Buenas tardes a todos. Gracias por la invitación y poder compartir con vosotros este momento. Nos da media hora y es un tema, bueno, que apasiona. Os he enviado al grupo de delegados. Eh, don José esta mañana nos decía que la presentación que tenéis en la carpeta no era la suya. La mía la acabéis de recibir ahora en el grupo de delegados de de que tenemos de España. Disculpad porque esto no se suele hacer, pero no tuve más tiempo. Lo tuve que hacer a última hora. Eh, básicamente, si abr si abrís con vosotros esa ese archivo que os acabo de enviar, encontramos el siguiente esquema, que es el que yo quiero compartir con vosotros. El punto focal de todas las jornadas se llama continuidad. Porque hay una continuidad entre el Antiguo Testamento, el Nuevo Testamento, entre Dios y los hombres. Y los hombres, por algún extraño motivo, estamos siempre haciendo discontinuidades. Ya lo sé, cuando hay discontinua se puede adelantar, pero la continua nos asegura que vamos por el carril adecuado y no vamos a equivocarnos. En lación cristiana a veces ocurre y se ha indicado esta mañana que llegamos a un momento donde no sabemos hacia dónde ir, hacia dónde construir el puente, ¿no? Esto es lo que de alguna manera en yo voy a situarme a la hora de entender continuidad. Hemos hecho el primer anuncio, hemos construido el primer tramo del puente, ¿hacia dónde? ¿Cuáles son los siguientes pilares y tramos que tenemos que realizar? Bueno, para los que trabajáis en el ámbito del primer anuncio, que a lo mejor hay tecnología que no es tan familiar como me ocurre a mí con otros ámbitos, aquí tenemos los peldaños, el camino que tenemos que recorrer eh entre los cuatro momentos precatecumenado, catecumenado, purificación, iluminación, homistaagogía. Yo, si me permitís, me uno las palabras de don José de esta mañana y considero que el más importante de todos ellos es el precatecumenado. Es justamente el paso más inmediato que damos desde el primer anuncio al resto del itinerario de la fe. En la hoja encontráis, he querido dividirla en dos momentos importantes. Eh, lo que llamo principios y fundamentos eh para la continuidad, porque es un poco el marco en el que yo me voy a mover. Y un segundo momento queamos elementos para la continuidad. Eh, los elementos para la continuidad, a su vez he intentado hacer una serie de frases que formulan sintéticamente lo que he querido expresar. ¿Y qué he querido expresar? pues un paso de un elemento que encontramos en el primer anuncio, de ahí la formulación desde o del punto tal y un ponerlo en relación con esa con el elemento que continuaría al primer anuncio en el tiempo del catecumenado. Y la formulación, como digo, es sintética, a veces parece un poco galimatías o un trabalenguas, pero es justamente intentando meter todos los elementos que que encontramos de continuidad, ¿no? Veis que son cinco grandes elementos y después he hecho una serie de guiones donde planteo preguntas para la reflexión. Nos han pedido que indiquemos dos para el momento grupal, pero las lleváis con vosotros y podréis reflexionarlo con vuestros equipos. Preguntas que son hechas desde el siguiente momento. Estamos hablando del pasaje del primer anuncio al catecumenado, pero el catecumenado, al igual primer anuncio, no es un fin en sí mismo. No se permanece catecúmeno toda la vida. El paso es hacia el seguimiento del Señor como discípulo misionero. Por lo tanto, los elementos que yo evidencio en esos guiones son justamente los puntos críticos hacia el siguiente paso. Si lo hago de esta manera es para evidenciar, también se ha dicho esta mañana que el momento elemental, fundamental para la construcción del puente de la transmisión de la fe es la construcción de los pilares. Y eso es el catecumenado. Lo que hagamos ahora de lo que hagamos ahora dependerá en gran medida. Después la libertad del hombre y la fuerza de Dios cambiar las cosas, pero en gran medida depende lo que va a acontecer en el postcatecumenado. Con esa perspectiva crítica evidencio estos elementos y me ha ayudado justamente a también a subrayar aquellos aspectos más importantes, estos cinco que os muestro aquí, que los los he puesto en orden cronológico. según los elementos que van apareciendo en el proceso de primer anuncio, he intentado seguir ese orden para evidenciar su continuidad. Principios y fundamentos. Esa primera parte, bueno, se decía también esta mañana y lo importante en todo ese imperativo misionero del Señor que nos ha dejado a su iglesia, a todos nosotros, el acento se encuentra en el hacer discípulos. De todos esos verbos que aparecen en imperativo en nuestras traducciones castellanas o de otras lenguas españolas, en todas esas traducciones aparecen habitualmente en imperativo los verbos. Id, bautizad, haced discípulos enseñándoles. El imperativo real es hacer discípulos. Para eso tenemos que ir y para eso tenemos que bautizar y para eso tenemos que enseñar. Desde esta perspectiva nos damos cuenta que el patriminado es justamente la respuesta adecuada a este envío misionero del Señor. Ahí es donde se cumple realmente la el mandato que el Señor nos dejó para todos los tiempos. He puesto aquí los paralelos de lo que solemos entender como el envío misionero y como os decía, haced discípulos es el elemento en imperativo central. Segundo elemento de fundamento, la Iglesia nos ha recordado últimamente, ya sabemos que lo de últimamente, recientemente, estamos siempre en un intervalo de 50 años, 60, ¿vale? Hasta ahí todo es recientemente. Bueno, pues nos ha recordado que así como hace años este autor Xavier Morl nos hablaba de que el eslabón perdido en el proceso de evangelización era el primer anuncio porque se había dejado de hacer. Todos entendemos esta expresión o ya no se usa en antropología, pero entendemos la expresión primera, el eslabón perdido. Yo creo en modo de ver que también en este momento donde llevamos ya algunas décadas en España practicando el primer anuncio, corremos el riesgo de que el siguiente eslabón perdido sea lación cristiana. Y entonces ahí me venía a la mente pues lo que el directorio del año 97 eh dejó formulado en una frase afortunadísima que por desgracia no se ha transmitido al siguiente directorio del año 20, el actual. Si consideramos la el proceso de evangelización como un puente, eh de eso he comenzado hablando, pues nos damos cuenta de que hay como tres pilares fundamentales. El primer anuncio, la etapa misionera, que nos lleva a la etapa sucesiva, que es el catecomenado y la nación cristiana y que a su vez tiene como finalidad tanto el primer anuncio como el catecenado tiene la finalidad de hacer pues miembros cristianos, discípulos y del Señor en comunidad. Bueno, pues, ¿qué texto nos deja el año 97? El directorio nos dice que la catequesis de iniciación es el eslabón necesario entre la acción misionera que llama la fe y la acción pastoral, que alimenta constantemente a la comunidad cristiana. No es, por tanto, una acción facultativa, sino una acción básica y fundamental en la construcción tanto de la personalidad del discípulo como de la comunidad. nos advierte de algo que es fundamental, como en la cadena del ADN. Si falta un hao en esa cadena, pues es posible que la transmisión de la vida humana no sea posible. Si quitamos el catecumenado, quitamos la catequesis, nos encontramos con la imagen que tenemos aquí, un puente inacabado. No hay manera de saltar este abismo. Es un abismo, bueno, se puede saltar porque Dios nos nos ayudaría, pero la Iglesia entiende que de forma ordinaria hay que hacerlo a través de esa etapa intermedia. A veces, como digo, eslabón que nos comunica acción misionera y catecumenado. Y de hecho, las palabras de diretorio lo encontráis en el número 64, que nos dicen sin la acción iniciático catecumenal, la acción misionera al primer momento no tendría continuidad y sería infecunda. Habríamos trabajado en vano. Y sin ella, sin la acción eh iniciáticocatequética y catecumenal, la acción pastoral no tendría raíces y sería superficial y confusa. cualquier tormenta desmodoraría el edificio de la fe. Bueno, creo que son palabras suficientes para situarnos a la importancia de lo que estamos abordando. Y nos lleva a una tercera clave, cómo entender el proceso de transmisión de la vida cristiana, el proceso de incisión cristiana que comienza con el primer anuncio, continúa con el momento iniciático catecumenal y se desarrolla después en el momento comunitario discipular. Bueno, pues yo creo que el icono, la imagen de la del misterio de la encarnación y de la anunciación nos ayuda perfectamente a entenderlo. Es un doble misterio en uno. Esto ocurre con frecuencia cuando hablamos de Jesús, hombre y Dios, anunciación, encarnación. Para nosotros son dos momentos, son dos etapas que, como digo, a veces distanciamos, separamos e incluso aislamos. Para Dios siempre van contiguas. Si recordamos algo que bueno pues que nos ayuda, que todos conocemos la oración del ángelus, nos damos cuenta que tiene tres momentos importantes. En esta pintura de fray angélico encontramos justamente esos tres momentos. Hay por un lado el Espíritu Santo que a través del ángel lleva un mensaje a María, anuncio. María acoge ese mensaje. He aquí la esclava del Señor. Y en ese momento la anunciación inmediatamente se convierte en encarnación. Y el tercer momento de este proceso es la, digamos, la habitación. Y habitó entre nosotros. Él no solamente se implanta en el seno original de María, el verbo, la palabra de Dios, sino que es necesario que tome esa carne, tome suelo en la tierra, en nuestro mundo. Así es como se cierra este proceso. Y esto es lo que ocurre cuando iniciamos el proceso de iniciación cristiana. El primer anuncio tiene como responsabilidad fundamental ese momento de la anunciación, aunque la Iglesia nos insiste en que a veces, incluso en la etapa catecomenal y iniciática, es necesario hacerlo porque no hay que dar por supuesto que se haya hecho. Pero en todo caso, primer anuncio, el primer anuncio, la etapa misionera tiene como finalidad absoluta este momento de la anunciación y acto seguido como unido, necesariamente tiene que ir la encarnación. La encarnación es el hágase de la palabra de Dios que ha sido anunciada y hace que por esa palabra creamos, nos convirtamos y a través de los sacramentos deción cristiana lleguemos a ser también nosotros otros Cristos. Y lo tenemos que ser en un lugar, en un contexto, habitando allí donde nos encontremos. no una fe de laboratorio, una fe aislada del mundo, sino justamente la implantación tiene que realizarse en nuestro contexto. Así es el proceso de iniciación cristiana y por eso es tan fundamental o vemos que el misterio de la salvación no se hubiera producido si alguno de estos elementos no se hubiera realizado. Si el misterio de la encarnación acabase con la encarnación en el seno virginal de María, no habría toda la vida de Jesús, no se cumpliría. el su misterio mesiánico y salvífico y no habría misterio salvífico y mesiánico si no hubiera encarnación y anunciación. Estos son los principios y fundamentos. Vamos con los elementos. El primero de ellos podemos, si queréis leerlo, porque como digo, he intentado hacer una formulación sintética. Eh, vamos a hacer el pasaje desde el primer anuncio donde se produce el encuentro vivo con Cristo. Y esta mañana aprovechaba las palabras, si quieren también poner ahí, impacto. Del impacto inicial en muchos casos al encuentro vivo con Cristo. Esto es lo que tenemos que asegurar en el primer anuncio y de ahí se produce el inicio de la fe y la primera conversión. Y es desde ahí donde damos hacia el catecomenado el segundo paso. No llega con encontrarse con Jesús. Jesús se encontró con muchas personas a lo largo de su vida. Hace falta ser parte de los suyos, entrar en relación con él vital, existencial, total. Hace falta entrar, como dicen los documentos de la Iglesia, en comunión absoluta con Jesús. El anterior directorio del 97 y así lo recoge también el del actual directorio del 20, nos recuerda que la catequesis, tomando palabras de catequesis 25, que la catequesis tiene como fin definitivo, y podemos emplear esto también en el en el caso del catecumenado, tiene como fin definitivo entrar en comunión e intimidad con Jesús. Pero esto y así nos lo advirtieron los los papás de las últimas décadas, esto no se produce si antes no ha habido un encuentro. Y aquí es donde se ven las sinergias entre el primer anuncio y catequesis y catecumenado. Necesitamos los unos de los otros para que realmente el proceso virtuoso se produzca y de esa manera podamos pasar al paso definitivo que es el seguimiento del Señor. Quien se encuentra con Jesús está siempre con él o él con nosotros. Eso es lo que nos asegura el seguimiento. Es magistral la portada del catecismo, mi encuentro con Buscad al Señor, perdón, catecismo de adultos de la Conferenza Episcopal en su portada recogiendo una pintura de los frescos de Santa Andrea de la Valde en Roma. Nos encontramos con esta pintura al centro Juan el Bautista. Eh, entre Juan el Bautista y la persona que tienen ustedes a su izquierda se encuentra Pedro y perdón, Andrés y Pedro que se encuentra así como un poco estéptico. Dense cuenta de la cadena. ¿Cómo encuentra Pedro a Jesús? Que lo ven en el otro lado, el lado derecho que están ustedes viendo, aquel quien apunta Juan el Bautista en la finalidad absoluta, encontrarse con él. Pues Pedro lo hace gracias a encontrarse con Andrés y Andrés porque se encontró con Juan el Bautista. de Juan el Bautista porque conocía a Jesús. Así es la cadena de la transmisión de la fe. Necesitamos que esta cadena no se interrumpa en ningún momento. Provoquemos impacto que lleva a encuentro. un encuentro que que permite de alguna manera ir hacia creer, crecer en una comunión con Cristo. Y esa comunión se realiza de forma para siempre peremne porque imprime carácter a través del bautismo y el resto de los sacramentos en el que nos volvemos otros Cristos. ¿Cuál es el problema en el siglo XXI? ¿Es posible encontrar a este Cristo? ¿Es posible entrar en comunión con este Cristo? Es quizás la pregunta que tanto nos lanzan los pues sobre todo las personas increyentes y los jóvenes de hoy, pero incluso los creyentes. Incluso los creyentes. Bueno, sabemos que eh como decía, los papás nos recuerdan que es fundamental este encuentro. ¿Y por qué creemos que podemos tener este encuentro? Porque el Señor está vivo y está vivo aquí porque habita esta tierra desde el momento de su encarnación, si quieren en la primera creación, siendo él la palabra con la cual todo se hizo. Entonces es absolutamente necesario que estemos convencidos de esto. Es posible encontrar a Jesús porque camina por esta tierra vivo de manera distinta como estaba con los discípulos. Y hay gente, una cadena inmensa de personas, desde los testigos de discípulos de Maus hasta los apóstoles llegando, por tantos santos, yo mismo y ustedes que nos hemos encontrado con el Señor. Por eso es posible y hoy debemos en el catecumenado dar carne a la palabra, la palabra que ha sido comunicada, anunciada en el seno virginal de la Iglesia a través del proceso de gestación que es el catecumenado. Tomo el símil de la gestación, contención de la vida humana. Es necesario que pongamos carne y tenemos carne de sobras. Si algo tenemos esa encarnación en nuestra fe, pues está en la Iglesia es el nuevo cuerpo de Cristo. Quien encuentra la Iglesia encuentra Cristo, pero sobre todo la el testimonio de las personas que creemos con nuestra alegría, con nuestro saber el estilo de Jesús, con la proximidad a las personas que sufren. Tenemos la posibilidad de encontrarnos con la carne de Jesús a través de los sacramentos, las celebraciones y también a través de su palabra hecha comunicación, anuncio, predicación e incluso resonancia que es la catequesis. Hay tantos y tantos momentos de encuentro con el Señor a través de su carne. En los guiones que tienen ustedes en ese primer elemento que estoy hablando encuentran pues parte de estas realidades. Por tanto, la catequesis se juega justamente en este camino que va de la tradición, de la transmisión pues a la recepción en la persona. Eso lo que llamamos la respuesta de la fe. El tiempo arrecia y vamos al segundo de los elementos. Lo lo he denominado así, de los gestos y palabras de acogida amables y cordiales. En esto se juega, gran parte del primer anuncio. Gestos de palabra cordiales, amables. Esto produce simpatía, produce admiración por la figura de Jesús, produce a veces incluso una conversión primera que podemos decir que es sobre todo moral. Todavía no es la conversión propia de la fe, la que justifica, la que nos hace hijos de Dios. Y les diré ahora por qué, pero una primera conversión, sobre todo de tipo moral, pues desde ese momento inicial que nos proporciona el primer anuncio, tenemos que ir a través del catecumenado a otro tipo de gestos y otros tipo de signos que son los gestos rituales, litúrgicos y celebrativos de la iglesia, porque es ahí donde se da carne a la palabra de Dios y es ahí donde es la iglesia la que abraza, la que simpatiza con los nuevos candidatos. Es ahí donde la iglesia, esa simpatía pasa de ser una sola simpatía a ser a convertirse en en empatía y en comunión total. Pongo esta imagen porque un elemento fundamental aquí es la mistagogía. La mistagogía. Y me encanta eh el pasaje del catecismo donde encontramos justamente esta formulación magistral. La misalogía fundamentalmente es de lo ir de lo visible a lo invisible, del signo a los al significado, de los sacramentos a los misterios. Es lo que ocurre cuando una madre gesta un hijo. No se ve lo que está ocurriendo en su vientre, pero poco a poco va adquiriendo fisionomía. Nuestro caso siendo la Iglesia y el catecumenado, fisionomía crística, cristiana comienza a tener carne de Cristo hasta que podemos ver el rostro cuando a través de los sacramentos damos a luz nuevos cristianos. Vamos de lo de lo queremos ir de lo visible a lo invisible. Esta imagen, ¿qué nos recuerda? El gran fracaso del Titanic fue justamente eh confiar en sus fuerzas, en su capacidad, en su grandiosidad y menospreciar las cosas invisibles y pequeñas. Dicen los expertos que solamente vemos de un iceber el 11%, el otro 89% está sumergido. Es la parte potente. En nuestros procesos de catquesis estamos siempre en ese 11 que es el catecismo, que es la Biblia y está bien y está bien, pero es un 11% del proceso del catecumenado. Sería insuficiente si no aplicásemos el otro 89% de celebraciones que realizamos. Y es que es más fácil para las personas, sobre todo en este tiempo donde nos cuesta todo lo que sea simbólico que toca con lo espiritual, nos cuesta muchísimo. Entonces, a través de gestos sencillos, entender un cirio, hacer una asignación, que se nos decía esta mañana, una bendición, emplear un aceite, un aroma a través de cosas sensibles, visibles, audibles, podemos ir transportando a las personas hacia lo invisible a través de lo que es un signo, el signo de la cruz, podemos llevarla al significado profundo que se encuentra en ese signo, el amor incondicional de Dios, a través de los sacramentos, misterios para tan misterios en el sentido de oculto. Para tantos de nuestros contemporáneos podemos entrar en los misterios profundos, en el significado salvíco, el otro aspecto de la de la mistagogía. Eso es lo que ha hecho también Juan el Bautista, signo, un dedo. Y eso que nos dijeron de pequeños, que no se señala las personas, pero los cristianos rompemos lo convencional siempre. Señalemos con nuestro signo. Todos nuestros signos litúrgicos y celebrativos apuntan indiscutiblemente hacia Jesús. El dedo de la iglesia apunta indiscutiblemente hacia Jesús. Y a nosotros nos toca pues ser simplemente mediaciones. Yo soy el brazo y la y el cuerpo que hace indicar dónde está Jesús. Bueno, pues esto creo que es un elemento fundamental en nuestro tiempo que debemos eh que debemos cuidar. El otro elemento que me gustaría y que lo he subrayado y y que se encuentra en esa formulación, vamos de la fe inicial, que les decía que es una fe sobre todo eh bastante en pañales, a una fe salvífica porque al final somos bautizados en la fe de la Iglesia, no en nuestra fe personal, nuestras convicciones o seguridades, sino en la fe de la Iglesia. Y para que esto ocurra, hace falta que estemos introducidos en el en el líquido amniótico de la iglesia, es decir, en los procesos que la Iglesia realiza. No hay embarazos ni gestaciones extrauterinas de la Iglesia, no existen. Y a duras penas creo que los seres humanos podamos inventar pues una especie de útero artificial. Son millones, millones o billones de variables las que hay que poner en juego. Y la Iglesia pide que sea la propia comunidad parroquia, la comunidad creyente la que la única que puede gestar esta vida cristiana. Y es en esa fe de la Iglesia en la que eh se bautiza y es iniciada una persona. De manera que la fe personal, la adhesión personal a Cristo que surge del encuentro con él y que puede llevar a la comunión pasa necesariamente por esta fe. leyendo últimamente a este autor, príncipe de Asturias, Yul Chulhan, un texto que me pareció fundamental, porque le estoy diciendo que es importante ir de lo invisible a lo invisible este proceso de mistagogía, pero resulta que el hombre de hoy ya no es el hombre de hace algunas décadas y al hombre de hoy le cuesta este paso y justamente porque le cuesta encuentra novedad y gusto por ello, justamente porque no está habituado a ello. Es como cuando a veces ponemos, antes existían las diapositivas físicas, ¿no?, las que tengo yo aquí puestas, las filminas, esas que se ponían con papel de cebolla. Eh, algunos profesores de religión emplean eso en clase, magistral. Los chavales flipan con eso, pero claro, no saben de qué van. La mistagogía es algo a lo que no estamos acostumbrados porque la antropología del hombre actual ha perdido eso. Este autor nos dice que la actual momento de incredencia no tiene que ver con los contenidos de la fe, porque la Iglesia tiene contenidos trasnochados, ni mucho menos con la propia incredencia en Dios. Y tampoco tiene que ver con que la Iglesia, con los pecados estructurales y visibles que tiene se convierta en un signo para no credibilidad. Sobre todo tiene que ver con el hecho de que ha muerto el hombre que creía en Dios. ese tipo de hombre que es que creía en Dios, ahora es otro hombre y tenemos que restablecerlo. Tercer elemento que también es fundamental en el durante la el primer anuncio entramos en lo que he llamado ahí diálogo evangelizador, que es ocasional en muchos casos, otras veces es cotidiano, siempre afable, desentendido, lugares que no tienen que ver con con el mundo eclesial. Y en ese en ese diálogo se van pues gestando una especie de interés por Jesús. Surgen preguntas, interrogantes, búsquedas. Bueno, pues tenemos que pasar de ese diálogo que es propio, primer anuncio a un diálogo que llamo salvador de Dios. Y no porque el anterior no lo sea. Sabemos que hay dos vías fundamentales de acceso a Dios. el hombre que está en búsqueda de Dios, porque Dios ha puesto en su interior el deseo de buscarlo y amarlo. Y el hombre a través de la inteligencia, de los sentidos, a través de tantas cosas va buscando a Dios. Pero lo que no cabe duda es que Dios no ha dejado nunca de buscar al hombre y por eso el hombre es capaz de encontrarse con él, de chocar. Eh, ese es el diálogo que nos interesa y que Dios está dispuesto a entablar con cada uno de nosotros. El catecuminado se convierte en un momento para esto, aprender fundamentalmente a escuchar la palabra de Dios. No solo la palabra bíblica, 11%, recuerden, del iceberg, no solo la palabra del catecismo, que también fundamental, sino a Dios hablando a través de las distintas voces. El texto de la verbundini, que surge después del signo de la palabra de Dios es magistral. Ahí se nos habla, es una idea de de Ratchinger, de Benedicto. Ahí se nos habla de la sinfonía de la palabra de Dios. Muchas voces, una sola, un solo tema, eso es lo que es la sinfonía, un solo tema que es Cristo, la única palabra, pero expresada en voces distintas. Desde Juan el profeta, el último de los profetas, pasando por la creación, por el texto bíblico, pasando por el hermano que sufre, aprender, ayudar a entender, a escuchar a esa palabra que Dios nos nos desde siempre nos ha querido llamar es lo que llamamos el coloquio salutis. Favorecer este coloquio amigable con Dios es lo que provoca el el catecomenado. De verbo nos lo recuerda, Dios quiere hablar como un amigo con sus con la humanidad. Y el elitorio para la catequesis también el número 165 nos dice que la catequesis es una acción pedagógica al servicio del diálogo de la salvación entre Dios y el ser humano llamado a convertirse en hijo de Dios. Qué bonito es cuando ponemos el nombre a las personas. Y por eso nos pueden llamar por nuestro nombre. Antes del bautismo ya Dios conoce nuestro nombre y desea llamarnos y hablar con nosotros. Y también el se habla hoy abundantemente de que la catequesis, el catecado tiene que ser una especie de laboratorio de diálogo, porque ahí laboratorio aprendemos, ensayamos, nos ejercitamos en el modo de escuchar y hablar con Dios y de escuchar y hablar con Dios a través del hermano. Es fantástico que podamos hacer de nuestros catecomenados una especie de aprendizaje laboratorial, lo cual nos lleva también al cuarto de los elementos, el elemento querigmático. E sobre todo el primer anuncio, lo que sobresale y al final es lo que marca el fin de la etapa del primer anuncio de la misión es el anuncio explícito del carisma, Dios que te ama y que te salva por Jesús y te da su vida a través del espíritu. Bueno, pues en la en el proceso carticumenal hacemos un saltito de ese anuncio del carisma pasamos a una resonancia de esa palabra, es decir, a un momento segundo. Por eso decimos que la catequesis que se produce en el catecuminado es una resonancia. Es volver a escuchar la voz de Dios, pero resonando en mis tripas, en mi existencia, como si yo fuera una gran caja de resonancia donde esa palabra golpea todo mi ser y me habla. Es como un segundo momento, eh, como el momento apetecible que tienen los rumiantes. Primero engullen el alimento y después lo rumian con calma. Esta es la catequesis y por eso es fundamental que la palabra no solamente sea anunciada, sino que sea rumeada y que sea resonancia en nuestra vida para que se convierta en carne. Aquí los la hay algo magistral y para mí es la clave de todo el proceso que conecta el primer anuncio con el catecumenado. Aquí está, digamos, la fórmula mágica. Se nos habla hoy en día una catequesis querigmática, es como una especie de contradicción interminis, sobre todo porque es unir querigma, lo propio del primer anuncio con lo propio del segundo momento que es el catecumenado. Se surge esta expresión en los contextos de nueva evangelización donde eh pues no llega con la catequesis porque hay gente que no ha recibe el primer anuncio y tampoco es suficiente el primer anuncio porque tenemos que dar paso a la catequesis. En estos ambientes híbridos surge esta expresión, no es catequesis precatecumenal tampoco, que es la que se realiza en la primera etapa del catecumenado. Es una catequesis que está entre una y otra. Y claro, la pregunta es, ¿y de qué hablamos para dar de cómo vamos a ir hablando poco a poco en ese diálogo afectivo y afectuoso, en ese intento de que el querisma se vaya haciendo cada vez más resonancia? ¿De qué temas vamos a hablar? Y ahí es magistral porque eh lo he puesto en grande para que se vea en en distintos documentos en elitorio para la catequesis se nos habla de algunos temas. Los tenemos aquí. El misterio del amor de Dios, la revelación de la verad íntima de Dios y la vocación del hombre a la vida filial en Cristo, la salvación de la humanidad, la llamada definitiva Rio Lom dispersa. Bueno, estos son los temas que dice el directorio. Pero años antes, en el año 83, serie documento que es fundante de la catequesis postconciliar, catequesis de la comunidad, nos habla con una expresión distinta de la catequesis carismática, llama catequesis fundante, los pilares del catecumenado, es decir, lo que está entre la tierra del primer anuncio y la plataforma de la vida cristiana, del puente de la vida cristiana. Y hay nos dice una serie de temas que son fundamentales. La invitación a reconocer la existencia de un Dios creador y padre, salvador y providente no llega solo con hablar de Jesús, porque Jesús no viene a hablar de sí mismo, sino de la va del Padre. Segundo, el anuncio de la salvación que Dios ofrece al hombre por medio de su hijo Jesucristo. La posibilidad de dar plenitud al hombre desde la fe. Y el tercero, y el tercero, la invitación a la conversión, a la adión a Dios y a la confesión de fe. La atención a los interrogantes, búsquedas, dificultades y esperanzas que vive el hombre de hoy. Son temas que se dan cuenta, son existenciales, cristológicos y teológicos. Ese es el diálogo eh fantástico tenemos que hacer. Y finalmente, eh un tema que es importante porque les decía que el punto crítico del catecumenado es la continuidad en la vida ordinaria. Punto crítico del primer anuncio es dar continuidad al catecumenado. Las los impactos, las experiencias fuertes y los conversos, si algo nos aportan, es el entusiasmo de la fe. Pero después llegamos a perder a la vida ordinaria. Y es importante que durante el tiempo decinado eduquemos justamente a ver lo extraordinario en lo ordinario. Primero lo que ocurre es que la fe nos llega como algo sorprendente a los que no creen, no saben por qué ocurre eso y después entienden que eso sorprendente sorprende a la vida porque le da un valor inmenso, que la vida se convierte en algo extraordinario, ya no a blanco y negro. Y entonces el salto que tenemos, el entrenamiento que tenemos que hacer es hacer una mística cotidiana, apreciar, ver a Dios en todo con los ojos abiertos. Es lo que hacían los místicos. Bueno, se acaba aquí el tiempo. Eh, como digo, si leen los guiones que están en la hoja, encuentran alguna alguna luz más para el desarrollo de estos puntos. Gracias.
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