Eh, encantado de poder compartir con vosotros en esta tarde a unas pistas de reflexión personal que luego nos puedan ayudar también a nosotros en esa reflexión comunitaria que vamos a hacer. No voy a añadir nada nuevo, nada que no sepamos. Eh, de hecho, así ya me dieron las consignas esas. Entonces, es quizá ordenar algunas cosas y dar también algunos ítems prácticos para que luego podamos ir concretando también algo al respecto. Bien, eh llevamos ya mucho tiempo reflexionando y dándonos cuenta que en nuestras parroquias hay muchas cosas que no funcionan. Eso ya somos conscientes de que en nuestras parroquias, en nuestras diócesis, hay cosas que no funcionan, pero cuando llega el curso siguiente y vamos a planificar, hacemos lo mismo. Pues tenemos los mismos resultados. Ya sabes que si quieres tener resultados distintos, haz cosas distintas. Entonces, tenemos lo mismo, dando cuenta que no funciona, pero seguimos. Quizá porque lo conocido da seguridad, a lo mejor no da fruto, pero da seguridad. Y entonces vamos a lo conocido, pero creo que es el momento de dar un salto. Es verdad que muchas parroquias han empezado a poner en marcha pues estas experiencias de primer anuncio y se han dado cuenta que con estas experiencias pues de alguna manera algo se ha reactivado en las personas, alguna frescura se ha vuelto a encontrar, algo ha empezado a pasar y se han ido animando unas parroquias a otras en esta tarea del primer anuncio. Pero es verdad que quizá no se ha hecho una reflexión previa o después de este primer anuncio hemos fallado en el paso siguiente. Eh, muchas veces pues hay personas que se han quedado en esa experiencia que ha sido genial, impactante hasta el punto de que ellos han contagiado a otros de lo impactante que eso ha sido. Pero o bien se quedan dando vueltas en torno a esa experiencia. Hm. Muchas veces la conversión es más al método que a Jesucristo, porque ahí está, o sea, en experiencia, saltando de experiencia en experiencia. y nos hemos dado cuenta y lo tenemos claro que es necesario un proceso. Eso es clave, experiencia de primer anuncio, pero dentro de un proceso. Y esto es lo que vamos a compartir ahora en este momento. ¿Qué es un proceso? Todos hablamos de ¿Qué es un proceso? Pues así de sencillo es la acción de ir hacia delante sin más. Es un proceso. Esa acción de ir hacia delante es pues un conjunto de actividades que un grupo puede realizar con un objetivo concreto, con unos medios concretos, pues para llegar a ese fin. Esto se puede hacer o grupalmente o personalmente. Un proceso espiritual, un proceso espiritual es aquel camino, aquel itinerario, aquellos acciones donde Dios va manifestando cuál es su propósito sobre esa persona. En ese proceso, Dios va manifestando cuál es su propósito con el fin fundamental de ayudar, ayudar a esa persona a crecer, a madurar, a encontrarse con Jesucristo y vivir el fin último, ese llamado a la santidad. Por tanto, el proceso es el espacio, es donde Dios va actuando, donde Dios va actuando, donde Dios se va manifestando. Por tanto, necesitamos un tiempo eh para ello, porque el tiempo es elemento clave en todos los procesos y es necesario también, como vamos a ir viendo, pues estructurar Hm. ese itinerario, estructurar ese camino con los contenidos oportunos, con los contenidos adecuados para que la persona pueda, como decíamos, llegar a encontrarse con Jesucristo, hacerlo centro de su vida y desde ahí pues convertir ahí a él el corazón de una manera definitiva. Bien, vamos a ver cuáles son esos componentes del proceso. Eso como del proceso. En primer lugar, el proceso nos ayuda y conlleva una transformación y crecimiento. Una transformación y crecimiento. alguien a través de una experiencia de primer anuncio, de una conversación, de un encuentro, de una lectura, de algo que ha ocurrido. tiene ese encuentro con Jesucristo y le transforma el corazón, que quizás no sabe muy bien quién es Jesucristo, quizás no lo ha descubierto todavía, pero sí que sabe que algo está pasando en su vida y empieza a cambiar, empieza ese proceso de transformación en la persona y va a ir creciendo y se va, nos vamos a servir de la palabra nos vamos a servir de los distintos encuentros de la oración para que eso vaya, pues ya digo, transformando a la persona y sobre todo vaya en ese momento de maduración, vaya madurando poco a poco, que vaya creciendo. Por tanto, el proceso nos ofrece esto. Esto es importante. Luego en el proceso, lo que antes decía, vamos a ir descubriendo el propósito de Dios, cuál es el proyecto que Dios tiene para esa persona y que en definitiva antes, esta mañana, esta mañana sí, esta mañana don José hablaba de que esto tiene su punto su punto culmen cuando la persona se pregunta Señor, ¿qué quieres de mí? Con la pregunta vocacional. H es señal de que hemos llegado un poco donde teníamos que llegar. a ese momento, pues todo el proceso va a ir ayudando porque ha de estar en esa clave, en esa clave de discernimiento vocacional desde el primer momento hasta el último. está clave. Además, en el proceso nos tiene que ayudar también a crecer en esta dimensión, la perseverancia y la confianza, porque uno no encuentra respuestas a la primera de cambio. Uno no tiene solucionada la vida a la primera de cambio. Bueno, y uno la vida se va solucionando en el camino. Claro. Y quizá tenemos la tentación por el mundo en el que nos movemos y por el momento en el que estamos de esa inmediatez de que todo tiene que ser ya y todo tiene que ser en este momento y necesitamos tiempo. Por tanto, el proceso ayuda a vivir esa perseverancia, a ser constantes, a saber que las cosas no son de hoy para mañana, eh, que necesita su tiempo, que hemos sembrado, que hay que cuidar, que hay que alimentar, que hay que y así desarrollar esa dimensión de la confianza. En primer lugar, la confianza en Dios. En segundo lugar, la confianza en la iglesia. quizá representada en esa persona que está acompañando h o que está siendo el catequista o que de alguna manera está estando presente en la vida en la vida de esa persona. Otro elemento de este proceso es el refinamiento. Así como el oro se refina en el fuego y pues el proceso ayuda también a ir refinando las opciones, las motivaciones primeras, el proceso va ayudando a todo esto. Las dificultades y las contrariedades ayudan en ese crecimiento. Entonces, esto es importante también. Hm. Otro elemento clave son las etapas. Si hay objetivos concretos, pues hay objetivos en cada una de las etapas. momentos eh momentos eh que de alguna manera van marcando van marcando los distintos pasos que se van dando con distintos objetivos, con distintas celebraciones, eh con distinta con distinto nivel de integración. tener claro esas etapas y definirlas, que queden claras, eh, definir esas etapas para llegar en última instancia y nos lo va a facilitar todo este proceso a responder a nuestro en los que estamos bautizados, responder a nuestro bautismo en los que no lo están es el deseo. de recibir el bautismo y vivir así la santificación, esa vocación universal, esa vocación universal que todos tenemos, ¿no? Estos son pues estos elementos de eh del proceso. Entonces decían, por un lado, hay unas cuestiones a tener en cuenta. El tema de los objetivos. A nosotros el objetivo primero nos viene dado, el objetivo primero nos viene dado, que es por esa evangelización hacer discípulos. Ya no lo han dicho antes también, ese objetivo nos viene dado, pero es verdad que luego cada etapa va a tener sus objetivos concretos. Cada etapa va a tener sus objetivos concretos y va a tener sus medios concretos para llevarlo para poderlo llevar a cabo y personas que lo hacen posible y recursos materiales para que esto sea una realidad y todo, todo hay que contemplarlo esos medios. Luego decíamos también el tema de las celebraciones que van marcando sobre todo el paso de una etapa a otra está marcada por estas celebraciones, otras celebraciones que vamos a ir viviendo también dentro de las propias etapas. la evaluación. Vamos a discernir, es decir, vamos a separar, vamos a escrutar, vamos a bucear, vamos a ver si hemos ido alcanzando con estos medios que teníamos, si hemos ido alcanzando esos objetivos, si estamos dando los pasos adecuados, si vamos en la dirección correcta. Y esto nos va a ayudar a reorientar algunas cosas si quizá no estamos haciendo como tenemos que hacerlo. Hm. Y por supuesto el tema del el tema del acompañamiento y esto es una clave, un acompañamiento personal y un acompañamiento comunitario. Y para eso también tenemos que prepararnos y preparar a los demás para hacer este acompañamiento. No basta ya la buena voluntad, el buen deseo, no basta. es necesario, está formado. Podemos hacer muchísimo bien y de hecho lo haremos, pero si no estamos formados y no lo hacemos bien, podemos hacer mucho mal también. Y eso, ojo, tenemos que tenerlo muy presente. Entonces, el tema del acompañamiento en el tema de los procesos también es fundamental, ¿no? Vamos a ver por qué son por qué son necesarios estos procesos de discipulado, este catecumenado, porque en definitiva lo que hemos presentado no es ni más ni menos que el catecumenado. no entro ahora en esas etapas concretas catecumenales o en esas entregas catecumenal escrutinios. Eso es otro momento. Pero lo que hemos ido comentando pues es catecumenado, esa iniciación cristiana, esa iniciación al discipulado misionero. Pero, ¿por qué? ¿Por qué son necesarios todo esto? ¿Qué aporta? ¿Qué ayuda? En primer lugar, todo esto ayuda el poro a conocer a Jesucristo y no a conocerlo solamente a un nivel teórico, ¿no?, sino experiencial, vivencial. Podemos saber muchas cosas, podemos saber muchas cosas de Jesús y no tener experiencia de Jesús. Podemos hacer mucho, mucho, pero no no hacer experiencia, ¿no? Ya decían por ahí aquello de que nunca se ha emborrachado nadie leyendo libros de vino. Nunca se ha emborrachado nadie leyendo libros de vino. Podemos saber mucho el terreno, el tipo de cepa, la época, pero si no lo probamos pues esto es igual. Por tanto, este proceso catecumenal va a ayudar a ese encuentro con Jesucristo, va a ayudar, sin lugar a dudas, a una renovación parroquial. Eso que todos estamos deseando. Todos estamos deseando que nuestras parroquias se renueven, que cambien, todos lo estamos deseando. Pues esto va a ayudar. El otro día, cuando nosotros en la parroquia hacíamos la entrada oficial en el catecumenado con los adultos, es la primera vez que lo hacían en la parroquia, pues con los ritos propios y toda esa historia, pues cuando terminamos la celebración, eh, la gente de la parruia enseguida arropaban a esta persona, eh, y me decía, "Ha sido especial, ha sido ha sido ilusionante." Y me decían eso, ha sido ilusionante. Se ve que a lo mejor también yo se lo contagié un poco porque es la palabra que siempre estoy diciéndoles. Entonces, voy decir, pero ha sido ilusionante. Y uno empieza que cosas empieza a ver que cosas van cambiando, ¿no? Entonces va a ayudar, por supuesto, también a la renovación parroquial. va a ayudar a que esos cristianos tengan una presencia en el mundo, en lo cotidiano, en lo ordinario y de una manera natural, sin ser raritos. Sin ser raritos. Es que ahora parece que no. con mucha normalidad, con mucha profundidad, con mucha alegría, con mucha parresía, con mucha ilusión, con pero personas normales, pues también hay que ayudar a eso y por supuesto va a ayudar todo este itinerario, todo este proceso catecumenal va a ayudar a que esas personas contagien que ellos están viviendo y así por su testimonio, por por su presencia, por su cercanía, se puedan engendrar nuevos cristianos. Hm. Dice el directorio de la catequesis, el número 75, refiriéndose a la catequesis en sí, dice, "Necesitamos procesos orientados a formar personas que conozcan cada vez más a Jesucristo y su evangelio de salvación liberadora, que vivan un encuentro profundo con él y que elijan su modo de vida y sus mismos sentimientos, comprometiéndose a realizar en las situaciones históricas. en que viven la misión de Cristo, es decir, el anuncio del reino de Dios. Y también el número 65 se trata de un itinerario pedagógico ofrecido en la comunidad eclesial que conduce al creyente al encuentro personal con Jesucristo a través de la palabra de Dios, la acción litúrgica, la caridad, integrando todas las dimensiones de la persona para que crezca en la mentalidad de la fe y sea testigo de la nueva vida en el mundo. Esto es lo que nos dicen el directorio al respecto, bueno, y alguno y algunos otros números, pero creo también nos puede nos puede ayudar y así de un golpe de vista vamos a ver cuál es ese proceso en su totalidad. ¿Cuál es ese proceso de la evangelización en su totalidad? ¿Por dónde empieza el proceso? El proceso empieza por el testimonio de las obras. Por ahí empieza el proceso. Uno con su propia vida está diciéndole a los demás lo que Dios está haciendo en él. Esto implica, como dice ahí, presencia, testimonio y diálogo. No voy a entrar mucho en esto, pero es necesario estar presentes en el mundo, en lo en lo cotidiano de la realidad. No podemos estar apartándonos a nuestros cuarteles de invierno. Ahí que autustico, estamos aquí en la parruca. Justic micro. Sí, sí, está muy bien, pero hay que ir a la cafetería, hay que ir a la peluquería, algunos ya no tanto, ¿eh? Hay que salir, hay que entrar, hay que estar donde está la gente, no queremos personas raritas. ¿Dónde está la gente? Esa presencia es importante. Eh, esto conlleva también un poco entrar en ese diálogo con el otro desde el testimonio personal, desde ese testimonio personal, desde esa, en definitiva, coherencia de vida. Ya sabes que nuestra vida es el único evangelio que va a leer mucha gente hoy. No van a leer otro evangelio. El único va a ser nuestra vida. Nuestra vida. Entonces, pues entrar en ese diálogo con la persona, preocuparse, interesarse por la persona, preocuparse por escuchar a la persona, conectar con las inquietudes, los sentimientos de la otra persona. Hay unas personas de un grupo eclesial que han estado detrás de mí mucho tiempo y durante mucho tiempo me han estado invitando a comer, a cenar, a su genial. Yo he disfrutado mucho. Pues salíamos, me hablaban, comentábamos, compartíamos muy bien esto, muy bien, ¿no? Hay un momento ya que me hacen la propuesta de esta realidad eclesial. Digo, hombre, pues yo es que hoy vivo mi ministerio de otra manera, creo que tal. Bueno, y a partir de la semana siguiente se terminaron las cenas, se terminaron las comidas, se terminaron los encuentros y yo los llamé con cariño y les dije, "Ya me di cuenta que os interesaba mi sí y no mi persona." Una cosa sencilla así, ¿no? Pues es que eso nos puede pasar también cuando nosotros luego en un momento hacemos la propuesta, el anuncio del querisma, puede ser que la persona en ese momento no responda. Quizá no es el momento. Quizá no es el momento, pero tenemos que seguir estando cerca de la persona. No puede ser que como no ha dicho sí a nuestra propuesta, pues ya la dejamos porque nos interesa qué te interesa la persona o su sí. Entonces, pero bueno, esto se trabaja más tranquilamente cuando hemos tenido algún encuentro, todo esto lo hemos ido trabajando con con herramientas concretas y todo eso. Entonces, pues ese testimonio, el anuncio del querigma que como decíamos esta mañana y no me entretengo más, lleva a ese precatecumenado, ¿no? A ese compartir la belleza de Jesucristo, lo esencial, lo fundamental. Eh, no se trata de meternos, ya sabemos, ni en dogmas, ni en leyes, ni en doctrina, sino que se pueda descubrir a Jesucristo para que de ahí brote esa fe inicial, esa primera conversión que lleve a ese itinerario de iniciación cristiana, ese catecumenado. Hm. Esto que está aquí en este esquema lo tenéis en los números del 33 al 37 del directorio de la catequesis, es decir, que no me he inventado nada. Eh, está ahí en el directorio número 33 al 37. y el itinerario de iniciación cristiana que desembocará en los sacramentos de la iniciación, en la vida de comunidad o en la renovación de los sacramentos de aquellos que ya los hemos recibido, pero que en su momento no hicieron o no hicimos ese proceso catecumenal, ese proceso catequético para engendrar así esos discípulos misioneros y organizar nuestra tarea evangelizadora, nuestra misión y que esto nos lleve, por supuesto, a estar presente en el mundo transformando las realidades de dentro. Ese es el espacio fundamental de los laicos como fermento en la masa, que ya sabes que no son laicos por estar al laico del cura, sino que que implica otra cosa, ¿no? Entonces también tenemos que lanzar al mundo, a estos laicos con este proceso de conversión, ¿no? Dice el Catecismo de la Iglesia Católica en el número 1072 dice que previo a la celebración o a la a los sacramentos de la iniciación ha de precederización que lleve a una conversión que suscite la fe y solo después de esto empezará el proceso catequético. Pero nosotros seguimos utilizando modelos de cristianado. Ya suponemos que todo el mundo se ha encontrado con Jesucristo y convocamos directamente a la catequesis y nos saltamos estos pasos. Nos saltamos estos pasos. Y entonces, claro, decía el documento de Aparecida también que todo intento de llevar a cabo un proceso catequético en aquellos que no han sido evangelizados está llamado a la esterilidad. No hace falta que lo dijera ningún documento, porque eso ya lo estamos viviendo y lo estamos viendo. No hace falta que lo dijera nadie. Hm. Entonces, es importante tener claro la totalidad. Tener claro la totalidad del proceso. Hm. Experiencia de primer anuncio. Sí. sin ese proceso estructurado, ¿no? Y ahora desde la Conferencia Episcopal tenemos este material, este documento, buscad al Señor con todo su itinerario como una columna vertebral eh que puede ayudar eh a nuestras comunidades en esa renovación, en ese proceso. Esto, ¿cómo lo hacemos? Lo digo muy rápidamente, no me voy a entretener en cada uno de los puntos. Por esto por si sirve. Esto por si sirve, eh, si da alguna luz o alguna vista de cómo hacemos esto. En primer lugar, hace falta sentir esa urgencia e inquietud de que el evangelio llegue a muchas personas. Nos tiene que quemar que haya personas que no se han encontrado con Jesucristo. No nos puede dejar tranquilos. Eso nos tiene que quemar. Claro, para eso es necesario que yo haya tenido esa experiencia de encuentro con Jesucristo, que ha cambiado mi vida, que ha cambiado mi historia. que me acompaña en el camino, ¿no? Eso es importante. Y yo siempre digo, oye, es una buena vista que mañana cuando os levantéis por la mañana y os miréis en el espejo para peinaros, bueno, algunos ya digo que no peinamos tanto, podéis decir en el espejo qué suerte tienen los que hoy se van a encontrar conmigo. No tengáis miedo de decíroslo. No tengáis miedo ninguno. Cuando miré en el espejo di, "Qué suerte tienen los que hoy se van a encontrar conmigo, porque se van a encontrar con Jesucristo. Se van a encontrar con Jesucristo por mis palabras, mis gestos, mis Se van a encontrar con Jesucristo." Eso es importante, tener esa inquietud, ¿no? Eh, esa necesidad de la conversión parroquial. Claro, muchas veces si seguimos manteniendo esas estructuras, seguimos manteniendo pues hay cosas que que no ayudan, que ayudaron en otro momento, pero que no sirven hoy. Y tenemos que que ver dónde tenemos que cambiar, qué es lo que tenemos que cambiar, cómo tenemos que cambiarlo para que de verdad nuestras parroquias sean auténticamente evangelizadoras, misioneras. En el grupito estatal decíamos, alguien se convierte, alguien tiene una experiencia y viene a la parroquia, ¿qué se qué se encuentra en la parroquia? Y no quiero ser catastrofista. Yo precisamente los que me conocéis no soy de carácter catastrofista, pero uno cuando viene a la parroquia, ¿qué se encuentra? ¿Qué tipo de comunidad se encuentra? Hm. Entonces es necesario h ese cambio. Yo hablaba en el grupo también un poco de esa figura de Ananías como referente de ese cambio de comunidad. A este lo vamos a Si este venía por nosotros, ¿qué vamos a a este? Ananías. Yo lo he elegido, tenéis que acogerlo. Pues creo que también nosotros como Ananías tenemos que hacer ese proceso de conversión pastoral, renovación de nuestras parroquias, poner en el centro el tema del anuncio como clave para llevar esto a cabo y hacer una apuesta sincera de verdad por una pastoral de procesos. pasar de una pastoral de eventos a una pastoral de procesos, porque los eventos y las actividades estarán encajadas dentro del proceso y tendrán su sentido. y por la formación de acompañantes que tengan experiencia de primer anuncio, de alguna manera, generar y despertar esa curiosidad especial y que tengan esa formación también en el catecumenado. ¿Qué es esto? ¿Qué es esto? para que puedan ayudar a otros en ese crecimiento. La creación de un equipo evangelizador quizás si yo sé que ya en muchas parroquias esto ya existe, en muchas diócesis ya existe también ese equipo evangelizador. Esto me lo voy a saltar aquí un poco es un posible perfil de cómo tendrían que ser esas personas que van a participar en ese equipo de evangelización. como esto luego lo vamos a pasar, entonces no me entretengo, no me entretengo en esto. Colocar al grupo en actitud orante. Eso es clave, eso es fundamental. El auténtico protagonista es el Espíritu Santo. El auténtico protagonista es el Espíritu Santo. Hay que darle su espacio ciertamente o dejarle que se lo tomen, que él ilumine también esa tarea, ese trabajo que vamos a ir haciendo y ponernos a la escucha de lo que quieren nosotros, ¿no? comenzar esa cultura del cambio, eh, ver un poco cómo están nuestras parroquias, en qué ambiente se mueve nuestra parroquia, nuestra realidad. Eh, y aquí lo que decíamos de formarnos en primer anuncio, conversión pastoral, esa pastoral de procesos, el catecuminado en acompañamiento y discipulado. Tenemos que generar también espacio de formación para formar a acompañantes que puedan acompañar comunitariamente y personas que puedan acompañar personalmente. La confesión ya la harán con el sacerdote, lógicamente, pero poder acompañar lo podemos hacer y hay que estar también preparado para ello, ¿no? Y luego, por supuesto, empezar por los más cercanos. Por los más cercanos, por los de dentro. Creo que es la experiencia pascual también cuando Jesús se hace presente a María Magdalena, ve y dile a los míos, a los míos, a mis hermanos, es que no se han enterado, los pobres llevan tres años conmigo y no han tenido experiencia Pascual, no se han enterado. Ve a los míos y cuéntales a los míos. y enseguida el siguiente círculo a esas personas religiosas, pero que no tienen experiencia pascual, todo el pueblo judío y enseguida al mundo entero, pues creo que también desde nuestras parroquias, eh, en esta clave de los que muy de dentro, de los que se acercan, de los que no están, pero quién va a llegar a los que no están si no son personas convencidas, si no son personas que se dejan transformar por el espíritu, si no son personas que han tenido esa experiencia especial, ¿no? Transformante. Bien, pues hasta aquí. Y no vale decir Y no vale decir que no se pueden. No vale decir que no se pueden. Se autoriza a decir, "Es difícil, pero no vale el no se puede. Porque si Dios está con nosotros, ¿quién va a estar contra nosotros? podemos hacerlo. Así que pues nada, pues muchas gracias y ya está. Sí, voy, voy a poner
Get free YouTube transcripts with timestamps, translation, and download options.
Transcript content is sourced from YouTube's auto-generated captions or AI transcription. All video content belongs to the original creators. Terms of Service · DMCA Contact