre y en estado crítico. Proponen que lo más sensato sería evacuar la ciudad, ya que los niveles de radiación están en aumento. No obstante, el jefe les indica que no es necesario evacuar y que deben concentrarse en controlar la situación en la ciudad, además de cortar las líneas telefónicas para evitar la difusión de información falsa. Así es como se busca proteger el fruto del trabajo colectivo. Luego, uno de los empleados informa que ha enviado docímetros para medir la radiación, pero estos han explotado debido a que los niveles son demasiado elevados. En lugar de los 3.6 roten que su jefe había sugerido, los niveles de radiación han alcanzado la alarmante cifra de 280 roten. En pocas palabras, les está comunicando que no solo el reactor ha explotado, sino también su núcleo. Asegura haber caminado por los alrededores del edificio cuatro y haber encontrado grafito esparcido en el suelo entre los escombros. Sin embargo, Diatlov le asegura que no ha visto dicho grafito. A pesar de la insistencia del empleado en su afirmación, Diadlove continúa negando su existencia, argumentando que no está presente. Ante esta situación, uno de los ingenieros le pregunta al empleado cómo puede explotar el núcleo de un reactor RBMK. El empleado expresa su confusión acerca de cómo pudo suceder tal explosión, pero admite que efectivamente ocurrió. Diadlove decide subir al techo del edificio para observar el reactor cuatro con sus propios ojos. Sin embargo, no puede continuar hablando porque comienza a vomitar y pierde el conocimiento, lo que lleva a su inmediato traslado al hospital. Ante esta situación crítica, envían al empleado a revisar el reactor. Sin embargo, él se niega manifestando que no realizará esa tarea. Víctor, por su parte, le asegura que estará bien y lo obligan a proceder. Mientras tanto, los demás empleados intentan abrir las válvulas. Leonid, uno de los trabajadores, se disculpa, ya que reconoce haber cometido un error en el procedimiento. El empleado, que informó sobre los alarmantes niveles de radiación, sale a exponerse al denso humo que emana del núcleo. Bastan solo unos segundos para que su rostro se enrojezca. Mientras tanto, los bomberos y la policía carecen de los recursos necesarios para atender a los heridos en la planta y se llevan a quienes pueden al hospital. Desde la central llaman al científico Valery Legasov para convocarlo a una reunión de urgencia nacional. le informan sobre la grave situación y el comité del gobierno se prepara para reunirse con el fin de encontrar una solución. Al amanecer, toda la población de Pripiat es forzada a mantener su vida cotidiana, incluso los niños que asisten a la escuela y las aves son las primeras en su ante los efectos devastadores de la radiación. Es el 26 de abril a las 8:30 de la mañana, 7 horas después de la explosión nos encontramos en Bielorrusia, cerca de la frontera con Ucrania. Conocemos a Ulana, una científica que trabaja en el Instituto de Energía Nuclear. El otro científico que está con ella abre la ventana, ya que hace mucho calor y el medidor de Rot Jen se dispara, lo que indica altos niveles de radiación. Se cuestionan cuál podría ser la planta responsable, pero descartan que sea la de Charnobil dado que se encuentran a 400 km de distancia. De igual manera, Ulana intenta comunicarse con la planta de Chernobyl, pero nadie responde. Mientras tanto, el hospital de Chernobyl se encuentra colmado de pacientes contaminados por la radiación. Las enfermeras retiran la ropa de los afectados para llevarla al sótano. Sin embargo, los médicos también comienzan a contagiarse debido a la exposición a la radiación. Observamos a Lud Mila, quien lucha por ver a su esposo un bombero, pero la policía se lo impide. Por otro lado, observamos al científico Legasov, quien asiste a una reunión con el secretario de Estado, Scherbina. Antes de comenzar, le entregan un informe que lo sorprende al leerlo. Posteriormente entra en una sala donde se menciona que la situación en Chernobyl es estable. Patrullas militares y civiles han asegurado la región. El coronel general Picalov, comandante de las fuerzas especializadas en sustancias químicas nocivas, ha sido enviado a la planta. En cuanto a los niveles de radiación, el director de la planta, Briukanov, informa que el máximo registrado es de 3.6 RJ, equivalente a una radiografía. Sin embargo, la prensa internacional aún no tiene información sobre la situación. El primer secretario adjunto de la KGB, Charkov, asegura que los intereses de seguridad están protegidos. Concluyen que todo está bajo control y están a punto de cerrar la reunión. Cuando Legasov interviene y señala que en la página 3 de su informe se reportan las víctimas. Un bombero ha sufrido quemaduras graves en la mano debido a un mineral negro iliso encontrado en el suelo fuera del edificio del reactor. Legasov llega a la conclusión de que hay grafito en el suelo. Si existe grafito afuera, esto implica que no fue el tanque de control lo que estalló, sino el núcleo del reactor y este se encuentra expuesto. Scherbina afirma estar seguro de que Legasov se equivoca, mientras Brihanov asegura que el núcleo permanece intacto. Sin embargo, Legasov interrumpe y sostiene que la radiación se ha elevado a 400 roten. Este número le incomoda por otra razón. Es la lectura máxima registrada en 12 m de bajo alcance. Cree firmemente que el número real es mucho más alto. De ser así, ese bombero ha tenido en su mano lo equivalente a 4 millones de radiografías. Scherbina le responde que no es momento para una histeria alarmista, pero Legasov replica que no se trata de alarmismo si es un hecho comprobado. Gorbachov interviene diciendo que no escucha ningún hecho en absoluto. Lo único que percibe es a un hombre desconocido, especulando y contradiciendo. Lo informado por oficiales del partido. Legasov pide expresar sus preocupaciones de una manera más calmada, lo cual le es permitido. Legasov explica que un reactor RBMK utiliza uranio 235 como combustible. Cada átomo de uranio 235 actúa como una bala que viaja a la velocidad de la luz, penetrando todo lo que encuentra a su paso. Madera, metal, concreto, piel. Cada gramo de uranio 235 contiene más de 1000 millones de billones de estas balas. Para poner esto en perspectiva, Chernóy posee más de 3 millones de gramos de este material y en este momento está en llamas. El viento se encargará de dispersar partículas radiactivas a lo largo del continente, mientras que la lluvia provocará que estas caigan sobre las personas. En total son 3 millones mil millones de billones de balas presentes en el aire que respiran, en el agua que beben y en los alimentos que consumen. La mayoría de estas balas continuarán disparando durante un siglo y algunas incluso durante 50,000 años. Gorbachov le pregunta a Legasov si su preocupación se basa únicamente en la descripción de un material radiactivo. Legasov asiende afirmativamente. Ante esto, Gorbachov ordena a Scherbina que viaje a Chernóy para observar el reactor personalmente y le informe directamente sobre la situación. Además, debe ir acompañado por Legasov. Al principio Scherbina se muestra reacio a ir con Legasov, pero Gorbachov le interroga sobre su conocimiento acerca del funcionamiento de un reactor nuclear, a lo que Scherbina responde que no tiene idea. Gorbachov insiste en preguntarle cómo podrá entender lo que está observando sin ese conocimiento y así concluye la reunión. Legasov vuela en un helicóptero junto a Scherbina. Durante el trayecto, Shvina le pregunta cómo funciona un reactor nuclear. Legasov le responde que la explicación no es tan sencilla. Sin embargo, Sherbina insiste en que le explique el funcionamiento, advirtiéndole que de lo contrario será lanzado del helicóptero por uno de los soldados. Ante esta amenaza, Legasov comienza a detallar que un reactor nuclear genera electricidad a partir del vapor. Este vapor hace girar una turbina que a su vez produce electricidad. En una planta de energía convencional, el vapor se genera mediante la combustión de carbón, mientras que en una planta nuclear se utiliza un proceso denominado fisión. Para explicar este concepto, Legasof menciona que se toma un elemento inestable como el uranio 235, que contiene un exceso de neutrones. Un neutrón puede ser considerado como una bala. Así las balas se disparan desde el uranio. Si se agrupan suficientes átomos de uranio, las balas provenientes de un átomo impactarán contra otro átomo. La fuerza generada por este impacto fragmenta dicho átomo y libera una cantidad enorme de energía. Esto es lo que se conoce como fisión. Shecharbina entonces pregunta sobre el grafito y Legasof explica que los neutrones se desplazan con tal rapidez, lo que se denomina flujo, que es poco probable que los átomos de uranio colisionen entre sí. Por esta razón, en los reactores RBMK recubrimos las balas de combustible con grafito para moderar y desacelerar el flujo de neutrones. Al concluir la explicación, Cherbina afirma que ahora comprende cómo funciona un reactor nuclear y asegura que ya no lo necesita. Por otro lado, en el hospital, Liudmila logra ingresar y comienza a buscar a su esposo, Vasili. En su búsqueda se encuentra con su vecino, quien presenta quemaduras graves debido a la radiación y sostiene a su bebé en brazos. Desesperado, él le pide que se lleve a su hijo. Sin embargo, una enfermera interviene y le ordena que se aleje de ellos. Liudmila entonces pregunta por su esposo Basili, pero el personal del hospital le informa que será trasladado a Moscú en helicóptero. Ante esta noticia, ella pregunta el motivo de dicho traslado y si él se encuentra bien. Le responden que si desea verlo, debe dirigirse a Moscú. Mientras tanto, Legasov y Scherbina llegan a la planta nuclear y son testigos de la devastadora explosión. Legasov señala hacia el techo y comenta que lo que observan es grafito. El edificio entero ha estallado y el núcleo está expuesto. Scherbina, sorprendido, pregunta, ¿cómo puede saber eso desde esa distancia? Legasov le indica que observe el brillo que es la radiación ionizando el aire. Sin embargo, Scherbina responde que si no lo ven con sus propios ojos, no podrán estar seguros y ordena sobrevolar el edificio. A pesar de ello, Legasov advierte que si lo hacen, estarán condenados a morir en una semana debido a la radiación. Aún así, Cherbina insiste en la orden de sobrevolar el lugar. En ese momento, Legasov se dirige al piloto y le advierte que si sobrevuela el núcleo, mañana estará rogando por ser fusilado. El piloto decide hacer caso a esta advertencia. Posteriormente se nos muestra la sede del Partido Comunista Bielorruso, donde Ulana expresa que ha venido a hablar sobre la situación de Chernobyl dirigiéndose al secretario adjunto Garanin, le informa que está al tanto de lo ocurrido en Chernobyl y que el núcleo está, al menos en parte, expuesto. Advierte que si no se distribuyen pastillas de yodo y no se evacua la ciudad, centenares de millones de personas podrían desarrollar cáncer y muchos podrían morir como consecuencia. Garanin responde que ha habido un accidente en Chernobyl, pero asegura que ya no existe ningún problema. Ulana insiste en que sí lo hay, ante lo cual él replica que no es así. Ulana con firmeza le recuerda que es física nuclear, mientras que él trabajó anteriormente en una fábrica de zapatos antes de asumir su cargo actual. Garanin le responde afirmativamente, pero enfatiza que ahora él es quien toma las decisiones. Ante esta situación, Ulana decide marcharse, aunque no sin antes entregar unas pastillas de yodo a la secretaria de Garanín. Le recomienda que se dirija hacia el este y que se aleje lo más posible de Minsk para garantizar su seguridad. Por otro lado, los propietarios de la planta nuclear se encuentran en una base militar. Estos dueños desacreditan a Legasov afirmando que el reactor nunca llegó a explotar. Sin embargo, Scherbina los confronta cuestionándoles sobre la presencia de grafito en el techo. El grafito, como bien saben, solo se encuentra en el núcleo del reactor, donde se utiliza como moderador del flujo de neutrones. Ante esto, ellos responden que tal afirmación es imposible y sugieren que quizás Scherbina confundió el grafito con concreto quemado. No obstante, Sherbina replica que aunque puede que no posea un profundo conocimiento sobre reactores nucleares, es un experto en concreto y se pregunta cómo pueden demostrar que Legasov está equivocado. En ese preciso instante llega un general que les informa que han recibido un docímetro de alto alcance y que han logrado cubrir uno de sus camiones con placas de plomo. Además de haber instalado el docímetro en la parte delantera. Legasov le indica que uno de sus hombres debe acercarse lo más posible, asegurándole la máxima protección. Sin embargo, también advierte que deben comprender que incluso con el plomo la protección puede no ser suficiente. Ante esta advertencia, el general responde que él mismo se acercará. A continuación observamos al general ingresar a la planta nuclear. Posteriormente regresa a la base militar y les informa que no se trata de tres rotes, sino de 15,000. Scherbina se dirige a Legasov y le pregunta qué significa esa cifra. Legasov le responde que el núcleo está expuesto, lo que implica que el fuego que están presenciando en ese momento emite el doble de radiación que la bomba de Hiroshima. Esta radiación se libera cada hora continuamente. La explosión ocurrió hace 20 horas, lo que equivale a 20 bombas. Además, mañana se sumarán 48 más y no se detendrá ni en una semana ni en un mes. Seguirá ardiendo y esparciendo su veneno hasta que todo el continente sucumba. Ante esta alarmante situación, Cherbina ordena el arresto de los propietarios de la planta y pregunta cómo pueden solucionar este grave problema. El general les informa que utilizarán helicópteros tal como se hace en un incendio forestal. Sin embargo, Legasov le aclara que no se trata de un simple incendio, es un núcleo de reactor en fisión ardiendo a más de 2,000 gr. El calor vaporizará el agua al instante y se enfrentan a una situación sin precedentes en este planeta. La solución radica en el uso de boro y arena. Aunque esto generará otros problemas. No ve alternativa viable. Se requerirán miles de lanzamientos porque no pueden volar directamente sobre el núcleo y la mayoría de esos lanzamientos probablemente no alcanzará el blanco. Scherbina pregunta cuánta arena y boro necesitan, a lo que Legasov responde que aproximadamente 5,000 toneladas. Además, será necesario evacuar la zona. Sherbina le sugiere a Legasov que se concentre en controlar el fuego, pero Legasov insiste en que el viento dispersará todo ese humo y radiación, por ello pide al menos evacuar Pripiat. Sin embargo, Scherbina le recuerda que recibió instrucciones de no hacerlo. Es el 27 de abril, 30 horas después de la explosión. Chervina ha conseguido reunir 5,000 toneladas de arena y boro, por lo que se ordena el envío de helicópteros para arrojar estos materiales sobre la planta. Sin embargo, los helicópteros vuelan demasiado cerca. Uno de ellos pasa por encima del núcleo y trágicamente se precipita al suelo. A pesar de este contratiempo, logran coordinar a 20 helicópteros para que lancen el material necesario sobre el núcleo. Mientras tanto, en el Instituto de Energía, Ulana realiza una llamada a Marina, la secretaria de Garanín. Durante esta conversación, Ulana se entera de que están lanzando Boro y arena al incendio y decide dirigirse hacia Chernobyl. Charbina informa a Legasov que ya se han realizado 20 lanzamientos. Sin embargo, Legasov expresa su preocupación. señala que hay 50,000 habitantes en la ciudad y le solicita encarecidamente que evacue a toda la población, a lo que Scharbina responde que el profesor Iling, quien también forma parte de la comisión, le ha indicado que la radiación no es lo suficientemente alta como para justificar una evacuación. Legasov replica que no es físico, a lo que Sherbina defiende su posición diciendo que es médico y que se asegura que es seguro, debe haber una razón válida para ello. Sin embargo, Legasov insiste en que si estas personas permanecen en la zona, solo podrán vivir 5 años debido a la radiación. En ese momento, Sherbina recibe una llamada informándole que una planta nuclear en Suecia ha detectado radiación proveniente de Chernobyl y que tanto los norteamericanos como Alemania ya están al tanto de la situación. 36 horas después de la explosión, todas las personas están siendo evacuadas de Chernobyl. Los soldados llegan tocando las puertas de las viviendas para garantizar que cada uno de los residentes sea evacuado. Mientras tanto, Ulana se presenta en Pripiat y al llegar a la Alcabala se identifica como parte del Instituto Bielorruso de Energía Nuclear, solicitando con urgencia una reunión con Scharvina. Sin embargo, los oficiales le advierten que debe regresar o enfrentará arresto. Ante esta situación, Ulana responde que si la detienen desea ser llevada ante la máxima autoridad posible. Los oficiales finalmente acceden a su petición y la conducen hacia donde se encuentran Scherbina y Legasov. En ese momento ella se presenta como la física en jefe del Instituto de Energía Nuclear y les informa que tiene conocimiento de que el núcleo del reactor está expuesto. Sabe que el grafito está en llamas y que el combustible se está derritiendo. Además, menciona que se ha decidido arrojar arena y boro sobre el núcleo, creyendo que es una medida sensata. Sin embargo, advierte que esto es un error. Aunque sofocar el núcleo podría apagar el incendio, la temperatura aumentará considerablemente, lo que podría provocar la explosión de los tanques que aún están llenos, desencadenando así una catástrofe aún mayor. Legasov y Chbina se reúnen nuevamente con el presidente Gorbachov. Legasov comienza con buenas noticias. El fuego se ha extinguido, sin embargo, enseguida les informa sobre un problema crítico. El combustible nuclear no se enfría solo porque no está en llamas. De hecho, la temperatura aumentará debido a la arena que se lanzó sobre el núcleo. El uranio fundido interactuará con la arena, creando una especie de lava que comenzará a derretir el concreto situado debajo. En un principio, Legasov pensó que había tiempo suficiente para reforzar el cemento antes de que la lava alcanzara el suelo y contaminara el agua. Sin embargo, se dio cuenta de que había centrado su preocupación en un aspecto equivocado. Creía que los grandes tanques de agua debajo del reactor estaban vacíos, pero gracias a Ulana ahora saben que están llenos. Gorbachov le pregunta a Legasov qué implicaciones tiene esto. Ulana explica que cuando la lava llegue a los tanques calentará y vaporizará 7,000 m cúbicos de agua, lo que provocará una explosión térmica de entre 2 y 4 megatones. Esta explosión tendría efectos devastadores en un radio de 30 km arrasando todo a su paso, incluidos los tres reactores restantes en Chernobyl. Además, la totalidad del material radiactivo presente en todos los núcleos sería expulsado con máxima potencia y dispersado mediante una onda de choque masiva que se extendería por unos 200 km. La liberación de radiación sería severa y afectaría a numerosos países. Ante esta grave situación, Legasov propone una solución. Pueden bombear el agua de los tanques. Para ello, necesitan que tres personas familiarizadas con la planta desciendan a los ductos y liberen el agua. El único inconveniente es que esas tres personas morirán en 8 días debido a la radiación. Por lo tanto, solo requieren el permiso de Gorbachov, quien accede a su solicitud. Es el 28 de abril, son las 9:30 de la mañana, 56 horas después de la devastadora explosión. En Charnl ya no queda nadie y se pone en marcha el plan. Legasov convoca a los trabajadores y les ofrece una inspiradora charla motivacional, prometiéndoles un sustancial pago anual a cada uno de ellos. Shervina añade que al llevar a cabo esta tarea, tendrán la oportunidad de salvar millones de vidas. Así es como logran convencer a tres valientes trabajadores. Estos hombres son preparados con el máximo cuidado, equipándolos con toda la protección necesaria. Descienden hasta las válvulas con la firme intención de abrirlas y drenar todo el agua acumulada. Sin embargo, se enfrentan a ser problemas cuando su equipo comienza a fallar, dejándolos sumidos en la oscuridad. Mientras tanto, Charbina, visiblemente preocupado, le pregunta a Legasov si es posible que el agua ya haya causado la muerte de los tres voluntarios. Legasov asiente y confirma que efectivamente, si ante la inquietud de Escherbina sobre lo que se puede hacer en caso de que la misión falle, los tres voluntarios emergen satisfechos habiendo cumplido con su cometido. Es el 30 de abril de 1986, 4 días después de la explosión. Liud Mila se dirige al hospital número 6 de Moscú. Allí informa que ha venido a ver a su esposo Vasili y que cuenta con el permiso correspondiente. Sin embargo, el personal del hospital le comunica que no se permiten visitas bajo ninguna circunstancia. No obstante, Ludmila decide sobornar a la empleada ofreciéndole dinero, lo cual le permite finalmente ingresar al recinto. Una vez dentro, una enfermera le advierte que su presencia no es segura. A pesar de ello, Liudma Mila intenta persuadirla ofreciéndole más dinero, pero la enfermera rechaza la oferta y le informa que solo podrá verlo durante 30 minutos y que no tiene permitido tocarlo. Ignorando las advertencias, Ludmila se reencuentra con su esposo, quien presenta graves quemaduras en su cuerpo. Lo abraza con ternura sin ser consciente del riesgo al que se está exponiendo debido a la radiación. Por otro lado, en Chernobyl surge un grave problema. Legasovof informa a Scherbvina que alguien ha sugerido que la zona de evacuación debería abarcar 30 km. A pesar de que son conscientes de la presencia de Ceo en el distrito de Gomel, ubicado a 200 km de distancia, Legasov se indigna y cuestiona a Scherbina si así es como funcionan las cosas. Se trata de una decisión arbitraria y carente de fundamento que podría costar innumerables vidas. una decisión tomada por un burócrata, un funcionario de carrera del partido. En respuesta, Sherbina le recuerda que él también es un funcionario del partido y le aconseja moderar el tono con el que se expresa. En ese momento reciben noticias alentadoras, informan que el fuego casi ha sido sofocado y que las emisiones de yodo y ceo han disminuido. Sin embargo, advierten también sobre un aumento en la temperatura. Legasov revisa el informe y observa un incremento en los niveles de circonio proveniente del revestimiento de las barras de combustible indicando que este ha comenzado a fundirse. Mientras tanto, Ludmila permanece en el hospital junto a su esposo observando có situación se torna cada vez más crítica. Es el 2 de mayo de 1986. Shecherbina se comunica con Gorbachov para informarle que el incendio está casi controlado. Los tanques de seguridad se han vaciado y se ha logrado eliminar con éxito el riesgo de una explosión térmica. Sin embargo, la situación dentro del núcleo se deteriora más rápidamente de lo previsto. La plataforma de hormigón podrá soportar entre 6 y 8 semanas. Pero transcurrido ese tiempo, Legasov estima que hay un 50% de probabilidad de que el combustible fundido atraviese la plataforma y alcance las aguas subterráneas. Ante esta afirmación, Gorbachov pregunta a dónde irán a parar esas aguas. Is Chercherbina le responde que al río Pripiat, un afluente del Knipper, que constituye la principal fuente de suministro para aproximadamente 50 millones de personas, sin mencionar que las cosechas y el ganado quedarían inutilizables. Sherbina recomienda la instalación de un intercambiador de calor bajo la plataforma para reducir la temperatura del núcleo y detener así la fusión. Para llevar a cabo esta tarea, le han informado que necesitarán todo el nitrógeno líquido disponible en la Unión Soviética. Gorbachov asciende con aprobación ante esta propuesta. En ese momento, Legasov interrumpe para expresar su deseo de discutir sobre la zona de exclusión de 30 km. Sin embargo, Gorbachov le aclara que su presencia allí se debe a una única razón de tener el desastre. No desea más preguntas y quiere saber cuándo concluirá esta crisis. Legasov le responde que si se refiere a cuándo Chernobyl será seguro. Debe tener en cuenta que la vida media del plutonio es de 24,000 años, lo que implica que probablemente no lo verán con sus propios ojos. Legov y Scherbina deciden salir a dar un paseo. Durante su caminata, Scherbina le pregunta a Legasov qué sucederá con los busos, los bomberos y los hombres de la sala de control y cuál es el efecto exacto de la radiación sobre ellos. Legasov le explica que la radiación ionizante destruye la estructura celular. Como consecuencia, la piel desarrolla ampollas, se torna roja y posteriormente negra. A esto le sigue un periodo de latencia en el que los efectos inmediatos parecen remitir. El paciente parece recuperado, incluso sano. Sin embargo, esta aparente recuperación es engañosa, ya que normalmente solo dura uno o dos días. Luego, el daño celular comienza a manifestarse, la médula ósea se ve afectada, el sistema inmune falla y los órganos, así como el tejido blando, empiezan a descomponerse. Las arterias y venas quedan como un colador hasta el punto en que ni siquiera se puede administrar morfina para aliviar el dolor, lo cual resulta inimaginable. Después de un periodo que oscila entre 3 días y 3 semanas, la muerte es inevitable. Eso es lo que les ocurrirá a esos jóvenes. Chervina pregunta qué pasará con ellos mismos en esa situación. Legasov le responde que han recibido una dosis constante de radiación, sin embargo, no es tan elevada como para matar las células de inmediato, pero sí lo suficientemente significativa como para dañar su ADN. Con el tiempo, esto les provocará cáncer o anemia aplásica. En cualquier caso, una condición fatal. En ese momento, Legasov se percata de que están siendo vigilados. Sherbina le explica que esa era precisamente la razón por la cual quería que dieran un paseo. En las habitaciones hay micrófonos instalados, incluso en los cuartos de baño. Legasov le pregunta si han estado bajo vigilancia todo este tiempo y Charbina confirma que sí. Los están observando ahora porque desean que sean conscientes de su vigilancia. Legasov se reúne con Ulana, quien le informa que el combustible se está derritiendo más rápido de lo que habían anticipado. Legasov le responde que es consciente de la situación y que ha ideado un plan. Ulana expresa su esperanza de que se trate de un intercambiador de calor a lo que él asiente. Luego, Legasov le menciona que hay algo que desea preguntarle. ¿Por qué explotó el núcleo? Ulana le explica que ha revisado los números una y otra vez, considerando las peores posibilidades para un reactor RBMK y siempre obtiene la misma conclusión. No es posible. Legasov le aclara que no podrá resolver ese enigma permaneciendo allí ni sobre el papel. Todos los presentes en la sala de control, Diatlov, Akimov y Toptunov se encuentran actualmente en Moscú, en el hospital número seis. Es fundamental averiguar qué ocurrió exactamente aquella noche, momento a momento y decisión a decisión. Por ello, le recomienda que se dirija a verlos mientras aún están vivos y los interrogue, porque si no logran descubrir cómo sucedió el accidente, es probable que vuelva a repetirse. Es el 3 de mayo de 1986. Nos dirigimos a Tula, una zona minera. Al llegar a esta región dedicada a la extracción de carbón, se presenta Shadow, el jefe de la industria del carbón, quien les informa que necesita que todos los hombres recojan su equipo y suban al camión. El jefe del equipo le pregunta a dónde irán, pero Shadow le responde que es un asunto secreto. Ante esta respuesta, el jefe del equipo se niega a partir y les dice a los hombres que comiencen a disparar, aunque aclara que no tienen suficientes balas para todos, no se moverán a menos que conozcan la razón detrás de esta orden. Shadow finalmente revela que su destino es Chernobyl y les pregunta si son conscientes de lo que ha ocurrido allí. El jefe del grupo le responde que ellos se dedican a cabar minas, no a desenterrar cadáveres. Shadow explica que el combustible del reactor se hundirá en la tierra y envenenará el agua desde Kiev hasta el Mar Negro, afectando toda el agua. Y según dicen para siempre, su misión es evitar que esto suceda. Ante la pregunta del jefe del grupo sobre cómo se supone que lograrán tal objetivo, Shadow aclara que no se lo han comunicado porque no es necesario que lo sepan. Finalmente, ante la gravedad de la situación, todos acceden a embarcarse en esta misión. Mientras tanto, Basili, el esposo de Liud Mila, se encuentra en un estado crítico. Su piel se descompone en fragmentos y aunque ella intenta consolarlo con un beso, él le suplica que no lo haga. Le han advertido que no debe tocarlo, ya que no es seguro. Sin embargo, ella continúa besándolo y le argumenta que las enfermeras lo tocan sin problemas. Si es seguro para ellas, también debería hacerlo para ella. Vasili, preocupado pregunta por sus compañeros, a lo que ella responde que los han trasladado a una sala especial. Posteriormente, él le pide a Ludmila que abra la ventana y le solicita que le cuente todo lo que pueda observar en el exterior. A continuación vemos a Ulana, quien decide disfrazarse de enfermera para infiltrarse y ver a Diatlov, quien se encuentra en un estado lamentable. Ulana le aclara que no es enfermera, sino física nuclear. Diatlov, con un tono despectivo, le responde que a menos que traiga consigo un bocadillo de caviar con mantequilla, debería abandonar su habitación de inmediato. Por otro lado, los mineros de carbón llegan a Chernobyl. Legasov, preocupado le comenta a Sherbina que no se le da bien mentir, sin embargo, tendrá que engañar a todos esos mineros. Ante esto, Sherbina sugiere que lo mejor sería decirles la verdad, ya que esos hombres trabajan en la oscuridad y son capaces de percibirlo todo. En ese momento, el jefe del equipo de mineros entra en la sala donde se encuentran Legasov y Charbina. Legasovof le explica que es necesario instalar un intercambiador de calor de nitrógeno líquido debajo de una plataforma de cemento. Dado que no hay forma de acceder desde el interior del edificio, deberán hacerlo desde debajo de la superficie. El jefe del equipo pregunta qué hay encima de la plataforma y Legasov le responde que allí se encuentra el núcleo del reactor, el cual está sufriendo una fusión. El jefe del equipo inquiere si les caerá encima, a lo que Legasov aclara que no sucederá siempre y cuando logren finalizarlo en menos de 6 semanas. Además, les advierte que no podrán utilizar maquinaria pesada. Todo debe hacerse manualmente, por lo tanto, necesitarán más hombres, al menos 400. Además, tendrán que trabajar día y noche. Luego, pregunta a qué profundidad desean excavar el túnel. Legasov le indica que a 12 m por motivos de seguridad, ya que a esa profundidad estarán protegidos de gran parte de la radiación. Ante esto, el jefe del equipo asegura que comenzarán de inmediato. Es el 6 de mayo de 1986. 9 días después de la explosión, los mineros continúan laborando, enfrentando el constante riesgo de la muerte. ya que los trabajadores en el túnel están expuestos a temperaturas que alcanzan los 50 gr. Por otro lado, Ulana se esfuerza por obtener información de aquellos que trabajaron esa noche en Chernobyl y entrevista a uno de estos trabajadores llamado Leonid. Este hombre ha perdido casi toda su piel y le revela que es el ingeniero jefe de seguridad del reactor. Al preguntarle su edad, él responde que tiene 25 años. Mientras tanto, la situación del esposo de Ludmila se agrava cada vez más. Una de las enfermeras le sugiere que regrese a casa, pero ella se niega a abandonar su lado. Ante esto, la enfermera le informa que puede permanecer en el hospital, aunque no está autorizada a tocarlo. A continuación, vemos al esposo de Liudmila en un estado crítico. A pesar de las advertencias recibidas, Liudmila se aproxima a él y le confiesa que está embarazada mientras acaricia su mano con ternura. Por otro lado, Scherbina informa a Legasov que el fuego ha sido extinguido y que los mineros están logrando un progreso notable. Se estima que todo el trabajo estará finalizado en un plazo de 4 semanas. Sin embargo, debido al intenso calor, los mineros comienzan a trabajar desnudos, exponiéndose así a altos niveles de radiación. Mientras tanto, Ulana continúa entrevistando a Leonit. Ella le pregunta si el nivel de energía aumentó de 200 a 400 MW, a lo que él responde afirmativamente indicando que ocurrió de manera muy rápida. Ulana entonces indaga sobre por qué no se activó un apagado de emergencia y por qué no se pulsó el botón AC5 single. Leonid le explica que sí lo hicieron. Informó sobre el aumento a Akimov y él mismo pulsó el botón. Ulana sostiene que eso no es posible, pero Leonit insiste en su versión afirmando que fue testigo del momento en que se produjo la explosión. A continuación, Ulana se dirige a la habitación donde se encuentra Akimov. Este le asegura que él efectivamente pulsó el botón y que realizó todos los procedimientos correctamente antes del incidente. Ulana, insatisfecha con la respuesta, se marcha de la habitación. Más tarde encuentra a Liud Mila sosteniendo la mano de su esposo y colocándosela en su vientre. Al ver esta escena, Ulana la saca inmediatamente de la habitación y la confronta por haber tocado a alguien contaminado con radiación. En ese preciso instante, un alto oficial irrumpe y encuentra a las dos mujeres discutiendo. Es el 7 de mayo de 1986 en Moscú, donde Scherbina se reúne con Legazo. Scherbina le informa que anoche arrestaron a Ulana, aunque él se está ocupando de la situación. Posteriormente, ambos se encuentran con Gorbachov y los demás miembros del consejo. En esta reunión, Legasov expone que hay una cantidad considerable de residuos radiactivos y contaminación dispersados sobre un área que abarca aproximadamente 2,600 km². Destaca la urgencia de evacuar completamente toda la región. Es imperativo que se aborden cada ciudad y cada pueblo para garantizar esta evacuación. Además, señala que todos los animales que hayan sobrevivido en la zona, ya sean domésticos o salvajes, deberán ser sacrificados para prevenir la propagación de la radiación y las enfermedades, dado que están contaminados. Asegura que cada roca, cada árbol y el propio suelo habrán absorbido cantidades nocivas de radionidos, los cuales podrían ser arrastrados por la lluvia y el viento si se dejan expuestos. Por lo tanto, será necesario talar bosques enteros y remover la capa superior de la Tierra. Asimismo, deberán construir una estructura de contención alrededor de la propia central nuclear para mitigar los riesgos asociados a esta grave situación. Al concluir la reunión, Legasov se dirige al jefe del comité de la seguridad estatal y le pregunta por qué arrestaron a Ulana. Sin embargo, el jefe le asegura que no tiene conocimiento de lo que está hablando. Legasov insiste en que la necesita, a lo que el jefe responde preguntándole si se hará responsable de ella. Legasov, convencido, afirma que sí. Posteriormente, Legasov visita a Ulana en la cárcel y le confiesa que a pesar de su importante cargo, ya no desea continuar soportando esa carga ni arriesgar la vida de más inocentes. Ulana, por su parte, comparte con él lo que le han revelado los enfermos en el hospital y expresa su creencia en sus palabras. Ante esto, Legasov le responde que deberán continuar investigando todas las posibilidades, sin importar cuán improbables puedan parecer. Tras su conversación, Ulana es finalmente liberada. Mientras tanto, en el hospital Basili fallece, Iliud Mila se encuentra profundamente devastada. Asiste a su funeral con un corazón lleno de tristeza. A todos los contaminados los colocan en ataúdes de metal y son trasladados a una fosa común donde son cubiertos con cemento hasta el último centímetro. Un grupo de soldados llega a la granja de una señora con la intención de llevársela. Sin embargo, ella se niega a abandonar su hogar y dejarlo todo atrás, lo que provoca que asesinen a la vaca que estaba ordeñando en ese momento. Es agosto de 1986 en Kiev. 4 meses después de la explosión, Liud Mila se encuentra en un avanzado estado de embarazo y se ve forzada a vivir en Ucrania. Por otro lado, se inician las mediciones de radiación en la zona. Posteriormente nos trasladamos a Pripiat, donde encontramos a Legasov recibiendo una llamada urgente. Él debe reunirse con Scherbina y un oficial que le interroga acerca de por qué el núcleo sigue expuesto y por qué no ha sido cubierto. Legasov le explica que desean hacerlo, pero no pueden acercarse lo suficiente. Los escombros del techo están compuestos por grafito del propio núcleo. Hasta que no logren retirar esos escombros del techo hacia el interior del reactor, cualquier persona que se acerque corre un grave peligro. El techo presenta tres niveles. El más pequeño pertenece a Katia, donde la radiación alcanza 1000 roten por hora. Una exposición de 2 horas sería mortal. El siguiente nivel corresponde a Nina con 2000 rot y Jen. Una hora de exposición allí también resultaría letal. El oficial menciona que en Afganistán utilizaron bulldóeres teledirigidos para el control remoto, pero Scherbina le aclara que su peso es excesivo y podría atravesar el techo. Ante esto, Legasov sugiere emplear roveres lunares, ya que son ligeros y si los recubren con plomo podrían resistir. Además, enfatiza que en ningún caso deberían subir personas al lugar, solo se deben utilizar robots. El oficial pregunta acerca de la sección más peligrosa, a lo que Scherbina responde que se llama Masha y presenta una radiación de 12,000 rot. Si alguien intentara acceder allí con un traje protector, su esperanza de vida se reduciría a la mitad en 2 minutos. Tras 3 minutos, moriría en cuestión de meses. Ni siquiera los roberes serían efectivos en Masha. Esa cantidad de radiación gama penetra todo, destruyendo circuitos y microchips. Finalmente, Charbina informa el oficial que pueden afirmar con certeza que ese es el lugar más peligroso del planeta. Mientras tanto, observamos la llegada de nuevos soldados al segmento dedicado a la búsqueda de animales, quienes tienen la difícil tarea de eliminar a todos los animales que se crucen en su camino, ya que están contaminados. En este contexto conocemos a Pavel, quien se une a otros voluntarios en esta misión. Posteriormente nos trasladamos a Moscú, donde Ulana se encuentra en una biblioteca en busca de información clasificada sobre el reactor y su funcionamiento. Sin embargo, a pesar de sus esfuerzos, no logra obtener la información completa que necesita. En Chernobyl ya ha comenzado la limpieza general de los árboles, el suelo y otros elementos del entorno. Además, cuentan con un robot enviado desde Alemania que se encuentra en las afueras de la planta y que podría ser crucial para ayudarles a desentrañar los misterios relacionados con la explosión. Desde un cuarto de control operan el robot y parece estar funcionando adecuadamente. Por otro lado, Ulana regresa al hospital para hablar con el ingeniero Diatlov. Él le aconseja que se marche, sin embargo, ella insiste en que requiere su ayuda. Le explica que Akimov accionó el botón aceto cando él dio la orden. Diadlove le pregunta, ¿qué orden fue es? Ella responde que fue Top quien la emitió y que Akimov lo pulsó. Esa fue la única decisión acertada que tomaron. Ulana solicita a Diatlov que le confirme si hubo una explosión después de que intentaron apagar el reactor. Él le pregunta, ¿cómo podría saber si realmente ocurrió una explosión? Ante esto, Ulana le muestra una fotografía y luego le enseña lo que ha encontrado en los archivos del Estado, un documento del año 1976 sobre el manejo de reactores RBMK en condiciones extremas. Sin embargo, dos páginas han desaparecido. Diatlov responde que el estado debe proteger sus secretos. Ella argumenta que han cometido un error al no censurar el índice y señala que las páginas faltantes tratan sobre el coeficiente de vacío positivo y el botón AC5. Ulana aclara que no viene a culparlo, sino a averiguar qué sucedió realmente. Diadlove le responde que el coeficiente de vacío no guarda relación con el AC5 y sostiene que la verdad no existe. Todos le mentirán y le pide nuevamente que se marche. Los reclutas comienzan a eliminar a los animales silvestres, pero Pabel se ve afectado al dejar atrás a un pobre perrito malherido tras un disparo erróneo. Todos los cuerpos de los animales son arrojados a un hoyo y cubiertos con cemento, una acción que refleja la dureza de la situación. Desde Alemania se envía a otro robot denominado Joker, el cual es transportado en helicóptero y colocado en la cima de la planta nuclear. Sin embargo, al intentar controlarlo desde la torre, el robot deja de funcionar debido a la intensa radiación. Scherbina, visiblemente furioso, comienza a reclamar sobre la calidad del robot. En este contexto descubren que para ocultar la verdadera magnitud de la catástrofe, la Unión Soviética había informado a Alemania de una situación mucho menos grave de lo que realmente era. Ante la falta de tecnología capaz de soportar tales condiciones, Legasov propone el uso de biorobots, es decir, hombres que se arriesguen en esta peligrosa tarea. Por otro lado, Pavel se encuentra con varios cachorritos junto a su madre y se enfrenta a la difícil decisión de acabar con ellos. Sin embargo, incapaz de llevar a cabo tal acción, decide salir a tomar aire mientras su compañero asume esa sombría responsabilidad. Es octubre de 1986 cuando se les instruye a los soldados que suban a la torre del reactor conteniendo su aliento. Deben arrojar al suelo los fragmentos de grafito que encuentren en menos de 30 segundos. Con gran esfuerzo logran cumplir con esta peligrosa misión, aunque son conscientes de que no saben si saldrán vivos después de enfrentar esta tarea tan arriesgada. A continuación observamos a Ludmila, quien se encuentra sentada en un banquito. De repente comienza a experimentar dolores intensos y es trasladada al hospital, pues está a punto de dar a luz. Por otro lado, lejos de los agentes del comité para la seguridad del estado, Ulana se reúne con Legasov y Ccherbina. Legasov informa a Ulana que llevarán a juicio a Diadlov, Briuchanov y Formín, solicitando que ellos tres testifiquen. Sin embargo, Schervina interrumpe para señalar que antes de eso, el Comité Central enviará Alegasov a Viena, a la sede de la Agencia de Energía Atómica, donde deberá relatar lo sucedido. Ulana les comunica que ha creado una línea temporal detallada minuto a minuto e incluso segundo a segundo en algunos puntos críticos. Cada decisión tomada, cada botón presionado y cada interruptor activado son indicativos de una incompetencia absoluta, así como de una infracción del reglamento de seguridad y una imprudencia increíble. Sin embargo, no tiene claro si estos individuos son culpables de la explosión en sí, ya que tras analizar los datos concluye que Top decía la verdad. Apagaron el reactor y este explotó. Tal vez en la información que ha recopilado se encuentre la respuesta. No obstante, le han sustraído dos páginas. Legasov le recuerda un incidente ocurrido en 1975 en un reactor RBMK en Leningrado, donde se rompió un canal de combustible. En esa ocasión, los operadores pulsaron el botón AC5, pero en lugar de apagarse instantáneamente, la energía aumentó brevemente. Se cuestionan las razones detrás de este fenómeno. Cuando un reactor RBMK opera a baja potencia, es extremadamente inestable debido a cambios en la reactividad. Bajo circunstancias normales, las barras compensan esta inestabilidad. Ulangna interrumpe para aclarar que si bien esas condiciones pueden ser consideradas normales, en Chernóyl se detuvo el reactor durante la prueba y se retiraron las barras para permitir que la energía regresara. Leasov le explica que esto fue precisamente lo que descubrió Bolbock en Leningrado. Si se sacan las barras de boro completamente del reactor y luego se vuelven a introducir, lo primero que entra al núcleo no es boro, sino grafito. Las puntas de grafito están diseñadas para desplazar el agua y el vapor, lo cual no disminuye la reactividad. Por el contrario, esta aumenta considerablemente. Charbina pregunta con frustración por qué pulsaron el botón AC5. Ulana responde que no lo sabían con certeza. A su vez, Legasov menciona que Bolbock había advertido al Kremlin hace 10 años sobre esta situación. No debería haber dudas acerca de la supremacía de la industria nuclear soviética. Les confiesa que cuando vio que el reactor había estallado, no pensó que fuera un fallo del AC5, porque este no podría provocar una explosión a menos que hubieran llevado al reactor al borde del desastre. Ulana menciona que existen 16 reactores RBMK activos en la Unión Soviética. Considera fundamental que esta información se haga pública para poder abordar y solucionar los problemas existentes. Sin embargo, Sherbina sostiene que no deben revelar la verdad, argumentando que a la nación le desagrada ser humillada. Propone, por lo tanto, que se realicen las reparaciones de estos reactores activos de manera discreta. Más adelante nos enteramos de la trágica noticia de que la bebé de Liudmila falleció 4 horas después de su nacimiento, ya que había absorbido toda la radiación a la que estuvo expuesta su madre. Ulana utiliza esta dolorosa experiencia como fuente de inspiración y anima a Legasov a actuar con valentía y a hacer pública la verdad, sin tener en cuenta las posibles consecuencias. En las 12 horas previas a la explosión, los superiores de Diatlov discuten un nuevo cargo y mencionan que el reactor está en fase de prueba, destacando que Diatlov ha sido ascendido y es responsable de estas pruebas. En marzo de 1987, Legasov, insatisfecho tras el juicio en Viena y consciente de haber mentido, es llevado ante Charkov, vicepresidente del Comité para la Seguridad del Estado. Más tarde se encuentra con Ulana, quien le informa sobre un nuevo juicio en Chernobyl, sugiriendo que será su oportunidad para revelar la verdad ante un jurado de científicos internacionales. Sin embargo, Legasov teme que confesar la verdad pueda poner en peligro su vida. En julio de 1987, Legasov, Shecherbina y Ulana regresan a Chernobyl para un juicio sobre el accidente. Shecherbina presenta documentos que demuestran que los protocolos de seguridad estaban falsificados. Se revela que uno de los protocolos no se cumplió y que el reactor, que había comenzado a funcionar en diciembre de 1983 no era nuevo antes del accidente. A pesar de que el director certificó la finalización de la construcción, en realidad aún no estaba terminada. Como resultado, Brianov, Fomín y Diatlov recibieron reconocimientos indebidos. Shecherbina explica que un reactor nuclear genera calor en su núcleo, donde bombas aseguran una refrigeración constante. Este calor produce vapor que mueve turbinas para generar electricidad. Sin embargo, en caso de un apagón y la imposibilidad de bombear agua al núcleo, puede ocurrir sobre calentamiento y riesgo de fusión del combustible, lo que podría llevar a una catástrofe nuclear. Se propusieron tres generadores 10 como solución, pero Brianov sabía que el problema no estaba completamente resuelto, ya que los generadores tardaban un minuto en alcanzar la velocidad necesaria para activar las bombas y prevenir la fusión, lo que podría ser demasiado tarde. Llegaron al momento crítico de la prueba de seguridad, cuya teoría era usar la electricidad generada por las turbinas que tardan en detenerse para alimentar las bombas en caso de un corte energético. redujeron la energía del reactor a 700 MW para simular un apagón y apagaron las turbinas, midiendo si la electricidad generada era suficiente para bombear agua al núcleo. Aunque la metodología era válida, la ejecución fue deficiente, fracasando en los tres primeros intentos. La cuarta vez que lo intentaron fue el 26 de abril de 1986. Ulana señala que para entender el accidente de Chernobyl hay que retroceder al 25 de abril, 10 horas antes del desastre. A las 2 de la tarde, la potencia del reactor se había reducido a la mitad, pero recibieron una llamada de Kiev que exigía posponer la reducción de electricidad hasta pasada la medianoche, convirtiéndose en un momento crítico. A pesar de que una dirección competente habría cancelado la prueba, Brianov, Fomin y Diatlov decidieron continuar. Este retraso generó dos problemas, uno científico y otro humano, siendo este último el primero a considerar. A medianoche, dos inexpertos, Leonid y Jacob, son convocados para el cambio de turno. Contactan al supervisor del año anterior, quien les indica que sigan instrucciones previamente tachadas. Luego, Diatlov llega y les informa que pueden realizar la prueba, inicialmente pidiendo que se lleve a cabo a 1600 MW y luego ordenando reducir la potencia a 700 MW. A pesar de saber que los operadores no tenían la formación adecuada, Diadlove insiste en que se realice la prueba. Ulana explica que Leonit, con solo 25 años y 4 meses de experiencia en su puesto, era el encargado de controlar y estabilizar el reactor esa noche, un factor humano que contribuyó al retraso en la prueba. Sin embargo, en el interior del núcleo se estaba formando algo mucho más peligroso, un veneno. Legasov aclara que en un reactor ocurren dos procesos fundamentales. reactividad que genera energía y puede aumentar o disminuir y la responsabilidad de los operadores de mantener este equilibrio. Cuando los átomos de uranio se dividen, la reactividad aumenta. Si no se controla, seguirá incrementando. Para hacerlo, se utilizan barras de control de boro que reducen la reactividad. Además, el agua desempeña un papel crucial al disminuir el calor y convertirse en vapor, creando un fenómeno conocido como coeficiente de vacío positivo. A mayor cantidad de vapor, mayor es la reactividad. Sin embargo, el coeficiente de temperatura negativa indica que cuando el combustible nuclear se calienta, su reactividad disminuye. Así, mientras el combustible incrementa la reactividad, las barras y el agua la reducen. Al dividirse, el uranio se genera axenón, un gas noble que reduce la reactividad y actúa como veneno. En condiciones normales, el núcleo quema el xenón antes de que cause problemas. Sin embargo, debido a un retraso en el proceso, el reactor 4 de Thernobyl había estado operando 10 horas a media capacidad, acumulando xenón y envenenando el núcleo. A pesar de una orden para reducir la velocidad de operación del reactor, menos de una hora después ocurrió una explosión devastadora. Se muestra un flashback donde Diadatlov insiste en que los operadores aumenten la potencia, lo que solo podría llevar a la catástrofe. Durante el juicio, Diatlov intenta defenderse diciendo que estaba en el baño cuando ocurrió el incidente, pero todos saben que no es cierto. Durante un receso, Sherbina revela que le queda solo un año de vida y reflexiona sobre su falta de importancia. De regreso al juicio, Legasov acusa a Diatlov explicando que el reactor estaba envenenado por el xenón y que la temperatura era insuficiente para generar vapor. La única manera segura de aumentar la potencia era hacerlo lentamente durante 24 horas, pero Diatlov insistió en hacerlo de inmediato. Akimov y Toptunov comenzaron a retirar las barras de control quitando tres cuartas partes de ellas. Con solo seis barras restantes, el combustible se enfrió y no se redujo la reactividad. Sin embargo, el envenenamiento por Xenón limitó la potencia a 200 MW cuando se necesitaban 700. A pesar de la potencia insuficiente y del exceso de agua, Diadlove ordenó proceder con la prueba. La computadora recomendaba apagar el reactor, pero se interrumpió el flujo de agua y no había refrigeración ni barras de control disponibles. Esto llevó a un aumento drástico de la reactividad en menos de un segundo. El agua restante se convirtió en vapor, creando un vacío y aumentando aún más la reactividad y la temperatura, mientras que el xenón se descomponía y la potencia seguía creciendo sin control. Al presionar el botón AC5 se detiene la reacción en el reactor de Chernóy pero no como se esperaba. Legasov explica que Diatlov pensaba que el botón detendría la reacción, pero las barras de control de Boro estaban acompañadas por puntas de grafito que intensificaron la reacción en lugar de reducirla. Esto provocó una explosión en el reactor que superó su capacidad operativa y causó una catástrofe. Más tarde, Legasov es interrogado por un juez sobre por qué no compartió esta información en Viena. Confiesa que su testimonio fue falso para proteger la imagen de la Unión Soviética. Luego, un general del Comité para la seguridad del Estado conduce a Legasov a una sala para interrogarlo. Le manifiesta que lo que hizo no es heroico y que ha cometido un grave error al empañar la imagen de la Unión Soviética. Le explica que no tiene sentido eliminarlo físicamente, sin embargo, le harán algo mucho más atroz. El jurado no respaldará su testimonio y pretenderán que nunca fue pronunciado. Sus logros serán atribuidos a otros individuos y nunca volverán a ofrecerle empleo. Será borrado de todos los libros de historia y nadie recordará ni siquiera su muerte. Luego, tres hombres lo suben a un vehículo y se lo llevan. Mientras Shcherbina y Ulana lo observan desde lejos con tristeza. Yeah.

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