Pues muchas gracias, Teresa, y nada como hablar en casa, ¿verdad? Y hablar desde desde la amistad y con amigos. Hay mucha gente conocida aquí y ya son muchos años. Es verdad que hay otros que no que no he tenido el gusto de conocer, pero bueno, espero que con esto y esta charla y el diálogo que vamos a tener después, pues también nos conozcamos un poquito más para la gloria del Señor. Después del primer anuncio, ¿qué? Hay que agarrarse a los asientos y decir, "Bueno, esto va a ser una charla de marco. Vamos a a o voy a intentar dar un marco porque yo veo que aquí hay muchos catequetas, gente que sabe muchísimo de los temas que han expuesto y y hemos aprendido mucho y yo me siento como un outsider en ese sentido porque vengo del punto de vista de la práctica pastoral de estar ahí bregando, eh, no tanto dentro de una parroquia como con aquellos que estáis dentro de una parroquia, con los sacerdotes, con los laicos, con los equipos Y esta charla es fruto de muchos años de reflexión, pero os confieso también que es una charla que nunca se ha dado. Así que eh bueno, pues pido al Espíritu Santo que que ilumine también por la parte que me toca y y que se entienda. Bien, vamos un poquito a un punto de partida como siempre me gusta y veréis una imagen de una copa, de un cáliz y el salmo 116, ¿cómo pagaré al Señor todo el bien que me ha hecho? Alzaré la copa de la salvación e invocaré el nombre del Señor. He elegido esta cita por el tema de la salvación. Ya veréis cómo engancha con todo, pero por supuesto, como estamos hablando mucho del directorio de catequesis, pues un par de citas del directorio. Directorio del 2020, el 57. El anuncio no puede ser considerado solo como la primera etapa de la fe previa a la catequesis, sino más bien la dimensión constitutiva de cada momento de la catequesis. Me gusta mucho por aquello de constitutivo. A mí me llama mucho la atención las cosas de Marco, de dónde encajan y qué es lo que constituye lo que somos y lo que estamos haciendo. El 56, que debería ir antes, pero lo cito después, dice una cosa que a mí me está saltando constantemente, un pensamiento que me asalta. Eh, si bien la distinción conceptual entre preevangelización, primer anuncio, catequesis y formación permanente sigue siendo útil en el contexto actual ya no es posible hacer esta diferencia. En efecto, quienes hoy piden o ya han recibido la gracia de los sacramentos, a menudo no tienen una experiencia personal de la fe o no conocen íntimamente su fuerza y su ardor. Fijaos en esto, porque esto es muy útil. la distinción conceptual. Hay un trabajo detrás, hay un trabajo que se sigue haciendo, hay un trabajo que no caduca ni va a caducar. Nos hablaba don José también de ayer de cómo eh pues en la iniciación podemos plantearnos dónde colocamos las cosas, pero las cosas no cambian. Podemos pensar, repensar, podemos reconfigurar, por decirlo de alguna manera, y la distinción conceptual siempre nos va a ayudar. Pero esta es una afirmación muy fuerte. Es casi una enmienda a la totalidad, incluso de lo que estamos haciendo aquí. ¿Qué nos está diciendo? Ya no es posible hacer la diferencia. Está todo mezclado. ¿Cómo que está todo mezclado? Si lo tenemos clarísimo, si somos unos grandes teóricos o somos unos grandes prácticos, catequetas o no catequetas, evangelizadores, lo que cada uno le toque. Y se constata que la gente que han recibido la gracia de los sacramentos no tienen una experiencia personal. la charla un poco de ese nicho, no sé si llamarlo nicho de mercado, porque aquí no se trata de un mercado, pero me entendéis, que es esta gente que es la mayoría que nos encontramos en nuestras parroquias y en nuestra pastoral. En un país de antigua cristiandad como el nuestro, que todavía tiene cristiandad y convive con el postcristianismo, vamos a encontrar mucha gente que ya está iniciada. Esto plantea un problema y en un problema profundo con una solución que es la que quiero plantear en la charla. Pero os lanzo una pregunta tipo Malon. ¿Sabéis que que el padre Malon pues nos ha marcado a muchos ahora va a salir el segundo libro publicidad encubierta que que es Más allá de la parroquia y en este libro pues nos pregunta, "¿Amamos más nuestro modelo o nuestra misión?" Esta es una gran pregunta, pero para eso hay que aclarar qué es el modelo, a qué nos estamos refiriendo y para eso os quiero hablar de dos cosas, los modelos de pastoral y el paradigma de pastoral, porque la charla trata del paradigma de pastoral o el paradigma para lo que viene después del primer anuncio. Muchas veces eh damos por supuesto y cada uno tiene su definición de las cosas. Yo os doy la mía. No pretendo sentar cátedra, pero pero sí que trabajemos con ella. El paradigma de pastoral es el marco de supuestos desde el que la iglesia entiende qué es evangelizar y qué significa salvar. El modelo pastoral, en cambio, es la forma concreta en que organiza estructuras y procesos para hacerlo. Fijaos en esto, porque el paradigma nos da un marco donde existir, donde trabajar, donde entablar la acción pastoral. El modelo es la forma concreta en la que trabajamos y hablamos de estructuras, hablamos de procesos, hablamos de itinerarios. Muchas veces sin quererlo hablamos mucho de modelos y no prestamos atención al paradigma que hay detrás. y el paradigma deciden qué creemos, qué creemos que está pasando. El modelo es qué hacemos, a qué nos dedicamos en lo concreto. Y aquí hay un tema crítico. Quiero subrayar también esto. Aquí he dicho la qué es lo que la iglesia entiende, qué es evangelizar y qué significa salvar. Si veis, es la segunda vez que sale el tema de la salvación. Ya tenemos la copa, la cita de los salmos, porque de eso se trata. Parece que la misión de la iglesia está clara, ¿no? Nos dedicamos a salvar, pero a veces la pregunta es, ¿cómo lo estamos haciendo? La salvación de Jesucristo extendida a los hombres. La Iglesia Sacramento Universal de Salvación formula el concilio. ¿Estamos todos de acuerdo en esto, verdad? Porque si no estamos de acuerdo, a lo mejor estamos construyendo modelos y no sabemos hacia qué apuntan, a qué se dedican, a qué nos dedicamos, cuál es nuestra misión. Muchas veces eh el problema es que intentamos cambiar de modelo, pero no nos damos cuenta de que hace falta cambiar el paradigma o que toca el momento del cambio de de paradigma. Esto es algo que que nos nos recuestiona. Amamos más nuestro paradigma o nuestra misión, ya no solo el modelo. Y aquí sí que tenemos que que ver lo que está pasando en la iglesia. Yo voy a ser incisivo, ¿vale? Voy a ser provocativo. A mí me gusta provocar, ¿no? Cuando escribo artículos en el blog, ¿no? Eh, a veces hay gente que se le pone los pelos de punta, pero luego no son para tanto. Pero quiero hacer las preguntas correctas y a la pregunta de qué amamos más, también hay una constatación práctica. ¿Qué está haciendo la gente? Muchas veces celebramos los sacramentos, estamos abrazando los métodos de primer anuncio. Parece que que han triunfado, ¿verdad? nosotros los de la comisión de primer anuncio, eh, aquí ya se ha dicho un par de veces y yo creo que no está mal que se diga, oye, que no es todo primer anuncio. Oye, de hecho estamos hablando del catecumenado tanto por eso y don José nos ha ofrecido una perspectiva interpretativa, ¿no? todo desde el catecumenado, el primer anuncio desde desde el catecumenado, pero a veces estamos eso, construyendo comunidades que quieren alimentar a las personas, que pastorean, alimentan, dan el pan de la vida, todo completamente esencial. Pero la pregunta resuena cuál es nuestra misión porque más allá de alimentar a la gente o de cuidar a la gente o de tenerla en la parroquia, por decirlo así, la Iglesia hace lo que siempre ha hecho, ser sacramento universal de salvación. Y este es el criterio, es el criterio último. No es un criterio de eficacia, no es un criterio de novedad tampoco. Se trata de la salvación concreta de las personas. Así sí que podemos empezar bien la charla. Estamos pensando itinerarios, métodos, estamos eh pensando modelos, está muy bien, pero ¿cuál es la misión concreta? ¿A qué nos dedicamos? ¿A qué sirven esos modelos? Y desde aquí nace todo. Por eso también es un cabe no estamos dedicándonos a dar modelos organizativos. Oye, que que salga un catecismo, que haya un directorio, lo podemos ver como ayudas aptas a una realidad mucho más profunda y existencial que estamos viviendo como como iglesia, porque la iglesia es una realidad ontológica también y salvífica. Por eso podíamos caer un poco en pensar solo en las programaciones, en el hacer, en cómo lo vamos a hacer, pero esta es la pregunta paradigmática de la iglesia. ¿Cuál es el ser de la iglesia? Yo veo que en este tiempo, un poco por el trabajo que que nos ha tocado hacer a mí con mi mujer desde Alfa, luego ahora con tantos sacerdotes que estamos recuperando, parece el primer anuncio como modelo, pero a la experiencia nos dice que no tenemos claro lo que viene después. ¿Qué debe seguir después de que una persona diga el sí? Y sí, todos amamos la misión de la Iglesia porque la amamos, pero a veces parece que si amáramos que amáramos más el modelo del que somos hijos o el paradigma bajo el que funcionamos que la misión de la Iglesia. O sea, hay, no sé si lo explico bien, hay un decalaje en ese sentido, ¿no? Queremos hacer primer anuncio, queremos entablar métodos, queremos entablar itinerarios, estamos explorando modelos, pero en el fondo, en el fondo, en el fondo sabemos a dónde vamos, a dónde nos lleva esto, porque si no no podemos construir sin esa arquitectura fundamental. Bueno, eh vivimos en un contexto, es el contexto epocal que nos ha tocado, con el que nos toca trabajar. No es un momento de ajuste, un simple ajuste de métodos. Ahora sale esto, luego sale lo otro. Es un cambio de época verdadero que pone en cuestión nuestro paradigma. Hemos pasado, esto es lo fácil. Aquí pongo el quicio, que es donde estamos en un quicio, en un momento liminal de cambio, paso de un sitio a otro, entre la cristiandad, a mí a veces me gusta llamarlo la tardocristiandad, la última cristiandad, ¿no? La última que se ha vivido, y el postcristianismo. Y hemos pasado de esto a una situación de quicio que algunos les saca de quicio también, que algunos les descoloca, que que te hace perder seguridades, que no sabes dónde estás pisando. Eso genera también crisis identitarias y un montón de respuestas que a veces no son las más adecuadas, simplemente son reactivas, por decirlo así. No venimos de situación epocaltiandad hace ya mucho, donde la familia estaba, donde se anticipaba sacramentalmente la fe de las personas. O sea, para recibir el sacramento, lo sabemos, ¿no? La fe será por supuesta. En los niños no se puede dar, pero los padres la anticipan. Y cuál es la realidad más creciente, qué es lo que vemos, con qué trabajamos. Y esto es el 95% de lo que hay en las parroquias, porque a veces pensamos en procesos de catequeses, de catecumenado, pero ¿qué tenemos dentro de las parroquias aparte de los que se están iniciando? bautizados, iniciados sacramentalmente, pero no convertidos vitalmente. Y aquí hay una cita de el directorio de catequesis 61. La necesidad de no dar por supuesto que nuestros interlocutores conocen el trasfondo completo de lo que decimos o que pueden conectar nuestro discurso con el núcleo esencial del evangelio. Es la razón tanto para firmar la naturaleza querigmática de la catequesis como para considerar su inspiración catecumenal. Estamos machacando mucho el tema del querigma, los del primer anuncio. Luego queremos relacionarlo con la catequesis, luego queremos conectar con el itinerario catecumenal. ¿Por qué lo hacemos? Porque la gente no ha hecho este camino, no ha tenido esta experiencia personal de encuentro o de encuentro en la comunidad o de gradualidad de la vida cristiana. Llámalo como como quieras. Y el problema no es que falten los sacramentos. es que falta el proceso. Aquí se ha hablado mucho de proceso. José Antonio nos habló mucho de proceso, pero ¿qué pasa? Que para obtener un proceso, para discernir un proceso, necesitamos cambiar un paradigma. Si no, nos quedamos a nivel de modelos. Y cambiar modelos sin cambiar profundamente el paradigma puede ser un voluntarismo. Bueno, vamos a estudiar entonces un poco de dónde venimos, cuál es el paradigma heredado, cuál es en el que nos debemos mover, que nos pide la Iglesia y cómo lo discernimos. Lo cual también es super importante si queremos hacer este trabajo. Os voy a dar una declaración, un enunciado, la voy a leer y me decís vosotros de dónde sale este paradigma. ¿A qué se dedica la iglesia? ¿Qué es la Iglesia? ¿Qué es la acción pastoral? Una iglesia que evangeliza salvando mediante una economía sacramental visible, protegida por definiciones doctrinales claras y sostenida por una reforma disciplinar y formativa del clero para garantizar una transmisión uniforme, reverente y eficaz de la gracia de la salvación. Trento. Trento, ¿verdad? Muy bien, muy bien. Tenéis hechas vuestros deberes, ¿no? Clarísimo, ¿verdad? Somos hijos de Trento, aunque seamos hijos del Concilio Vaticano Segundo, el último gran concilio dogmático. Y si no cuentas el Vaticano Io, que fue muy exiguo y fundamental para entender nuestro marco paradigmático y dónde estamos en la iglesia hoy en día. Siguiente definición. Venga, el nuevo paradigma. Entonces, una Iglesia que evangeliza haciendo presente el misterio de comunión trinitaria como sacramento universal de salvación mediante el testimonio, el diálogo y la participación de todo el pueblo de Dios para ofrecer a la humanidad el encuentro con Cristo y conducirla progresivamente a la plenitud de la vida en él. Era obvia la respuesta, ¿verdad? Así. Muy bien. ¿Veis que los dos siguen con un tema, el tema de la salvación y cómo llegamos a la gente? ¿Cómo hacemos llegar la salvación a la gente. Esto es muy importante también entenderlo, pero son dos formulaciones que podemos intentar desgranar un poquito. Paradigma de Trento. La economía sacramental custodial. Perdonad que suena muy rimbombante. Estamos custodiando la verdad y hay una economía sacramental para la salvación de las personas. Concilio y Vaticano Segundo, misterio de comunión misionera. Podría explicarlo mucho, pero nos detendríamos demasiado tiempo. Entrento la objetividad, la pertenencia formal y ritual yontológica. Hay que entrar dentro del barco. En el Concilio Vaticano Segundo, una subjetividad diferente, la pertenencia relacional y ontológica también. Todo sigue girando en torno a la salvación. Yo quiero que se os quede esto en la retina porque es que no se oye mucho. Hay dos temas que no se han oído mucho, salvación y bautismo, aunque se hayan oído, eh, no estoy intentando hacer una crítica de nada que se haya dicho, pero estamos moviéndonos en el en el terreno del modelo y se nos olvidan las cosas fundamentales y esta es la cosa fundamental en torno a la cual todo tiene que girar. ¿Qué es lo que pasa con Trento y con el Vaticano Segundo? Primero, que no se oponen doctrinalmente. Por eso Trento es dogmático, el Vaticano Segundo es pastoral, pero se desplazan pastoralmente. O sea, desplazarse no significa contradecir, eh, es cambiar el punto de partida, es reordenar los acentos, es modificar la lógica de la presentación y la acción. Modificar la lógica. Hablaba don José de reordenar las cosas. Se puede ver, ¿no? En qué secuencia sucede la iniciación cristiana. No podemos cambiar la iniciación cristiana, la sabiduría de la Iglesia, el desarrollo a todos a lo largo de todos los años, pero en diferentes momentos de pastoral y según el paradigma desde el que estemos trabajando, habrá que ordenar de una manera u otra para que siga teniendo eficacia. Entr la defensa de la verdad, la corrección del error y custodiar los medios de gracia. una iglesia, una iglesia que custodia dentro el Vaticano Segundo el misterio de Dios, que se comunica, la vocación universal, la comunión, la Iglesia en diálogo con el mundo. Muy bonito todo, ¿no? No se cambia lo que se cree, se cambia cómo se ofrece y desde dónde se articula pastoralmente. Esto es muy importante. La sal la pregunta implícita de Trento, ¿cómo se salva el hombre correctamente? La pregunta implícita del Concilio Vaticano Segundo, ¿cómo participa la humanidad del misterio de Dios? ese misterio de comunión con ese Dios que se comunica. Hay dos lógicas, si lo veis. Una aparece una lógica de la defensa, otra la del don. Se podría hablar mucho de eso, pero para hacernos un otro esquemita, por decirlo así, trento es centripeto, es decir, vamos a salvarnos, vamos para dentro, vamos a trabajar desde dentro, vamos a custodiar. El el Concilio Vaticano Segundo es centrífugo. Vamos a salir afuera, vamos a salir al mundo. Esto es un paradigma completamente diferente, si os dais cuenta. Tiene que tener consecuencias en el modelo y a todos los niveles. Y tenemos que hacer esta distinción bien. ¿Qué es evangelizar entonces para Trento? Enseñar la verdad, incorporar sacramentalmente, custodiar la vida de gracia. ¿Qué es para el Vaticano Segundo? Manifestar el misterio de comunión. atraer por el testimonio, conducir a una participación progresiva. Esto es muy bonito. Podríamos formular más, pero no voy a entrar. Lo que quiero subrayar al final de esta sección es que Trento tenía su proceso, pero el Concilio Vaticano Segundo, yo creo que todavía no lo ha desarrollado. Y aquí es donde nos toca una labor. La iglesia está llamando un discernimiento sinodal desde hace mucho tiempo. Hay una evolución, un desarrollo magisterial, postconcilio Vaticano Segundo, muy rico, pero donde todavía hay que leer mucho, donde todavía estamos, no sé si avanzando doctrina, porque el Papa Francisco cuando empezó su pontificado decía, "Él no venía a avanzar doctrina, parecía un papa de realización y el Papa León probablemente sea un papa de ordenar todo eso también como buen canonista, ¿no? Que que va a a enmarcar todavía eso más. Pero desde luego hay un desarrollo. No sé si os gusta y habéis ido a San Pablo Estramuros. A mí me encanta y una de las cosas que más me gusta, pues eso, es ver las imágenes ahí de los papas, ¿no? Y vemos aquí este desarrollo pues postconciliar. Ahí veis al pobre Juan Juan 23, ¿no? Que sale ahí subrayado medio tal porque todavía no empieza el desarrollo post, ¿no? Él no termina el concilio, lo termina Pablo VI, que si Evangelin Untiandi, que si después Juan Pablo Segund, catequesis traende, redentornis, eh un montón de cosas, entre medias, directorios de catequesis, Benedicto 16 con la nueva evangelización y todo lo que comporta, aporta Fidey Francisco con Evangelic Gaudium y suma y sigue. Hay todo un desarrollo y el Papa León que le acaban de dar su icono, ¿verdad? Está ahí, ahí todavía no se cuelga hasta que hasta que te vas, ya sea por fallecimiento o por dimisión, ¿no? Pero esperamos de este desarrollo pues una concreción, ¿verdad? Un itinerario, un proceso, un camino, una clarificación. Hay temas que llevamos mucho tiempo pensándolos. Solo os cito dos. Evangel Untiandi, la evangelización en tiempos modernos. Pablo VI, carta magna de la nueva evangelización. Y muy pronto, catequesis traende, 1979 e San Juan Pablo Segund. Fijaos lo que dice. La peculiaridad de la catequesis distinta del anuncio primero del evangelio que ha suscitado la conversión persigue el doble objetivo de hacer madurar la fe inicial y de educar al verdadero discípulo por medio de un conocimiento profundo y sistemático de la persona de Jesucristo. Pero en la práctica catequética, este orden ejemplar debe tener en cuenta el hecho de que a veces la primera evangelización no ha tenido lugar. Luego hablará de la catequesis que ha corrido el riesgo de esterilizarse sin una comunidad de fe y vida cristiana que acoja al catecúmeno en una cierta fase de su catequesis. Fijaos los dos conceptos. La Iglesia está reflexionando sobre esto. Primer anuncio y catequesis y catecumenado. ¿Cómo los conjugamos? ¿Dónde va uno? ¿Dónde va el otro? ¿Dónde empieza uno? ¿Dónde acaba el otro? Al principio nos damos cuenta de que tenemos catequesis y nos habíamos quedado sin primer anuncio, pero ahora estamos haciendo primer anuncio y nos damos cuenta de que no tenemos catecumenado. O sea, la cuestión sigue abierta en un cierto sentido, no que el magisterio no esté bien acabado. El magisterio a veces es profético, a veces realiza, a veces eh guía, pero hay un discernimiento que estamos haciendo. terreno desconocido, cambio de época, cambio de paradigma, terreno desconocido, momento nuevo y nos pilla con el pie cambiado. Si estamos formados en el paradigma anterior o en la época anterior o en el momento anterior, no es tan fácil. No es tan fácil. Muchas veces vamos a querer cambiar cosas sin darnos cuenta de un efecto gravitatorio que nos devuelve al punto de partida. Yo lo veo con el tema de nueva evangelización, primer anuncio, como persona que ha estado metida en los métodos hasta dentro, que por mucho método que hagas, el método nuevo sobre el vino viejo de un esquema de pastoral que sigue llevando a partiendo de otro paradigma, llevando al mismo sitio que todos, sí, pero que sigue otra lógica, pues hace que todo vuelva al mismo sitio. Por eso últimamente, en estos últimos tiempos, se ha estado viendo muchas veces una pastoral de métodos y con razón, pues eso, alguien lo ha dicho, ¿no? Pues es que no estamos cogiendo la perspectiva adecuada o nos está yendo también con los métodos que no pensamos en otra cosa que los métodos. La reflexión tiene que ser más amplia. Si queremos tener fruto, necesitamos mucho más que eso, que la operación salida o que la operación vamos a a evangelizar lo que no hemos evangelizado en todos estos años. una cita de catequesis traende. Ya la he dicho, pero que corona todo esto. La evangelización es una realidad rica, compleja y dinámica que tiene elementos o si se prefiere momentos esenciales y diferentes entre sí, que es preciso saber abarcar conjuntamente la unidad de un único movimiento. Esto ha salido eh en lo que ha ido diciendo la gente en diferentes ponencias. un único movimiento y unidad. Yo sinceramente creo que uno de los problemas más fuertes que tenemos es que hemos fragmentado el proceso cristiano. Tenemos compartimentos estancos. Estamos viviendo a veces una pastoral esquizofrénica que mantiene mientras quiere ser de nueva evangelización, quiere introducir el nuevo método, quiere introducir el nuevo itinerario, mantiene el antiguo sistema, no sabe dónde está ni a dónde quiere ir. Pero sabe que algo falla, que algo cambia. Hay una falta fundamental de unidad en el proceso de las parroquias, de las comunidades cristianas. Y a veces también podemos caer en eso desde dar desde absolutizar nuestro nuestro campo, los del primer anuncio, los de catequesis, los de catecumenado. Si si absolutizamos el proceso, desconectamos el proceso. No hay unidad, no hay un único movimiento. Y se trata de movimiento esto, eh, luego llegaré a eso, pero se trata de movimiento. La iglesia solo es en movimiento. ¿Cuál es el desarrollo doctrinal y qué cosas se pueden ver eh en esa sucesión, no solo de papas, sino también de documentos magisteriales que hemos visto, ponía un punto de partida en Evangeli Untiandi que luego seguía por San Juan Pablo Segund y tenemos dos documentos que han marcado toda la pastoral de nueva evangelización Aparecida 2007 y Evangeliciontificado de Francisco. Aquí se se empieza ya a afinar más el diagnóstico. Seguimos diagnosticando el modelo. Ojo, eh, no sé si estamos diagnosticando el paradigma. Eso es eso es otra labor, digamos. Pero Aparecida nos va a decir una cosa, que tenemos bautizados que no han tenido un encuentro personal. Ya lo decía Evangelin Untiandi, eh, hace una clasificación de bautizados que necesitan el encuentro personal. También tenemos sacramentos que se dan en un contexto en el que no hay discipulado. Una de las grandes palabras que también ha salido aquí y que necesitamos reconectar con ella. Tenemos una catequesis sin conversión previa, todo un diagnóstico de donde saldrá una inspiración también muy profunda hacia Evangelicum, que obviamente no siendo el Papa Francisco pues presidente de la Comisión de Aparecida y teniendo esto dentro de su pensamiento, pues lo va a asimilar con su genialidad también, ¿no?, que suelta esas palabras, esas frases bomba que se nos quedan a todos. En Evangelic Audium la solución se centra en la vuelta al querigma y y a la comunidad de discípulos. Si Aparecida diagnostica el tema de los discípulos misioneros, el querigma es la clave, es la llave, es la puerta y se sigue insistiendo ahora desde el castillo de la fe. Recientemente ha habido unas declaraciones en ese sentido, ¿no? Reindicando Evangelicion, pero ya también se habla de la comunidad aparecida. Esto sería la formulación y Evangelic Gaudion traduce la Iglesia como misterio de comunión y sacramento de salvación en un proceso concreto. Por fin, un proceso concreto, parece, ¿no? El primer anuncio suscita el encuentro. El encuentro genera el discipulado y el discipulado hace de la Iglesia un signo vivo y eficaz para el mundo entero. ¿Cuál es la síntesis entonces? Evangélica en Nuntiandi retomada por el Papa Benedicto 16 el inicio del sínodo de nueva evangelización. La Iglesia existe para evangelizar pero evangélica dice, "Pero evangeliza siendo discípulos." Mateo 28. Hemos hablado de eso también Miguel. La Iglesia solo es sacramento de salvación si genera discípulos. Eso sería la consecuencia. Esto cambia el foco completamente. Ojo, eh, estamos entendiendo mal el primer anuncio. Si no entendemos la generación de discípulos asociada al proceso de salvación de las personas. Y esa es la desconexión que yo veo por todas partes y creo que es lo que el Señor nos llama a remediar, ¿no? Y a repensar y a reconstruir en ese sentido. Vamos entonces a dar un pasito más. el modelo, el paradigma, de dónde venimos, el intento de la Iglesia eh magisterialmente que nos va llevando hacia esto, pero la necesidad de reconstruir el proceso y para eso la necesidad de entender el nuevo paradigma entonces en el que estamos trabajando, ¿cómo podemos discernirlo? La iglesia ha tenido siempre algo muy claro y es muy sencillo. El proceso de salvación de una persona para pasa por qué recibir el anuncio, acogerlo. La respuesta, ¿no? También nos hablaba Adolfo, recibir la gracia del bautismo y ser iniciado barra incorporado para así perseverar en la vida cristiana hasta el final. Si esto se vive de manera orgánica, hay fruto. La iglesia funciona, las comunidades cristianas funcionan, las parroquias funcionan. Es sencillo, ¿verdad? Es lo que siempre ha hecho la iglesia. Es lo que siempre hará la iglesia. No hay que reinventarlo. Pero, ¿qué pasa? Pues que este proceso, os he dicho, está roto, está fragmentado, no está unificado, por decirlo así. ¿Qué es lo que vemos? procesos a destiempo. ¿Cuándo damos o iniciamos? ¿A quién se le inicia? ¿En qué situación? Incoherencias. La falta de fe. Muchas veces para los aclámedos lo sabemos, ¿verdad? Estamos atrapados a una situación de pastoral en la que te pueden exigir el bautismo por derecho canónico, pero tú sabes que no es gente que debiera recibirlo si no hace este camino. Y estamos en un problema paradigmático porque tu código canónico dice que tienes que dárselo, pero tu nuevo paradigma relacional de construir aquí y de hacer un encuentro te dice que no. Es una esquizofrenia pastoral eso, eh, que que nos genera también. Sería un error de bulto intentar comenzar por las estructuras y no comenzar por las personas. Labor pastoral no es solo eso. Vamos a edificar, vamos a hacer itinerarios, vamos a rehacer parroquias. Estamos sirviendo a las personas. Esto sirve sirve para la salvación de las personas. La iglesia existe para evangelizar y para evangelizar hace discípulos. Así que la pregunta paradigmática no es qué programas ofrecemos, qué modelos tenemos, qué actividades organizamos, ni siquiera qué directorio implementamos. Si me entendéis, eh, los directorios son mucho más que unas reglas en ese sentido y gracias a Dios, ¿no? Porque son muy ricos y se lee mucho en ellos. La pregunta es, ¿qué proceso de salvación estamos proponiendo a las personas concretas que dicen sí al anuncio? ¿Cuál es el proceso de salvación que ofrecemos? Y hay un diagnóstico que no podemos evitar. La inmensa mayoría de quienes participan en nuestras parroquias no han pasado por un proceso personal y actual o presente o real de iniciación cristiana. La inmensa mayoría. A lo mejor estamos poniendo el foco hablando en catecumenado, nos imaginamos que esto tiene que ver con los nuevos que se van a convertir y esta iglesia tiene que estar preparada. En Francia, en en el miércoles de ceniza nos contaban, estuvimos el año pasado, alguno de aquí vino, nos contaban que habían empezado aparecer jóvenes en la puerta sin que nadie los hubiera invitado, en la puerta de las de las iglesias. Oye, soy francés, luego soy católico, luego quiero explorar la fe. Tenemos que estar preparado para para preparados, pero si somos realistas, lo que tenemos a nuestra pastoral todos los días no es eso. En Francia han bautizado 17,000, no, 14,000 personas en la cifra en la vigilia de Pascua, de los cuales 7000 eran jóvenes que estaban dentro de la iniciación. O sea, hay otros que que son conversiones que han llegado por la evangelización. Es notable. Tenemos eso nosotros contabilizamos eso, porque si no, ¿de qué estamos hablando también? ¿Estamos hablando de esas personas que van a entrar a la iglesia o estamos hablando del conjunto de la iglesia que queremos reevangelizar, repensar? Esta es nuestra realidad y para distanir el paradigma tenemos que hacernos preguntas duras en ese sentido, preguntas sinceras. y lacerantes a veces. Yo esto lo llamo el proceso micro de salvación. ¿Qué quiere decir esto? ¿Cuál es el proceso de las personas? En economía siempre está el micro y el macro. Una cosa es lo que pasa en general en la economía y otra cosa es lo que sufrimos cuando nos suben al precio de los huevos o del pan o de lo que sea. No, no hay micro sin macro, no hay macro sin micro. Las dos cosas tienen que funcionar, ¿no? Si tú tienes una economía que va genial, pero la gente está machacada, vas a tener una revuelta y si tienes un micro muy bien, pero el macro no funciona, te vas a arruinar y la gente lo va a acabar pasando mal. A veces también nos puede pasar esto en la iglesia. Y si me compráis esto, pues micro es entonces el proceso de las personas. Vamos a discernir esto desde el punto de vista de una persona que ya esté en la iglesia, ya se acerque por primera vez, necesita la gracia de la salvación, como todos necesitamos la gracia de la salvación, ¿cómo la recibe? ¿Qué le damos? ¿Qué le proponemos? Y aquí hay tres modelos que conviven que están en tensión, porque vivimos una iglesia liminal que está pasando un umbral, un cambio de época. Por lo tanto, los modelos conviven, los paradigmas conviven. Es normal, no nos escandalicemos por eso tampoco, ni absoluticemos tanto para no entender de dónde viene la gente. Pero estos tres modelos que se nos ofrecen son una realidad. Primero, el tradicional, el de cristiandad. Es el modelo que que ha dado frutos reales en otro contexto cultural que hoy produce bautizados no convertidos. Esa es la realidad, es lo que tenemos. Si ya Pablo VI lo decía, la iniciación se anticipa en este modelo, el proceso personal se diluye, acabamos teniendo usuarios infantilizados en la fe. Después está el modelo maximalista. Este es un modelo quizás el de los movimientos, el de los militantes, la primera fila. Yo una vez me acuerdo en Roma en una un encuentro de Manuel con el cardenal Risco que decía que los movimientos habían sido la tabla de salvación de la Iglesia, ¿no? Parece que ha habido mucho tiempo esta oposición, ¿no? Parece que la Iglesia diocesana, bueno, vale, para la tropa y luego los especialistas, un punto maximalista tiene, ¿no? Estos son para los discípulos, los que quieren entrar más adentro, los que no sé, los motivados, los de Ya sabéis lo que quiero decir, ¿no? Pero esto es muy poco realizable. Yo me lo pregunto muchas veces, estamos pidiéndole demasiado a las parroquias, porque una parroquia no se puede convertir en una comunidad configurada con una exclusividad, ¿verdad? tiene una amplitud mayor, es una porción de la iglesia en el territorio. Por eso hay un tercer modelo que yo llamo el restauracionista. Esto suena política, ¿verdad? la restauración y todo eso, pero tiene que ver con la cita de Sagranto, un concilium tan importante que ya ha salido. Restáurese el catecumenado de adultos dividido en varias etapas y pongas en vigor a juicio del ordinario del lugar, con lo cual el tiempo del catecumenado destinado a la conveniente instrucción pueda ser santificado con ritos sagrados que han de celebrarse en tiempos sucesivos. Me encanta la palabra. Es un tiempo de restaurar, no es un tiempo de reinventar, no es un es un tiempo de repensar, no es un tiempo de reformas rupturistas. El concilio nos invita a restaurar y esto es la vuelta a las fuentes. También habló don José de eso porque el concilio es uno de los grandes temas para restaurar hay que volver a las fuentes. No hay otra manera. Y es como podemos entenderlo hermenéuticamente, paradigmáticamente y que es pues un modelo restauracionista que vuelve a las fuentes, que recupera el catecumenado, la iniciación cristiana, el rica para no bautizados pero y esto ahora lo veréis más, pero como dice aquí en el en buscar al Señor, catecismo para el catecuminado de adultos y de revitalización de la vida cristiana. Son dos cosas para mí. Esto es brillante por eso, porque si no sería para muy poca gente, ¿verdad? Todavía no tenemos suficientes conversos o sería para la catequesis escolar o infantil o eso, pero esto significa que es para todos, no para una élite. Es un proceso que se nos está proponiendo a la iglesia entera, que tiene como fin la parroquia verdadera comunidad de discípulos, resonancias de Evangelicion, pero que tiene mucha dificultad. ¿Cuál es la dificultad? Queremos discípulos. Aquí ya sí que para un segundito, ¿no? Sin quererlo, yo aquí me da culpa. A lo mejor los de la nueva evangelización, los del primer anuncio, nos hemos creído una élite. Si la élite antes eran los movimientos, ahora están los que nosotros sabemos de Espíritu Santo, de lo que es la la conversión. Nosotros sabemos los primeros pasos, ¿no? Sin quererlo. Después hemos hecho la traducción y después, ¿qué? El discipulado, ¿no? Pero el discipulado y el primer anuncio tienen que conectar. Queremos discípulos, anhelamos discípulos. Aparecida nos ha encendido con eso. Benedicto 16, discipulado y misión son dos caras de la misma moneda. Evangelicion, discípulos misioneros, Francisco, comunidades de verdaderos discípulos en las parroquias. ¿Quién no compra esto? ¿Verdad? Es lo que anhelamos. Es nuestro paradigma del Concilio Vaticano Segundo, ¿no? Que que quiere superar el mantenimiento, que quiere ir mucho más allá. Pero yo vi un problema. Queremos discípulos, pero no estamos dispuestos a que sean primero catecúmenos. Eso ya lo damos por descontado. Eso ya sucedió. Eso ya viene, ya viene en el pack, ¿verdad? Porque ya lo recibieron en su día. Y hemos comprado el discurso del querigma y hemos comprado el discurso del discipulado, pero sin catecumenado es imposible de realizar. Este es el tema. Ese es el camino que lo va a estructurar. El acontecimiento, como nos decía don José, es un acontecimiento. Esto, ojo, no es una metodología, no son unos libros que nos han dado para seguir un camino. Es un acontecimiento que tiene que suceder en las personas. Igual que acontece la salvación y hay una conversión, acontece no solo el camino, sino la iniciación, que es una incorporación. El nacimiento en Cristo se traduce la incorporación en la comunidad cristiana, donde somos configurados. Y esto nos lo estamos saltando desde el ámbito de la nueva evangelización, de verdad, porque queremos el siguiente paso y queremos métodos y queremos modelos y queremos recetas y queremos fórmulas y cada maestrillo tiene su librillo y es lo que estamos buscando por todas partes, pero hay que volver a las fuentes. ¿De qué se trata? Entonces, aquí hay un tema que a mí me rondaba, me rondaba y me rondaba y lo he visto en algunos libros estudiando el tema. ¿Cuál es la propuesta de la iglesia entonces? Volver al bautismo. Si es que una cosa es volver a las fuentes y podemos volver a los padres, pero la llamada más profunda es volver a la fuente bautismal. Todos los métodos, todas las iniciativas de éxito, todas las reformas de la iglesia vuelven al bautismo. Es el hecho generador, es de donde nace todo. Claro que la Iglesia nace de la Eucaristía, pero sabéis muy bien la relación que hay bautismo y eucaristía. Volver a la fuente bautismal, una iglesia llamada volver profundamente al bautismo. Estamos hablando de catecumenados en hablar de bautismo lo suficiente. El documento del sínodo sí que habla del bautismo. Me encanta en ese sentido, pero fijaos, eh, subconscientemente, porque venimos de otro paradigma, estamos hablando mucho que si el sacramento, que si el esquema, que si el itinerario, se nos olvida la salvación y el bautismo. No está en nuestro lenguaje lo suficiente. Cocuminado no es un curso, no es un programa, no es un método más, entre otros, es la forma originaria de iniciar la vida cristiana. Esto es un cambio de mirada brutal que tenemos que hacer. Por eso es un cambio de paradigma, no es un rito del pasado, lo sabemos, es el inicio de un proceso vital, lo sabemos, pero es que es es que hay que confrontarlo con lo que tenemos. Bautizados con fe infantil, bautizados alejados, bautizados sin experiencia real de conversión, que es que es lo que tenemos o dentro o a nuestro alrededor. Y nos están llamando la iglesia a poner remedio a esto. Y para eso están los itinerarios de catecumenado y la catequesis como proceso vital, muchísimo más allá del primer anuncio, que es solo una puerta de entrada, aunque es fundamental, eh, en el primer anuncio está todo, tiene que estar todo, ¿no? Porque es generador, porque es fundamental. La iglesia primitiva, ¿qué hacía? Convertía, no bautizaba al convertido. La gente se convertía porque anunciaban y la iglesia bautizaba al convertido. Pero hoy tenemos que convertir al bautizado. Esa realidad. ¿Cómo convertir al bautizado? Es una una incoherencia, una no contradicción en términos. También decía Miguel también hablaba de eso. Claro. Esto es la reiniciación cristiana. Fijaos, reiniciación cristiana. Permitidme que añada esto y entremos en este tema más en profundidad. Igual que se nos ha llamado una nueva evangelización y se decía que la nueva evangelización en Europa, en los lugares de antigua cristianidad, consiste en la reevangelización de aquellos lugares que tuvieron fe y ya no la tienen. Este itinerario del que estamos hablando consiste en una reiniciación. Es un camino reiniciático, por decirlo así. ¿De qué se trata? Café para todos. Esto suena a política. Bautismo para todos. Eso ya lo hacía Trento. Esa lo hacía la cristiandad, ¿verdad? El foco en el bautismo y en la salvación significaba bautizar a todo lo que se mueve, conseguir que todo el mundo, ¿verdad?, entrara dentro del barco, barco de salvación, que está muy bien, que es correcto, que corresponde a su época, que corresponde a su paradigma, que corresponde a su metodología. y al fruto que ha dado a lo largo de los siglos. Pero tenemos que mirar un poquito más allá de esto, porque si ya les hemos dado el bautismo, entonces nos hemos quedado con las manos atadas, ¿no? Ya no tenemos jugada siguiente en este sentido. Y ese es ese es un poco el punto ciego en el que entramos muchas veces. Por eso no sabemos correlacionar una cosa con otra. Yo aquí cito un libro que es Comprender el catecumenado de Casiano Floristán, que primero fue un clásico y luego se fue al monte, ¿no? Y tiene fans de tractores y de todo, pero a mí me ha ayudado muchísimo en temas de teología pastoral. No es tan fácil encontrar temas de teología pastoral prácticos, ¿no? Y bueno, eh, ¿de qué habla al final? Volver al bautismo. La reiniciación es volver al bautismo. Podemos volver a nacer. siendo viejos. Juan 3:16. No, nosotros como iglesia, como Nicodemo, como gente que lleva toda la vida a la iglesia, ¿podemos volver a nacer? La respuesta es sí. Mediante Pentecostés no se puede actualizar siempre esa gracia del bautismo mediante el Espíritu Santo, pero es verdad que es una gracia antológica recibida de una vez para siempre. ¿Qué me estás contando? Digo, bueno, vamos otra vez a la realidad. ¿Os acordáis cuando empezaba la cita del directorio? Aunque se pueda estructurar esto y se pueda distinguir conceptualmente, la experiencia nos dice que esto está mezclado, qué está pasando. Si queremos volver a la fuente bautismal, tendremos que ver que hay diferentes categorías de personas que van a poder recibir esta reiniciación. Un precatecumenado, dice Floristan, dice tres categorías para bautizados neopaganos. ¿Cuántos tenemos bautizados neopaganos? No, que yo he ido a evangelizar en casas que tenían el Buda también en la casa y eran los que llevaban el método de evangelización y dices, "Jo, macho, ¿cómo estamos?", ¿no? Catequesis para bautizados convertidos. ¿Cuántos bautizados que luego dicen, "Me he convertido"? ¿Verdad? Esto está pasando ahora, ¿no? Si yo llevaba todavía la iglesia, pero me he convertido. ¿Cómo? Esto no entra a las categorías de antes. ¿Cómo se come esto? Liturgia para o con los creyentes catequizados. Aquí la liturgia adquiere dimensión de acontecimiento, de algo que sucede actualmente la en las personas de las en la vida de las personas. Por eso es importante un itinerario de catecumenado que quiera no solo dar recetas o contenidos, sino que quiera significar algo mediante una liturgia que realiza algo, ya sea sacramentalmente o mediante la fe de las personas y la incorporación a la comunidad. Esa es la importancia de todo esto. Entonces, aquí está la clave, yo creo. Y es una clave que a mí me abre mucho los ojos. Luego me da la comisión Paco, que hemos acordado, pero no es porque buscar al Señor lo sea todo, que yo creo que a veces la gente está viendo las resistencias desde el punto de vista de quiero recetas, quiero un método discipulado, quiero Si lo que está diciendo, acabaré con esto, la no acabo ahora, eh, pero lo que está diciendo también el directorio es que la inspiración catecumenal tiene que ser transversal en todo lo que hacemos, en la catequesis, en el primer anuncio. en el catecumenado. O sea, tenemos que quedarnos con la inspiración catecumenal del catecumenado. Tenemos que reproducir el sistema, el espíritu, la el etos, la forma de ser de del catecumenado. Claro que nos ayuda un trabajazo así hecho, por supuesto. A mí me parece muy práctico también, pero no nos quedemos solo en la letra de las cosas. Entendamos más profundamente el proceso al que somos llamados. un proceso que atañe también a nuestras comunidades. ¿Qué nos propone el proceso del catecumenado? una entrada en el catecumenado, una decisión que comienza con con la cuaresma, eso es lo que pasaba antes, y una participación sacramental en la vigilia pascual que luego llega lleva la mistogía, teoría clásica sacramental, o sea, no no cuento nada nuevo, pero si queremos asumir la conversión pastoral de nuestras comunidades, tenemos que incorporar esta reflexión también para una conversión pastoral las personas tienen que pasar por su proceso micro de reiniciación, tienen que vivir esta incorporación, tienen que dar estos pasos, tienen que vivir este acontecimiento. Es un proceso individual de reiniciación personal, pero también es un proceso comunitario. Esto no es la pastoral de métodos consumistas la que estamos consiguiendo que la gente pase como por el camino de Santiago, por todos los métodos. Esto es un evento comunitario, un acontecimiento comunitario. ¿Qué tenemos que hacer? Restaurar el proceso y su secuencia. Volver a unificar. Un proceso fragmentado tiene que volver a tener sentido, tiene que tener coherencia, tiene que tener sus tiempos, sus momentos, su gradualidad. Es lo que nos está pidiendo la iglesia. Y restaurar el proceso y su secuencia significa pues volver a la secuencia primera del proceso cristiano. No es reinventarla, es volver a ella, es volver a las fuentes. Primer anuncio, catecumenado de iniciación o de reiniciación y vida cristiana discipular. Toda la vida se ha hecho esto, pero hemos dejado de saber hacerlo. Por lo menos a los resultados me remito. Si los bautizados no tienen esta vida de discípulos, es porque algo en el proceso está profundamente desconectado. No voy a decir dañado, desconectado, porque es un proceso con verdad, simplemente desajustado, por decirlo de alguna manera, ¿no? Seguimos entonces esta secuencia. No os voy a aburrir contándola porque aquí todo el mundo la sabe. ¿Qué es el querigma? ¿Qué es el anuncio? ¿Qué es el catecumenado, el tiempo prolongado también del que se nos habla? No, tomad vuestro tiempo. Ya se hablaba en Sacranto Concilium. Todo lo que no hacemos, vamos a ser sinceros, no estamos abrazando, no estamos parando la pastoral de nuestras parroquias, no estamos deteniendo la catequesis para decir, "Vamos a hacer esto de verdad. No estamos exigiendo esto a la gente que hace primer anuncio y luego sale emocionada. Nadie les pide que entren en un proceso. Nadie. No, métete en mi grupo. No, ven a la adoración, ven a las alabanzas que hacemos. Ya tengo la iglesia llena, ya tengo la parroquia llena otra vez. ¿Por qué me voy a preocupar de más? Pero es que esto apunta mucho más. Apunta algo mucho, mucho, mucho más profundo. Una inserción real en la comunidad, una experiencia litúrgica y sacramental, no disociada. Y ahí vemos que el catecumenado entonces no es una etapa intermedia, es el eje del proceso de iniciación cristiana. Ahí es donde acababa don José, ¿no? Ver el primer anuncio desde el catecumenado es el eje. Es que esto es muy constitutivo, es un acontecimiento. Aquí se gesta todo, aquí sucede todo. Después sí viene la vida cristiana a discipular, la santificación, la misión. Y el discipulado no es un curso, ¿eh? Ay, ya hecho el curso de discípulos. No es una fase. Yo digo que es una fórmula de vida cristiana adulta, una condición estable, un cuasi estado. Estoy en estado de discipulado. Yo miro si la gente está en estado de discipulado, si la parroquia está en estado de discipulado, no si está siendo discipulado o si tiene grupos de discipulado. La vida discipular, donde se vive en comunidad, se alimenta de la catequisis permanente, se expresa la corresponsabilidad y se despliega naturalmente la misión. La catequesis no es una etapa de proceso, nos dirá el catecismo, es una dimensión transversal del catecumenado y de la vida discipular. Pero ojo, es que siempre estamos en esto. No hay discipulado sin proceso y no hay proceso cristiano sin catecumenado. Lo voy a decir otra vez que lo he pasado muy rápido. No hay discipulado sin proceso. No hay proceso cristiano sin catecumenado. Y ojo, eh, esto no es solo para adultos sin bautizar. Ahora mismo creo que es una necesidad perentoria para todos para así edificar, reedificar el cuerpo de Cristo. Esto cambia el juego completamente. Entonces, voy a poner una imagen porque quizás esto es no como muy marco teórico y y dicen que se aprende mucho mejor lo que se ve aquí, que estamos en tierra de vinos, ¿verdad? ¿Sabéis las partes de una copa de vino? El el la base o el pie. está abajo, el tallo y después el cuerpo o el cáliz. Interesante, ¿verdad? Jesús cuando habla de la copa, el cáliz que no ha de beber hasta que esté con su padre, ¿verdad? En la celebración de la Pascua toma las tres copas de la Pascua judía y deja la cuarta que es la crucifixión y ahí es donde se derrama livación para todos. Muy bonito todo este tema. Fijaos esta propuesta que os hago, la de la copa de vino. Pero aquí es donde estamos antes de la propuesta. Estamos haciendo primer anuncio y queremos hacer discipulado y no tenemos el puente entre los dos. Hemos perdido el tallo intermedio, por decirlo de de alguna manera. Sigo yo hablando de nosotros los de la nueva evangelización, ¿eh? O sea, yo no os estoy echando una bronca a vosotros, que sí que el primer anuncio, que sí que el discipulado, pero cómo conectan los dos. Porque esto sería lo equilibrado. Si Jesús convertía el agua en vino y debajo del primer anuncio está el agua del mundo, la puerta de entrada tiene que ser ancha y una base muy amplia como la base de una copa, ¿verdad? Aquí tienen que entrar todos. Todos son muchos los llamados, pocos los escogidos, pero es una llamada del desde el corazón del Padre que quiere que todos se salven. Por lo tanto, empezamos por la base del primer anuncio que hace a la gente entrar, ¿dónde? En un proceso que es el proceso de el catecumenado. Fijaos que es un proceso estrecho, que es un proceso único, que es un proceso transitorio que lleva a un lugar, a la transición, a la conversión del agua al vino. El vino de ¿qué? El vino de la vida cristiana, el vino de la vida en Cristo, el vino de la salvación. Alzaré la copa de la salvación. Esto es esto es esto es tela. Entonces, venimos de dos parroquias esquizofrénicas entre el mantenimiento y la nueva evangelización. Ahora estamos esquizofrénicos entre el primer anuncio y el discipulado. A veces se nota esa pugna ahí. Necesitamos reconectar, necesitamos uniformar ese divorcio entre la persona y la comunidad. ¿Qué decir de eso también? Claro, la gente está teniendo experiencias de Dios, está teniendo experiencias de primer anuncio, está conociendo el amor del Padre, se está flipando con el Espíritu Santo. Qué bien. Y cómo conecta eso con la comunidad. No es porque queramos iglesias llenas, no es porque queramos edificar parroquias por edificar parroquias, es porque la misión de la iglesia consiste en salvar haciendo discípulos y no basta solo con hacer enamorados o con hacer impactados con gente que ha recibido un primer anuncio. Entonces, ya vemos otra dimensión. Si es una dimensión comunitaria, la dimensión de lo que estamos haciendo como parroquia. Termino con esto y entro en la parroquia. Ya con eso voy aterrizando ideas. No sé cómo voy de tiempo, seguro que mal, pero pero no os preocupéis que llegamos. La copa está hecha para derramarse. Una livación, lo que se ofrecía en el altar de Dios era también la alivación del vino. El derramamiento de la vida cristiana solo tiene sentido si circula, si se derrama la misión. Esto es el proceso completo. La copa se tiene que tumbar también, ¿no? A veces esperamos una copa que nos la llene del cielo Señor y queremos que llueva vino cuando nos está dando agua para transformarla mediante su pasión, su muerte, su sangre, su resurrección. La obra del Espíritu Santo. Esta es la vida cristiana a la que aspiramos. Un vino reposado, con cuerpo, ¿verdad? con sabor, pero que se pudre o se calienta si no tiene la base y el camino suficiente. ¿Sabéis por qué las copas tienen tallo? Para que no se caliente. ¿Dónde hay que una copa? La de whisky, sí, ¿no? El whisky hay que calentarlo un poco. El coñac se coge así, pero y la de vino, no se puede malograr, no se puede abinagrar, no se puede calentar, se tiene que beber, pero se tiene que derramar. Bueno, os contaría el tema de las cuatro copas, pero no no da tiempo, pero es una pasada y para otro día vamos a pasar del proceso micro al macro, ¿vale? la salvación de las personas, el proceso de las personas, pero esto no se puede entender este cambio de paradigma, sino hay un cambio paradigmático también la forma de la parroquia hacer su pastoral y secuenciarlo todo en uniformarlo todo. Y aquí es donde insisto, si hemos fragmentado el proceso cristiano de iniciación de las personas, también tenemos algo más fragmentado en la parroquia. No es solo que pensemos que la parroquia es un sitio de llegada, que es un sitio donde recibir, donde alimentar. Parroicos, parroquei, no suena 1 Pedro 211 parepidemoy, aquí como se dice, ¿no? Para los expertos aquí en griego, ¿no? Sois peregrinos como peregrinos y extranjeros nuestra tierra. La parroquia es una dinámica, es algo en movimiento, es algo que está haciendo un recorrido, es algo que sigue un itinerario. Ojo, eh, estamos pidiendo itinerarios a las personas, estamos ofreciendo catecumenados, itinerarios, métodos, caminos. Y la pregunta es, si nosotros como parroquia estamos viviendo un itinerario también, ¿cuál es el itinerario de la parroquia? ¿Cuál es el que nos dice el magisterio? Directorio de catequesis 171. El significado del nombre de Jesús, otra vez, Dios salva, recuerda que todo lo que se refiere a él trae salvación. La catequesis nunca puede ignorar el misterio pascual por el que ha sido concedida la salvación a la humanidad entera y que además es el fundamento de todos los sacramentos y la fuente de toda gracia. Es que la parroquia es una sístole y una diástole. centrípeco, centrípeto y centrífugo. Estamos que haciendo que los de fuera estén dentro para que los de dentro estén fuera. Estamos recibiendo sangre o vino para mandar vino al mundo que lo necesita para vivir. Es un movimiento dual de entrada y de salida. Comunidad y misión. Las dos cosas. Es un dinamismo. Entonces, la parroquia es un dinamismo. Tenemos parroquias estáticas. Tenemos procesos estáticos dentro de parroquias estáticas. No estamos ofreciendo a la gente un itinerario lo suficientemente dinámico, vamos a decirlo así. Sí existen procesos claros, definidos, pautados de iniciación, pero si no se circunscriben, no se enmarcan en una comunidad en camino, en movimiento, no sirven para nada. No hay posibilidad profunda de cambio profundo, por decirlo así. ¿Qué necesitamos entonces? un único proceso, un proceso rector, un proceso que uniforme la vida de la parroquia, que dé coherencia a todos los procesos. Sin eso, la misión se agota, la comunidad se infantiliza, la conversión pastoral se queda en un mero discurso. ¿Cuál es el proceso? El proceso de la Pascua, si es que lo tenemos delante de las narices, el problema es que lo tenemos desconectado de lo que hacemos. Estamos haciendo nueva evangelización y catequesis por un lado y el proceso de la parroquia. Bueno, sí, todos los años, que si el año litúrgico, que si ahora toca la fiesta, que si ahora toca, es algo mucho más profundo, muchísimo, muchísimo más profundo. Podríamos entrar en en el catecumenado, ¿no?, que habla de un proceso también, el proceso de precatecumenado, catecumenado, purificación, mistagogía, no vamos a entrar en eso ahora, ¿verdad? porque eso está ya muy muy visto y muy y muy machacado. Pero yo estoy hablando de esto como una propuesta para todos, no para una élite, no solo para los nuevos. Tenemos que entrar en el proceso comunitariamente, por lo tanto. ¿Y qué significa entrar en el proceso? Experimentar otra vez el poder de Dios, el poder de Pentecostés. Esto es una imagen de una iglesia en Nueva York cuando la apagón de hace mucho, muchos años, décadas. Ahora lo hemos vivido muy recientemente, con lo cual esto pues nos sentimos cercanos a esto. Se cerró todo por falta de electricidad. En inglés se dice power para electricidad. Y y ese cartel que ponía la iglesia dice iglesia cerrada por falta de electricidad, pero si lo traduces literalmente dice Iglesia cerrada por falta de poder. El poder, la dinamis de Dios, de unamis es el Espíritu Santo. Es algo que tiene que girar, que tiene que generar movimiento, que tiene que generar fuerza. ¿Cuál es nuestra fuerza? ¿Cuál es nuestro dinamizador? ¿Cuál es? Se me fue nuestra génesis, por decirlo de alguna manera. Aquí tengo un vídeo para poneros de una cosa que quería traer y no encontrar en casa. Hace tiempo a mi mujer le diagnosticaron, bueno, se va a oír así, que tenía un problema en en la muñeca. Entonces le dijeron, "Cómprate estas bolas que es una bola, ¿alguien sabe cómo se llaman?" una bola, no es como una bola que tiene dentro un motor que si la mueves va generando fuerza y te mueve el brazo y te ayuda a ejercitar el brazo, a moverlo así, a moverlo asá. Y aquí os pongo para que, como lo explico fatal, para que lo que lo veáis, ¿no? Có. veis que es un movimiento hacia fuera, pero que genera un movimiento dentro. Eso es con lo que quiero que nos quedemos con esta maravillosa explicación de la bola. No sé cómo se llama. Vale. Bueno, ¿qué es lo que estamos diciendo? La iglesia tiene muchos efectos gravitacionales. La cristiandad, la pastoral del siempre es hecho así. La costumbre que nos hallaman, que nos llama como un canto de sirena, la pastoral del ordinario que nos atrapa, que nos hace repetir en un bucle infinito lo que siempre se ha hecho sabiendo que ya no funciona. Receta para la locura, por cierto, ¿no? Para un cambio radical de paradigma de estructura pastoral, ¿qué hace falta? Volver a las fuentes. ¿Y cuáles son las fuentes? Pues el dibujo que no me ha salido, os lo voy a tener que poner aquí. Es como lo que hace la parroquia todos los años. ¿Qué es lo que hacemos con el año litúrgico? Empieza por la encarnación de nuestro Señor. Sigue por la Pascua, la muerte y la Pascua, la resurrección. Después hacemos Pentecostés, después vivimos la vida ordinaria. La parroquia como una bola, como la bola de esa imagen, va circundando el sol todos los años, ¿verdad? y va haciendo este camino, va haciendo este recorrido que confluye en un momento cumbre. ¿Y cuál es el momento cumbre? La Pascua, la madre de todas las vigilias, el momento generador donde nacemos a la fe. Es tan difícil visualizar una parroquia donde los de fuera están caminando hacia el bautismo y los de dentro caminan desde fuera enviados por el bautismo, pero todos renovamos las promesas bautismales en el día de Pascua. Es tan difícil visualizar parroquias que bauticen gente el día de Pascua, que estamos empezando a hacerlo tímidamente en algunas diócesis, pero que realmente todavía no se ve. Es tan difícil volver a soñar con una parroquia que genere movimiento por dentro, que sea centrífugo y centrípeto a la vez, como la bola que genera es el poder de Dios, es el Espíritu Santo, eso es lo que hace, que entra en calor como un astro, ¿no? Como el sol, que acaban implosionando, ¿verdad? que eso es lo que pasa a la larga, ¿no? A la larga estamos todos fatal, ¿no? Porque el sol explosionará, pero esta explosión, ¿no?, del bautismo, de la Eucaristía, esa energía nuclear que tenemos dentro, se tiene que conectar en un proceso peregrino, en un proceso macro, en un proceso de toda la comunidad, en un proceso que salve personas, que es el mismo proceso en el micro y en el macro. Esto es lo que tenemos que reconstruir. Llego ya casi a la conclusión y vuelvo a la pregunta primera, ¿verdad? Y después del primer anuncio, ¿qué qué proceso estamos ofreciendo real en nuestras parroquias? ¿A qué nos estamos dedicando? Sí, tenemos que volver a algo, lo sabemos. Hay que volver a la esencia, lo sabemos. Pero, ¿cuál es la clave? No es reformar estructuras, primero, no es reformar modelos, primero necesitamos una clave interpretativa, la salvación y el bautismo. Se trata de eso. Es nuestra clave interpretativa. Si no estamos haciendo esto, estamos haciendo entretenimiento religioso. Por más emocionada que salga la gente, seguimos en la infantilización, seguimos en un paradigma que si bien alimenta, alimenta raquíticamente como la leche, que un niño se alimenta al principio con ella, pero como sigas de mayor con ella, tenemos un problema, un problema profundo, ¿verdad?, de desarrollo en ese sentido. Por lo tanto, estamos llamados a la vuelta y nos dice el el directorio precisamente por su carácter misionero, el catecuminado también puede inspirar la catequesis de aquellos que aunque ya han recibido el don de la gracia bautismal disfrutan realmente de su riqueza. En este sentido, se habla de inspiración catecumal de la catequesis o de catecumenado postbautismal o de catequesis de iniciación de la vida cristiana. Estamos hablando entonces del 95% de la gente que tenemos en las parroquias. Abracemos el catecuminado como proceso rector de nuestras parroquias, pero de verdad abracemos el bautismo, abracemos el hecho generador del bautismo. Volvamos a la Pascua, volvamos a vivir esto, volvamos a peregrinar. Esa es la salida que se nos pide. Si no puedo mover la parroquia con unas ruedas, pero la parroquia puede peregrinar todos los años, todos los días, todos los momentos. Asumamos el dinamismo formativo que nos pide la iglesia para abrazando todo esto, pues dejar que sea Dios Dios, que Dios sea Dios haciendo lo que quiera hacer y nos lleve a donde él nos quiera llevar. Y acabo aquí. Abrimos ya eh un poquito de debate, preguntas, lo que queráis y continuamos la mañana. Muchas gracias.
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